¿Se desmorona el Gobierno andaluz?

Vaya tela con el gobierno de la Junta de Andalucía. Vaya telita, en realidad, con el Gobierno de Griñán. Si es que pone un circo y le crecen los enanos…

Por si no tuviera poco con los macroescándalos que salpican a la Junta: lo de los funcionarios, lo que se está destapando de los EREs y lo que queda por destapar (aquí estaba ‘untao’ hasta el apuntador)… Ahora va Pizarro y no se le ocurre otra cosa que dimitir justo en la semana que toda España aplaude que ZP haya dicho que se va. Ya lo ha dicho el portavoz del PSOE, Mario Jiménez, que flaco favor le ha hecho al partido. Y tanto. Como que ahora que se habla de Rubalcaba y de Chacón como ‘presidente’ a un mismo tiempo, mucha gente se cuestiona el ‘dedazo’ de Chaves sobre Griñán.

El propio ex-presidente andaluz ha dicho que el quiera ver una crisis entre él y el actual presidente tras la marcha del consejero gaditano está “pinchando en hueso”. No, si hueso es lo que le debe parecer ahora a gran parte del Gobierno andaluz el tener que enfrentarse a la sociedad como si todo estuviera ok. Como si nadie se estuviera planteando unas primarias en el PSOE andaluz, como si todos creyeran que Griñán va a ser el candidato perfecto para remontar la crisis de credibilidad y de gestión que causan el descalabro de las encuestas. Y eso a pesar de que Rubalcaba haya dicho “yo quiero que Griñán sea candidato” (parece como si ya se viera como presidente, no?)

Aquí tratarán de que pase el tiempo, de que nuevos escándalos (ahora para el hijo de Chaves) vayan tapando  algunas otras cuestiones que preocupan y ocupan a muchos. Seguro que hay más de uno que está frotándose las manos al ver el deterioro del gobierno andaluz. Lo que no sé es quién estará más contento: si desde las filas del Partido Popular o alguien desde las del PSOE…

Hoy es el primer día del resto de la legislatura: ¿cómo va a influir el adiós de ZP?

Reproduzco aquí el análisis realizado por Borja Ventura para lainformacion.com con la colaboración, entre otros, de la autora de este blog.

Es lunes, pero no es un lunes cualquiera. Al menos en lo político. “Rajoy se va a tener que poner a trabajar”, ironizaba este domingo José Luis Rodríguez Zapatero en un mítin en Murcia. Era su primera aparición pública tras anunciar que no repetiría más como candidato socialista. “Esto le va a venir muy bien al Partido Popular: que se pongan a trabajar en un proyecto”, insistía. Y es que la salida de Zapatero parece cambiar el panorama en tres frentes: las elecciones autonómicas que hay en 49 días, las elecciones generales que hay en 11 meses, y en el mensaje del principal partido de la oposición.
Para empezar la salida de Zapatero beneficia al PSOE, según los analistas. Rafa Laza, consultor político, considera que su salida “es buena para el PSOE pero llega tarde”. Sònia Pereda, politóloga, considera que el adiós del presidente debe interpretarse “más como una oportunidad que como una debilidad”. A medio camino se queda Xosé Ramón Rodríguez-Polo, profesor de comunicación política: “Renuncia, pero se queda: la presión interna de su propio partido se impuso y él tuvo que renunciar, y a la vez ha decido hacerle caso a Botín y quedarse hasta el final, por lo que su presencia seguirá haciendo mella en su propio partido”.
El mensaje del PP
Lo más inmediato en el panorama es un posible cambio en la comunicación del Partido Popular, que ha pasado gran parte de la legislatura centrando sus críticas en el presidente del Gobierno. El cambio se empezó a notar en cuanto Rubalcaba se situó como el hombre con más poder en el Ejecutivo después del propio Zapatero gracias al cambio de Gobierno de finales de 2010. En ese momento el PP intensificó la carga contra el vicepresidente, el candidato que más suena como sucesor, por el supuesto chivatazo a ETA en el Bar Faisán durante la tregua de la legislatura pasada.
El objetivo del PP se situará ahora sobre todo el Partido Socialista, según dejó entrever la vicesecretaria de organización Ana Mato. Sin embargo, en opinión de Laza “al PP no le afecta demasiado el cambio porque Zapatero no repite pero no dimite, por lo que podrá seguir criticando su figura e insistirá en que ‘lo que tiene que hacer es irse de una vez’ “. “Además, podrá hablar de incertidumbre y de Gobierno en decadencia, que siempre crea inestabilidad”, añade. “La situación que se avecina no hace más que aumentar las posibilidades de éxito del PP”, según Rodríguez-Polo.
Algo parecido ve Roberto Rodríguez Andrés, investigador de comunicación política: “El PP podrá seguir con su estrategia si quien sale elegido es un miembro del actual Gobierno, como parece. El nuevo candidato tendrá muy difícil separarse de lo que ha sido la acción de Gobierno, como le pasó a Rajoy en 2004”. La misma idea tiene Marc López, ex jefe de gabinete de una conselleria catalana, que cree que el PP “seguirá con lo de que la crisis es cosa del PSOE”.
Distinto lo ve Pereda: “El mensaje del PP debería evolucionar”, considera. “Para maximizar la distancia deberían proponer su propia gestión con un mensaje mucho más positivo que el hecho hasta el momento”. Y concluye: “Ir a la contra es fácil, lo difícil es criticar proponiendo sus propias medidas y que éstas sean bien vistas”. Elena Barrios, consultura de comunicación, considera que el PP “mantendrá la idea de las elecciones anticipadas y de que un presidente interino no es la mejor opción para el país”. El mensaje, prevé, cambiará tras el verano: “El PP tendrá la tarea de que los ciudadanos vean al candidato del PSOE como ‘heredero de ZP’, ‘que son los mismos’ y que ‘ya sabemos a dónde nos han llevado’ para contrarrestar el ‘aire fresco’ del nuevo candidato frente a un Rajoy que se presenta tras dos derrotas”.
Municipales: quedan 49 días
El siguiente paso es saber si la salida de Zapatero conseguirá levantar la ‘losa’ de la que algunos barones regionales se quejabanEl más claro hasta la fecha ha sido José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, que no disimulaba su satisfacción tras el anuncio del presidente del Gobierno. En su opinión, la caída en intención de voto del PSOE de Zapatero (casi ocho puntos por debajo del PP, según la última medición del CIS) complicaba el panorama electoral. La cuestión está en saber si a menos de dos meses de las elecciones habrá tiempo suficiente como para remontar el vuelo.
Sònia Pereda considera que Zapatero representaba “un lastre para los candidatos socialistas”, por lo que “es posible que la noticia les dé un respiro y mejore un escenario político ya de por sí difícil por el contexto económico”. No lo cree así Elena Barrios, consultora en comunicación, para quien los candidatos del PSOE “van a tener muy difícil convencer a su electorado de que traen cambios” porque “el daño ya está hecho”; la única salida, en su opinión, es “una estrategia agresiva para movilizar a su electorado desencantado”.
Rodríguez-Polo, en la misma línea, ve “dífícil que la tendencia cambie, incluso es probable que se recrudezca ya que el líder del PSOE acaba de asumir su mala gestión”. Rodríguez Andrés ve su salida como “un refuerzo para el electorado socialista y un intento de movilizar a quienes tuvieran pensado no volver a votar al PSOE, por lo que es previsible que tenga impacto en los próximos sondeos… lo que habrá que ver es la duración de ese efecto”.
Generales: quedan once meses
Lo más lejano, y por tanto lo más incierto, es el efecto que la salida de Zapatero pueda tener en las generales de 2012. Queda un año por delante en el que la crisis y la política antiterrorista van a marcar el paso a un candidato que dispondrá de poco tiempo para intentar remontarle las encuestas a Rajoy. Pereda cree que el PP “utilizará las primarias para intentar debilitar al PSOE” porque las primarias “suelen ser tratadas como una debilidad interna”, pero advierte: “Rajoy fue puesto ‘a dedo’, y desde un punto de vista democrático no es un buen ejemplo”.
En la misma idea incide Elena Barrios, para quien las primarias supondrán “un refuerzo, un ejercicio de democracia interna” del que saldrá “un candidato que intentará, sea quien sea, arropar su candidatura con personajes de solvencia en la gestión, sobre todo económica” al tiempo que presentar el legado de las políticas sociales” de Zapatero. Las primarias, segúnCarlos Ruiz Mateos, gerente de Asuntos Públicos en Llorente y Cuenca, “robarán al PP ese protagonismo que vienen acumulando gracias a un mensaje catastofrista muy plano, y a la vez muy eficiente, de petición de elecciones anticipadas y incapacidad del presidente de sacar adelante el país”. Ve en las primarias un proceso “que beneficiará claramente al PSOE”.
“El panorama político cambia porque, ahora más que nunca, nos vamos a adentrar en un clima claramente preelectoral, con dos partidos pensando ya en las elecciones generales”, considera Laza. “La noticia ya no es si Zapatero se presenta o no, sino quién le sucederá y esto, por una parte, le viene bien al PSOE y al propio Zapatero, que tendrá más margen para gobernar e impulsar reformas”, concluye. Rodríguez-Polo incide en la idea de desorden, ya que con las primarias “por un lado tendremos a Zapatero tomando decisiones, ya sin la mínima preocupación por la reacción de la gente, y por otro, a algunos ministros disputándose el favor de su militancia”.
No opina igual Rodríguez Andrés, para quien el debate sucesorio “ha sido muy seguido por la clase política y porlos medios, pero a nivel de calle tiene menos impacto”, por lo que es “previsible que no altere en gran medida los sondeos de intención de voto a medio y largo plazo”. Según comenta, la clave será el de disputa interna: “Se ha comprobado que aquellos partidos en los que las primarias han sido más duras entre los aspirantes, han acabado teniendo peores resultados”.
“Un año es más que suficiente” para posicionar a un candidato, “sobre todo cuando son ya muy conocidos”, apunta Carlos Ruiz Mateos. Otra cosa es remontar las encuestas, que se antoja “un reto realmente complicado”. Y lanza un pronóstico: “Rubalcaba no entrará en ‘batalla’ electoral contra ningún candidato y sólo dará el paso adelante de presentar su candidatura si ve el camino despejado”. La clave, añade Marc López Plana, estará en “si la economía repunta y el PSOE realiza un proceso de primarias ordenado y serio; también habrá que tener muy en cuenta la evolución de ETA hacia su disolución. Según evolucionen esas tres claves el PSOE podría recuperar confianza popular”.
En cualquier caso, no será antes de verano cuando se conozca quién intentará evitar la victoria del PP, pero dos nombres destacan entre el resto: el de Rubalcaba, el político mejor valorado por los españoles con un 5,32 de media, y el de Chacón, la segunda mejor valorada con un 4,49, según el barómetro que el CIS publicó en enero. Rajoy parecía tenerlo hecho pese a su 3,25 de valoración media contra el ligeramente superior 3,30 de Zapatero, pero… ¿podrá igualmente contra un candidato con mejor valoración?

La sucesión de ZP: ¿imaginamos o deseamos?

Esta semana hemos sabido que Zapatero y Bono se reunieron en el Congreso durante más de dos horas. Lo que dieron de sí esos 120 minutos a los dos interlocutores no lo sabemos. Lo que nos ha dado a nosotros para elucubrar y escribir, eso sí lo sabemos. Y mucho más cuando el presidente de la Cámara responde a los periodistas que hablaron de “lo que ustedes se imaginan“.

Esta lacónica respuesta no ha hecho más que aumentar los inquietantes pensamientos e imaginaciones de periodistas, politólogos, articulistas y prestidigitadores vatios con bola de cristal en la mano. Algunos la circunscribieron a la coincidencia del momento en el que Bono terminaba de recibir las propuestas de todos los grupos sobre el régimen de incompatibilidades de los diputados de la Cámara.

Otros, a que uno de los escándalos de la semana en la Cámara era el caso Faisán, que cada vez acorrala más a Rubalcaba y su equipo en el chivatazo. Así, el propio Bono podría ser uno de los beneficiados en el baile sucesorio a su favor, en detrimento del ahora machado Rubalcaba, la opción un tanto hueca de Chacón y la poco probable de Blanco.

Pero sin duda, una de las publicaciones que más me ha gustado es el post de Arsenio Escolar en su blog de 20 minutos.es. Afirma que podría ser que la reunión de los presidentes Zapatero y Bono se pudiera deber a la posible decisión de Zapatero de marcharse del Gobierno, dejar a Rubalcaba de presidente en funciones y después, investido por el Congreso hasta las elecciones. Según A. Escolar esto se haría gracias al pacto de CiU, PNV y CC para terminar la legislatura por los muchas reformas económicas en marcha. Y un año después, se podría llegar a la convocatoria de elecciones generales sin el tufo de la mala gestión de ZP, con posibilidades de no pegarse el batacazo electoral y con el debate sucesorio resuelto. Tres pájaros de un tiro. Y además, nueva sucesión directa y digital (de dedo, no de red) de un presidente del gobierno en este país. (¿Qué pasa con la democracia interna de los partidos en España?)

Si así ocurriera, el cambio de cartel dejaría con el pie cambiado a la oposición, que aunque va centrando sus ataques en el vicepresidente -sobre todo con el caso Faisán, que le tiene muy tocado-, sigue culpando a Zapatero de todos los males económicos, sociales y políticos que acechan en nuestro país. Aunque es muy probable que esto ocurra de todas formas -aunque no sea Rubalcaba el candidato- tal y como comenté en este post anteriormente o en este otro.

Pero la verdadera explicación a estas elucubraciones está en las palabras de Bono: ha hablado con ZP “de lo que ustedes imaginan” dijo, y no “de lo que ustedes desearían“.

Por qué el PSOE podría volver a ganar las elecciones

Pues sí. Y con la que está cayendo y la que queda por caer. El PSOE podría volver a ganar las elecciones. Y Rajoy podría volver a perderlas.

La crisis, mejor dicho La Crisis, está pasando factura al Gobierno. Y cara. No sé si caben revolcones mayores estadísticamente hablando. Pero hay algo que están haciendo bien. Y es personalizarlo en Zapatero. La marca ZP está desgasta, apabullada, destruida, machada y hundida. Estas siglas, que dejaron perplejos y pillaron con el pie cambiado a más de uno, sirvieron para aupar al PSOE al Gobierno. Y pueden ser precisamente las que salven al PSOE del descalabro electoral que todo el mundo (menos yo) vaticina.

La clave está precisamente en la personalización de los males del Gobierno con Zapatero. Efectivamente, dirán muchos, es que es así. Y no les falta razón. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es el urdidor de las decisiones más polémicas del Ejecutivo, sobre todo las de mayor calado ideológico de la izquierda: matrimonio homosexual, Ley de Memoria Histórica, Educación para la Ciudadanía, la nueva ley del aborto… Pero también está detrás y delante de la peor cara de la crisis: los terribles datos del paro que no acaban nunca, la desaceleración y recesión económica, la negación de una crisis evidente para todos, las correcciones europeas a nuestra política de gastos, la inacción del gobierno esperando a que la tormenta arrecie, la subida de impuestos, la congelación de salarios…

La gestión de la crisis no ha sido buena. No está siendo buena. El descontento es generalizado también en las filas socialistas. ZP pierde fuelle. Y pierde fuerza también entre los militantes, que osan elegir al candidato Gómez que le responde en público, dejando en evidencia a su Trini ante toda España. Y de todo esto, Zapatero es el gran culpable.

Por eso, si a última hora el PSOE presentara un nuevo candidato, estaría libre de toda culpa. Nueva cara, nuevo proyecto, nueva energía, y nuevos y antiguos votos… Seguramente, el nuevo candidato se apoyara en los grandes avances sociales e ideológicos de la era Zapatero que, pobre de él, sufrió en sus carnes La Crisis provocada por la mala praxis del capitalismo más avaricioso. Este nuevo candidato socialista trataría de alejarse de ZP pero no del socialismo, y contaría por tanto con todo el aparato mediático del PSOE, del Gobierno y el de la izquierda temerosa de la llegada de la derecha al poder. Aportaría además la frescura de un nuevo proyecto ilusionante capaz de seguir manteniendo la ideología de izquierda marcada por su predecesor, sin tener que cargar con las culpas de la mala gestión realizada antes por el presidente del Gobierno de su propio partido. 

En este hipotético escenario, nos encontraríamos al otro lado como candidato al actual líder de la oposición, Mariano Rajoy. El mismo que lleva enfrentándose al desgastado Zapatero desde el año 2004. El mismo que perdió tras los fatales acontecimientos del 11-M y la mala gestión de la comunicación que se hizo en aquellos difíciles momentos. El mismo Rajoy que lleva repitiéndole a Zapatero desde que llegó que lo está haciendo mal y está poniendo en peligro la bonanza económica, la unidad y el futuro del país. El mismo que volvió a perder en 2008 con una crisis bien entrada pero negada desde el Gobierno, y con un colchón de 10 millones de votos que le animó a mantenerse al frente del Partido Popular. El mismo Rajoy que piensa que el Gobierno caerá por su propio peso y que pronto le llegará a él el turno (igual que Zapatero piensa que tampoco es necesario hacer grandes cosas en la Economía, que ésta se recuperará sola y a tiempo de ganar las próximas elecciones).

Pues ambos se equivocan. Por el desgaste de la crisis, tanto Zapatero como Rajoy están más que amortizados. Al primero le ha comido literalmente su pésima gestión económica. Al segundo, pensar que Arriola tiene razón y que la alternancia política base de la democracia triunfará en las próximas elecciones gracias al desgaste del actual presidente del Gobierno. Bien Arriola, pero ¿y si cambian de candidato?, ¿deberá seguir presentándose Rajoy entonces? ¿Tiene alguien alguna duda de que el PSOE vaya a consentir que se presente Zapatero de nuevo? ¿Qué debería hacer entonces el Partido Popular?