Por qué hago Comunicación para Startups 

Comunicación de Startups

Trabajar como consultor de comunicación para empresas y organismos es frecuente acabar especializándose en algunas pocas áreas, cuando no en una sola. Generalmente, este tipo de especializaciones se produce tras adquirir experiencia en un determinado campo y mantenerse en él. Y la mayoría de las veces esto se produce porque uno se siente cómodo con ese área. 

Creo firmemente que atraemos lo que tenemos. Según lo que somos, pensamos y sentimos vamos atrayendo a nosotros cierto tipo de cosas que, a su vez, siguen determinando de alguna manera quiénes somos. Aunque no creo que esto sea algo que nos predetermine, ya que siempre contamos con la libertad de poder elegir y cambiar. 

Trabajar para empresas ha sido una parte natural de crecimiento en mi historia profesional al que llegué “muy sabida” tras los pasos previos. La política y las instituciones curten en muchas cosas. Encontrar más agilidad y descubrirte más cercano del consumidor es algo que reconforta la acción del comunicador. Todo lo aprendido hasta el momento se pone en juego: las horas de elaboración de mensajes estratégicos políticos demuestran la flexibilidad y agilidad de pensamiento; la rapidez y exactitud en la redacción; la precisión en la definición de las acciones; y el no dejar nada al azar. Todo cuenta. 

Y aquí, sin duda, las empresas con las que más cómoda me siento son las Startups. A pesar de que son volátiles, inseguras, de futuro incierto y presente trepidante. O quizá precisamente por eso y por mucho más. Trabajar con empresas de base tecnológica que nacen para tener un rápido desarrollo y crecimiento y demostrar en poco tiempo su utilidad, poder verlas crecer y crecer junto a ellas, es algo que me hace vibrar día a día. 

No todos los comunicadores aceptarían trabajar con Startups, pero además no todos ellos valen para hacerlo. En el mundo startapero se necesitan algunas cualidades:

  • Lo primero es creer en el proyecto, a tope y sin fisuras: no hay medias tintas en esto. Es verdad que un buen CEO y su equipo fundador generalmente es capaz de hacerte ver la viabilidad del proyecto -saben levantar dinero en rondas haciéndolo-; pero hay que creer de verdad, porque exige esfuerzos mayores que trabajar para una empresa asentada. Y eso sólo se hace por convicción, amistad o propiedad. Yo estoy, generalmente, en la primera opción (aunque, spoiler: muchas veces acaba naciendo también la segunda). 
  • Las startups necesitan en su equipo personas con capacidad y experiencia emprendedora. No hace falta que hayas montado otras startups, pero sí que le hayas perdido el vértigo a montar algo. Porque sólo así confiarás en un proyecto así. 
  • La experiencia previa en diferentes tipos de empresas es muy valorada: al nacer de la nada, el conocimiento extrapolable a su mundo es un valor que aprecian y añoran (en ocasiones sólo los muy jóvenes están dispuestos a aportar por trabajar para startups). 
  • La fidelidad, que es tan necesaria en todas las empresas y campos de la vida -profesional y personal-, es completamente imprescindible en este área. Este es uno de los valores que coinciden con otros que también se exigen en política: discreción, generosidad, ilusión y pasión. 
  • La agilidad y capacidad de adaptación es la base del éxito de este trabajo, y también el principal pero que ponen muchos de los que prefieren otro tipo de empresas. 
  • No tener miedo al cambio, ya que en las empresas nacientes es constante. Y, con frecuencia, supone también saber que perderás clientes: no todos los proyectos se desarrollan igual, logran la financiación que necesitan, maduran al mismo ritmo, demuestran su viabilidad y escalabilidad en los plazos previstos… Hay que estar dispuesto a pivotar, a perder el cliente, a empezar de cero con ese o con otro cliente. Las estrategias puestas en marcha una semana están totalmente caducadas dos semanas después. Pero está prohibido cansarse, desilusionarse o sentirse decepcionado: ¡forma parte del proceso!

Por todo esto, y seguramente algunas cosas más que me dejo en el tintero, valoro enormemente y disfruto haciendo Comunicación para Startups: siempre es apasionante.

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