El principio del fin

No dan una. Los políticos en España están pasando sus horas más bajas, si es que alguna vez las tuvieron altas. Ahora es por el PP. Según publicó El Mundo, una doble contabilidad pagaba a los dirigentes populares un sobre sueldo. ¿Financiación ilegal? Probablemente. ¿Blanqueo de dinero? Igualmente probable.¿Engaño a los ciudadanos? Sin duda. ¿Sinvergonzonería? Mucha.

El hartazgo ciudadano está llegando a límites insospechados. A estas alturas de la crisis, con tantos meses de recortes, eliminaciones de pagas, tantos ERES y supresión de puestos de trabajo, aumentos de horas laborales sin el correspondiente en la paga o incluso con descuento, … Con tantos sufrimientos padecidos por las familias de clase media española -que muchas pasan ya necesidad-, conocer el patrimonio del tesorero de un partido político que ha gobernado 9 años de historia reciente de nuestro país, causa como mínimo desasosiego. Y desconfianza. Y descrédito. Y desapego. Y hasta asco. Si 22 millones de euros fue lo que el tesorero guardó entre sus dedos de lo que repartía, ¿cuánto no pasó por sus manos? ¿Qué cantidades de dinero negro manejan los dirigentes de nuestro país?

Como decía recientemente en su blog Fernando Merchán, esta situación es la “tormenta perfecta” para que suponga el fin del sistema político tal y como lo conocemos. Y no es para menos. Como hemos comentado en este espacio en otras ocasiones (la etiqueta de este blog #15M es una buena muestra) son muchos los cambios políticos que necesita nuestro país en estos momentos.

Es necesaria, entre otras, una Reforma Electoral que aborde la limitación de dos mandatos como máximo para los políticos en un mismo cargo;que regule las condiciones para poder acceder a cargo público como pedía hace unos días Esperanza Aguirre -ahora, desde la barrera, lo dice todo con más claridad-, poniendo fin a los políticos profesionales y dejando la puerta abierta a profesionales que temporalmente se dedican a la política; que sustituya del reparto inverso de votos de la Ley D’Hont por otro más equitativo y justo, aunque no contemple las diferencias territoriales (todos los votos deben valer lo mismo porque todos somos iguales ante la Ley); que introduzca un sistema de listas abiertas, de manera que los partidos dejen de imponer a los electores los candidatos y los rellenos de las listas, que en su mayoría son personas del partido que no conocen otro oficio ni beneficio que el de seguir y adular a sus dirigentes; instauración de un sistema transparente de financiación de partidos en el que al menos sólo una pequeña parte sea pública (para garantizar acceso a los más pequeños) o ninguna: así el tipo de trapicheos del caso Bárcenas (que por desgracia no es el primero que conocemos) no tendrían lugar.

Quizá haya hecho falta que nos desmoralicemos aún más conociendo este caso para que se produzca el pistoletazo de salida de una situación insostenible. Quizá haya hecho falta ésto para que Mariano Rajoy, el Reformador, decida tomar cartas en el asunto y abordar de una vez por todas la reforma que nuestro debilitado sistema democrático necesita. Pero, claro, eso le supondría a él y a los que le sostienen perder gran parte -si no todo- del poder que manejan y que los ha convertido en una partitocracia, en un sistema oligárquico al servicio de los partidos políticos. Les supondrá hacerse el harakiri, como ya hicieron los miembros de las Cortes Españolas de Franco a su muerte, aprobando su disolución y la celebración de las primeras elecciones democráticas en España. Pero es su única salvación: cambiarlo todo para que nada cambie.

¿Será el caso Bárcenas el principio del fin? La respuesta, próximamente, en Rajoy el Reformador.

@elenabarrios

3 comentarios en “El principio del fin

  1. Lamentablemente, como siempre, no pasará nada.

    No hay elecciones próximamente, así que ni el PP tiene prisas por limpiar su imagen ni el PSOE tiene prisas por quemarlos. Además, que ellos también tendrán mucho que ocultar.

    Y aunque hubiera elecciones cerca, lo mas probable es que la gente volviera a votar a los mismos. Ya vimos en Valencia que los casos de corrupción no afectan mucho 🙁

  2. Lo cierto, David, es que en las elecciones sí afecta, pero no en los ganadores. De hecho, la participación, abstención o votos nulos ha crecido exponencialmente en las últimas elecciones, tal y como se encargó de demostrar el movimiento Democracia Real Ya después de su aparición el 15M…

    Pero tienes razón: es posible que no pase nada. Pero también que, si el clamor popular es lo suficientemente grande, es posible que algo cambie… aunque sea para que todo permanezca.

    Un saludo, David. Y gracias por tu opinión.

  3. Coincido con el análisis político y soy optimista, sin caer en la inocencia, de que si se puede y el poder de la comunicación de la TIC pueden conseguir cambiar a una democracia más partcipativa, obligando a los partidos politicos a ventilarse, regenererarse y la ciudadanía tomar conciencia de que es un periodo de transición.

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