Pedro Sánchez y la gestión de la ‘megacrisis’

¿Agarrarse al poder o defender el interés de las bases? Si preguntáramos a los militantes qué piensan de la actitud de Sánchez darían sin dudar la segunda opción. En cambio, si lo hiciéramos entre los electores, la respuesta sería la primera. E idéntica contestación obtendríamos si preguntáramos a los votantes del PSOE.

¿Es un problema de comunicación? Sin duda. Pedro Sánchez con su comportamiento está emitiendo un mensaje que es interpretado de manera diferente según quien lo recibe. Y él mismo, probablemente, ha olvidado que su obligación es ganar elecciones y en su defecto, ganar votos o mantenerlos. Nada de esto está logrando. Y sin embargo se aferra al cargo. Su justificación de hacer lo que le piden las bases, por mucho apoyo que pudiera obtener de éstas, no le llevará a la victoria en las urnas ni al Gobierno.

Pero también hay un error en el planteamiento de partida. Pedro Sánchez encontró en las bases la excusa que necesitaba para no dejar gobernar a Rajoy. A pesar de que su orgullo quedara mortalmente herido la tarde del 22 de enero al recibir por boca del rey la intención de Pablo Iglesias de hacerle presidente, una luz se encendió dentro de él: “puedo lograrlo; puedo evitar mi defenestración política y lograr un nuevo Gobierno del PSOE”, debió pensar. Y esa idea ya nunca le ha abandonado. Punto para Pablo Iglesias que, lejos de querer gobernar con el PSOE (en realidad lo que quiere es su suelo electoral, no llevarle al poder) consiguió que se tragara ese dardo envenado de poder gobernar y alejó de la mente de Sánchez para siempre la idea de pactar con el PP. (Entre tanto Podemos ganaba tiempo para seguir robando votos al PSOE, dejando el Gobierno del PP maniatado sin poder continuar con las reformas y la previsible mejora económica. Lo que, de paso, le ha venido de perlas ahora mismo para tratar de rehacer la unidad de su joven partido frente a dos liderazgos bien distintos con sus correspondientes maneras de ver el partido.)

¿Qué ha hecho bien Pedro Sánchez? Mantener fija su postura, equivocada o no. Argumentó hacer la voluntad de las bases y de ahí no se ha movido. Esta firmeza le ha permitido una distancia importante que le ha evitado cometer errores, como el que ha supuesto la dimisión en bloque de la mitad de la Ejecutiva. Este gesto, que pretendía lograr la caída de Pedro, ha sido un error en toda regla: una vez que se han ido, ¿quién le va a plantar cara y oposición en la próxima Comisión? Nadie. Es más, saldrá nombrada una nueva a su imagen y semejanza. Punto para Sánchez.

Pero lo que es un acierto aparente, fijar al PP y a Rajoy como principal enemigo, tiene el peligro de obviar al verdadero león que acecha para devorar a su presa: Podemos. Infravalorar a tu adversario rara vez tiene sentido, si no es para hacerle el vacío –válido en sólo algunas situaciones-. Pero una vez que no sólo no se lo hace sino que se sienta a negociar con él para llegar al poder, Sánchez ha demostrado tener poca visión y perspectiva de lo que realmente estaba ocurriendo en este momento.

¿Qué más ha hecho mal? Creer que con tener contentas a sus bases mantenía a salvo el partido. Falso. A la vista está. Su partido, más dividido que nunca, no ha hecho más que pulverizar sus propias marcas históricas de fracasos electorales. Las bases del PSOE le podrán mantener en la secretaría general, pero nunca le van a hacer ganar elecciones.

¿Qué va a hacer Sánchez? Probablemente mantenerse en su postura, aferrarse al poder que le otorgan las bases y seguir negociando con Podemos y nacionalistas un pacto que nunca llegará y provocará la convocatoria de unas terceras elecciones con un PSOE dividido y probablemente escindido… “Divide y vencerás” es una de las estrategias de guerra y política más antiguas que se conocen. ¿Quién sería el cabeza de la oposición en ese escenario post electoral? Minipunto para el equipo de los de Iglesias. De nuevo.

¿Qué debería hacer ahora el secretario general socialista? Cambiar el paradigma en el que se mueve. Redefinir a su enemigo y marcar de nuevo su objetivo: mantener su electorado y no perder ni un voto frente a los nuevos partidos: Ciudadanos y Podemos. Sus bases, después de este enrocamiento de Sánchez contra el PP, podrían apoyarle si lo vendiera bien. Permitir un Gobierno del PP no es tan malo como creen: es lograr mantenerse como líder de la oposición. Ser quien verdaderamente marca los pasos al Gobierno y forzar la adopción de medidas que electoralmente beneficien a su partido. Es también permitir al PSOE hacer una oposición que ni Iglesias ni Rivera conocen ni dominan. Es dejar que su partido se mueva en las aguas que conoce y en las que se mueve con agilidad frente a la torpeza de los nuevos. ¿Recuerdan las iniciativas presentadas en el Congreso por los de Iglesias en la legislatura más corta de la Historia? Se rieron de ellos en el Parlamento, les acusaron de falta de rigor y les dejaron en ridículo. Con la gran trayectoria política de muchos de sus diputados, con las buenas cabezas que cuentan en sus filas, el PSOE podría vapulear a las nuevas fuerzas parlamentarias si quisiera. Y eso, acompañado de una eficaz estrategia en medios y mensajes, podría calar en el electorado que ya le abandonó.

No todo está perdido para Sánchez si es capaz de recuperar una postura coherente para el electorado y no se mandan y se reciben mensajes equívocos y contradictorios. La supervivencia del PSOE, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, aún es posible. ¿Será capaz de gestionarla?

El uso de Twitter en los actos políticos: del #RajoyCumple al #findelacita (y III)

Las estrategias están para planificarlas. Y desde luego, para usarlas. De nada sirve diseñar un cambio en una estrategia de comunicación si no hay planificación ni aplicación al resto de los escenarios posibles.

Algo así como lo que ocurrió en la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso para dar cuenta del caso Bárcenas el 1 de agosto de 2013. El giro se notó desde el primer momento en el que el presidente del Gobierno citó al ex tesorero por su nombre, Bárcenas, ya que hasta ahora había sido un auténtico innombrable para Rajoy. Sin embargo, el partido no siguió esa misma estrategia: el día antes, el vicesecretario de organización del PP, Carlos Floriano, solicitaba por escrito a todos sus militantes que apoyaran al día siguiente al presidente a través de las redes sociales, recordando los muchos logros económicos y acciones iniciadas a favor de luchar contra la crisis por parte del Gobierno.

el efecto de pedir perdón 

Pocos minutos después la sorpresa fue en aumento: Rajoy pedía perdón. Textualmente, dijo “me equivoqué. Lo lamento, pero así fue. Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía”. Esto marcaba un antes y un después en la estrategia mantenida hasta el momento. Reconocer un error y pedir perdón por ello es una actitud que otros antes en política han practicado con buenos resultados, como Clinton en el caso Lewinsky o el Rey Juan Carlos tras la caza de elefantes en Botsawa. Era un importante salto de calidad hacia delante. En realidad, de los pocos pasos que podía dar tras la publicación por parte del diario El Mundo de los SMS intercambiados entre el actual presidente y su ex tesorero, tal y como habíamos comentado ya con anterioridad aquí.

Podía ser que Rajoy ganara esa batalla dialéctica y de imagen ante la opinión pública, ante la ciudadanía y ante la prensa internacional con el cambio de estrategia. Y sin embargo ¿qué ocurría en Twitter? Esa era otra de las batallas que el equipo de Rajoy quería ganar ese día. Pues fue algo un tanto esperpéntico: mientras Rajoy pedía perdón en el Congreso, la cuenta oficial de Mariano Rajoy guardaba absoluto silencio y las cuentas en Twitter del Partido Popular y afines tuiteaban frenéticamente argumentos en defensa de su dirigente y de su lucha contra la crisis. Ninguno hizo mención a la petición de perdón. La consigna era otra, tal y como mandaba el hashtag elegido #RajoyCumple.

la ocasión perdida

Y este desatino se convirtió en un monólogo absurdo un poco más tarde, cuando la comunidad tuitera en general convirtió la coletilla citada por Rajoy en el hashtag más sonado del día a nivel nacional y global. Fue el triunfo del #findelacita frente al cocinado #RajoyCumple. Fue un auténtico efecto foso de orquesta que acaparó titulares en diarios nacionales y provocó la mofa en informativos internacionales.

Esta situación nos demuestra, una vez más, la poca confianza que a muchos políticos les da la red de los 140 caracteres. Y, sobre todo, el desconocimiento total y absoluto que tienen acerca de su funcionamiento, sus utilidades y la finalidad que deberían perseguir sus acciones, que no es otra que la conversación. Porque en las redes el mensaje no se controla, se influye. Y eso no se logra imponiendo hashtags ni argumentos. En este caso, claramente, no hubo ni conversación ni el más simple diálogo. Tan sólo un monólogo que fue visto por muchos como un auténtico espectáculo. Y por otros como una ocasión perdida. Una pena.

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El uso de Twitter en los actos políticos: del #RajoyCumple al #findelacita (II)

Eran otros tiempos. Twitter era una herramienta conocida sólo por muy pocos. Y los políticos que estaban en ella eran mirados con admiración por la reducida pero selecta comunidad tuitera de entonces. Sólo así se entiende la sonora huida que Rosa Díez protagonizó en el mes de marzo de 2009 por estar tuiteando a la vez que participaba en directo en un programa de tv
Pero como digo, eran otros tiempos. Hoy en día todos aceptamos como válido que la mayoría de las veces los políticos no gestionan personalmente sus cuentas en las redes sociales. Sobre todo si nos referimos a políticos que están en primera línea y se les presupone exceso de ocupaciones. Por eso a nadie le sorprendió que Barack Obama anunciara que sus propios tuits irían firmados con sus iniciales “bo”: se reconoce así que todos los demás han sido escritos por su equipo. 
Pero a la hora de intervenir en un gran acto político siguen surgiendo dudas: ¿tuitear no no tuitear desde la cuenta oficial la intervención del político? Tras analizar la repercusión que tuvo en Twitter la comparecencia de Rajoy en el Congreso por el caso Bárcenas, como parte de la ponencia “Del #RajoyCumple al #findelacita” del I Congreso Internacional de Open Goverment, podemos tener un poco más clara esta cuestión. 
Durante ese debate, se decidió que desde la cuenta oficial de Mariano Rajoy hubiera silencio absoluto mientras durara su primera intervención, tal y como han hecho en anteriores ocasiones. Una vez finalizado el discurso, se emitieron una serie de tuits que sintetizaban las principales líneas argumentales del discurso. No se utilizaron recursos de tuiteros como hashtags ni menciones, no se retuitearon tuits de los ya emitidos por otros ni se hicieron favoritos a los que transmitían u opinaban sobre lo que estaba pasando. En definitiva, se trató a Twitter y su comunidad como un medio de comunicación más al que se le facilitó el discurso en 140 caracteres, con mensajes planos y con poca fuerza comunicadora. 
Se dejó así constancia de la poca o nula confianza que esta red supone para el equipo del presidente, además de la ignorancia o (lo que es peor) el desprecio por el funcionamiento y los recursos de Twitter. Una vez más, el comportamiento del presidente del Gobierno con esta red es distante y fría, con escasa personalización y bastante desaprovechamiento de las oportunidades que ofrece. 
La cuenta del principal portavoz de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, mantuvo silencio durante la intervención del presidente. Pero una vez que comenzó su propia intervención en la tribuna, su cuenta comenzó a emitir en tiempo real las palabras que en ese instante sonaban en el Congreso. La cuenta de @_Rubalcaba_ demostraba, obviamente, que no estaba siendo manejada por el portavoz socialista. Sin embargo, actuar así le aportó algunos pluses. Por ejemplo, al transmitir en directo lo que ocurría, los fragmentos de su discurso transcritos en 140 caracteres adquirían la fuerza de las palabras pronunciadas en voz alta. 
Al escribir lo que oímos transmitimos sin querer los giros y los modos de hablar de quien lo pronuncia. Muy al contrario de lo que ocurre cuando resumimos un texto escrito. Por eso, aún hoy, al leer los tuits escritos ese día en la cuenta oficial de Rubalcaba nos parece estar oyéndole hablar, cobrando la fuerza y los matices que este tipo de intervenciones tienen siempre en la tribuna. Comparado con cualquiera de los tuits del discurso de Mariano Rajoy es el yin y el yang de la transmisión de eventos políticos en Twitter 😉 
Transmitir vía Twitter actos políticos en directo utilizando la cuenta oficial de quien interviene nos dará otras numerosas ventajas. La utilización de hashtags previamente escogidos no siempre es eficiente al hablar de política, tal y como hemos comentado recientemente en este blog en muchas otras ocasiones. Sin embargo, al transmitir en tiempo real tendremos margen de corrección de error para el protagonista del acto desde su cuenta oficial. Saber lo que dice la comunidad tuitera en un momento dado, entender y adaptarse a ella serán claves para ser aceptado como uno más de este vecindario y, por lo tanto, ser tenido en cuenta. La cintura, llaneza y el sentido del humor juegan aquí una clave importante. Como por ejemplo, la que demostró la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cuando se desató la ironía en Twitter con el hashtag #aguirrefacts después de que ella asegurara que había destapado la Gurtel. Y participó en el debate de la siguiente manera:

Por eso, aconsejamos desde estas líneas tuitear siempre que se pueda en tiempo real los eventos políticos: la transmisión escrita puede recoger (según la habilidad de quien maneje la cuenta de Twitter) la fuerza de la literalidad de las expresiones dichas en el momento. Nos permitirá incluir los hashtags genéricos que la comunidad esté utilizando en ese momento para hablar del acto. Nos dará la capacidad de practicar la escucha activa, y favoritear o retuitear e incluso contestar determinados tuits o mensajes según la estrategia previamente definida. Con cierta facilidad, nuestros tuits serán destacados por Twitter entre los demás que hablen del tema al ser mayoritariamente favoriteados o retuiteados. Y, sobre todo, estaremos hablando cara a cara a los tuiteros, narrándoles lo que sucede, dando presencia en tiempo real al político en cuestión que no quiere dejar pasar la oportunidad de hablar en primera persona también en esta red. 

El uso de Twitter en los actos políticos: #DelRajoyCumple al #FindelaCita (I)

Es mejor asumirlo: los hashtags políticos que son usados como armas siempre tienen mal resultado. Generalmente, acaban siendo una bomba de relojería que estalla en Twitter alcanzando el Trendic Topic con tuits que provocan numerosas risas y cuantiosos sonrojos en el partido que lo lanzó. Ocurrió así en las pasadas elecciones generales con #SumateAlCambio y #VotaPSOE, igual que más adelante con #YoCreoEnRajoy o #QueLaEnseñeRubalcaba.

Pero no parece que aprendan. Y la historia vuelve a repetirse una y otra vez. En esta ocasión, hablamos de los hashtags elegidos por el PP y el PSOE para centralizar las conversaciones en la comparecencia de Rajoy en el Congreso por el caso Bárcenas el pasado 1 de agosto.

#RajoyCumple fue el elegido y publicitado por el PP como el hashtag o consigna del día para militantes y simpatizantes del PP. La clave, recordar los logros económicos obtenidos por la agenda reformista del Gobierno y recordar el objetivo del actual presidente del Gobierno: sacar al país de la crisis. Fue emitido a primera hora de la mañana de manera vertical y propagado regionalmente y localmente para activar y movilizar a sus huestes.

El PSOE, por su parte, escogió continuar con la estrategia-denuncia de los cobros en B en “sobres” con el juego de palabras #RajoySobra. Pero como Twitter tiene sus propias reglas, no triunfaron ninguno de los dos. Apenas pasados 30 minutos de que el presidente iniciara su intervención en la tribuna, y justo después de pronunciara por tercera vez la aliteración “fin de la cita”, ésta ya era tendencia en el Senado. En menos de un cuarto de hora se emitió un tuit que logró la abrumadora cifra de cerca de 3.000 retuits, bromeando con el #findelacita. Prometía ser algo épico. Y lo fue, tal y como demuestra esta gráfica facilitada por la herramienta de monitorización de Pirendo:

Escoger un hashtag para centralizar la conversación durante la celebración de un próximo evento es una estrategia muy extendida y casi siempre acertada para facilitar que sean tuiteados. Sin embargo, cuando nos encontramos ante un acto político, la etiqueta nunca o rara vez es neutral. Generalmente los responsables de comunicación de los diferentes partidos se empeñan en insertar en los temas tendencia del día su propia visión de la realidad con hashtag que son cualquier cosa menos objetivos o asépticos. Y el resultado es siempre el mismo: la comunidad tuitera devuelve a los partidos con efecto de boomerang el mensaje que les han intentado hacer tragar con todo tipo de bromas, chanzas y tuits emitidos irónicamente dando la vuelta a su mensaje. Porque, como hemos dicho muchas veces en este blog, los hashtags son como armas que carga el diablo.

Por si fuera poco, el desconocimiento del funcionamiento del potente canal de Twitter y su obsesión por ser Trendic Topic les lleva a realizar malas prácticas, spamear e ignorar lo que en realidad está ocurriendo en la comunidad. Así, y a pesar de que #findelacita hubiera sido TT global y hubiera logrado su propio espacio en informativos internacionales y todo tipo de diarios (como aquíaquí, aquí o aquí)  hubo quien presumió de haber ganado el debate en Twitter:

Tuitear un acto político con el objetivo de ser TT es uno de los mayores dislates que se pueden cometer en las redes sociales. En primer lugar porque es un logro efímero, que dura muy pocas horas y que apenas quedará en la memoria del community manager que lo gestionó o del estratega que lo ideó. El resto de la ciudadanía con presencia en Twitter habrá observado con estupor cómo de nuevo en Twitter se ríen de los políticos con cualquier excusa. Y por su puesto, ni se le habrá pasado por la cabeza empezar a ver la realidad como al estratega que ideó el hashtag le gustaría.

Pero si aun desoyendo estos consejos los equipos de comunicación del partido político que sea deciden introducir su coloreada etiqueta, hagan caso al menos del siguiente: introduzcan el término tal cual lo piensen usar en los principales motores de búsqueda. Y por supuesto, en el de Twitter. Si el día antes del debate el PP lo hubiera hecho, se habría encontrado con lo siguiente:

Y tú, ¿también crees que si el PP lo hubiera monitorizado antes habría elegido otro hashtag? 😉

@elenabarrios

* Este post es parte de la ponencia presentada en el I Congreso Internacional de Open Goverment.

La presidenta no tiene quien le escriba

La nueva presidenta autonómica de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, no tiene quien le escriba. De hecho, su Twitter se ha quedado mudo desde el pasado 25 de julio. Y si no escribimos, por supuesto de actualizar la bio ni hablamos. Ésta es la imagen que presenta su perfil el día de la toma de posesión del nuevo cargo. Y conociendo el percal, será probablemente la que permanezca durante algún tiempo aún al buscar en esta red a la usuaria @_susanadiaz (¿nadie le comentó cuando se abrió el perfil que los _gionesbajos_ son lo peor?)

Entendemos que sus recientes ocupaciones como sucesora in pectore la habrán tenido demasiado ocupada como para perder “cero coma treinta” segundos en cualquier trayecto de su vehículo oficial para actualizar su Twitter desde el teléfono. Pero ¿que no lo haya hecho nadie de su equipo? ¿De verdad nadie de comunicación del PSOE se ha dado cuenta de que la presidenta no tiene quien le escriba?… Pues ya va siendo hora 😉

De todas formas, siendo honestos, poco esperamos de esta nueva presidenta en las redes sociales. Oficialmente, su presencia en Internet se limita a este somero perfil en la red de los 140 caracteres: es lo que tiene llegar a presidenta sin haberse presentado a unas elecciones, que tu equipo de comunicación no tuvo que preocuparse en abrir cuentas por doquier en todas las redes para dejar un profundo y profuso rastro digital del candidato en Internet.

Precisamente por no haber tenido campaña electoral, y porque la precipitación ha jugado bastante en este relevo a la carrera que se ha producido (de nuevo) en la presidencia de la Junta de Andalucía por el acoso de los ERE, hoy sabemos que la presidenta no tiene quien le escriba. Porque analizando su perfil de Twitter se descubre a una consejera fresca, directa, personal, que responde a las menciones (que le interesan) y que se muestra cercana con sus compañeros de partido.

Una vez que anunció su candidatura a las primarias, todo cambió en su Twitter. Salvo el anuncio de hacerlo, y la publicación de la carta en la que pedía el aval a los militantes del partido, ni una sola referencia más; ni siquiera al hecho de que ya fueran innecesarias las elecciones porque era la única que había reunido los avales exigidos. Pero ni a esa cuestión ni a ninguna otra, salvo la referencia al accidente ferroviario en Galicia la víspera de Santiago.

Imaginamos que la urgente preparación para el relevo en el cargo ha precipitado su silencio tuitero, señora presidenta. Imaginamos también que ya habrá asimilado que no seguirá usando esta herramienta como antes. Pero ya que es la única red social (por así decirlo) en la que se deja ver, sería de un gran interés para esta tierra que no perdiera el contacto virtual con la realidad ciudadana que aporta Twitter. Dentro de poco ya tendrá quien le escriba. Pero, por favor, no deje de leer tuits, trendic topics y hashtags, tuits de gente de su partido y de los contrarios: su objetividad se lo agradecerá. Y aunque no siga listas ajenas ni propias, aunque no haga favoritos a sus tuits preferidos, amplíe esa lista de follwing que tiene: sus pies estarán mejor asidos al suelo y, por lo tanto, más cerca de esos ciudadanos que nunca le votaron como presidenta pero que, sin duda, deberán hacerlo algún día.

@elenabarrios

La historia de un proyecto “empujado” en Inspiration Day

Esta es la historia de El Rincón de Huelva, un comercio online que nació hace siete meses y que, entre otras  cosas, debe su último empujón al primer Inspiration Day que celebró el año pasado Womenalia por estas fechas.

El Rincón de Huelva vende a través de Internet algunos de los productos que más se conocen de esta tierra, seleccionándolos previamente por su alta calidad y ofreciendo recibirlos a domicilio por un precio razonable. Aunque arrancó comercializando jamón de Huelva y gambas blancas de la costa por ser de los más conocidos y reconocidos gastronómicamente, este sitio ofrecerá también una amplia gama de productos de la zona que podrán ser recibidos con toda comodidad en cualquier punto.

Y ahora que he explicado lo que es El Rincón de Huelva,  explico el por qué de este post: hoy, víspera de que se celebre el próximo evento inspirador, escribo esto que lleva en mi mente tanto tiempo como abierta la tienda: ¡los eventos sirven para algo más que para tuitearlos!! 😉

Y lo escribo desde este mi blog de comunicación, en vez del corporativo del negocio online, a conciencia. Soy una comunicadora con inquietudes emprendedoras que un día recibió el empujón, el impulso final, la inspiración de esfuerzo y arrojo que le faltaba para arrancar lo que tanto tiempo llevaba en su cabeza. Y sí, el Inspiration Day de 2012 fue el sitio donde lo encontré.

Sin repasar ni una de las notas que tomé ese día, puedo aún oír la voz de Javier Rodríguez Zapatero -CEO de Google en España- hablar de aquellos términos que el buscador veía crecer con más fuerza. Recuerdo casi todos los conceptos inspiradores que Juan José Azcárate -CEO de CCC- desgranó ante la audiencia como tendencias de negocio con futuro.

Y siento de nuevo en la barriga el cosquilleo que me produjeron las palabras que pronunció Santiago Alvarez de Mon -Profesor de IESE- sobre los proyectos que tienen futuro y los que no: “La única manera de saber si un negocio funcionará es dando el primer paso, que será el que ilumine el posterior y así, cada paso que das, te va iluminando el camino del siguiente que tienes que dar”. A fuego tengo grabadas esas palabras. Y gracias a ellas y a lo que aún resuenan en mi cabeza, fui capaz de dar el primer paso. Y voy viendo con cada paso que doy, aún hoy, hacia dónde irá el siguiente que daré.

He de ser justa. El Rincón de Huelva es hoy una realidad, con un gran camino por delante y mucho trabajo y esfuerzo que sacar, gracias al ánimo y el tesón de quienes lo arrancamos. Pero no sólo: hubo algo que vino del Inspiration Day. Quizá sólo fue el estar presente en el sitio y el momento adecuado. Quizá. Pero la verdad es que para mí sí que fue inspirador.

¿Noticias falsas en Twitter?

Es un clásico. Algo falla, no funciona como se esperaba, y se va a por la mayor. Las opiniones drásticas acerca de Twitter y la sobre información a la que nos somete este mundo superconectado de las redes sociales no se ha hecho esperar. Fueron sólo unos minutos, pero un alarmante tuit publicado desde la cuenta oficial de la prestigiosa agencia de noticias Associated Press anunciando un atentado en la Casa Blanca bastaron para que la Bolsa de Nueva York temblara.

“Última hora: ha habido dos explosiones en la Casa Blanca y Barack Obama está herido”, decía el tuit de A.P. 

La cuenta oficial había sido pirateada. Y a pesar de la rápida reacción de la agencia -en sólo 3 minutos la cuenta fue suspendida-, logró más de 4.700 retuits y sembró el pánico en Twitter y en el índice Dow Jones. 

El índice Dow Jones registró una caída cercana al 1%, de unos 150 puntos, que se recuperaron rápidamente. 
El acto no sólo sembró el pánico en el mundo financiero sino que tuvo que ser desmentido por el mismísimo portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. Poco después el Ejército Electrónico Sirio se refirió al hecho a través de un tuit desde su cuenta @Official_ SEA6 en el que bromeaban diciendo:  “Ups! el Ejército Electrónico Sirio se adueñó de Ap”. No obstante, el FBI ha reconocido que está investigando el origen del pirateo de la cuenta de la agencia de noticias más importante de EEUU. 

No es para menos. Este tipo de hechos nos sitúan ante un nuevo panorama de delitos que podríamos llamar “terrorismo virtual”, ya que si se demuestra que existiera una organización armada tras él, se habría realizado con el único fin de causar terror, pánico o desconcierto entre la población. Y al menos en la bolsa de Nueva York lo lograron. Pero también podría ocurrir que el hecho respondiera a una simple travesura infantil con un inesperado efecto “marciano” al más puro estilo Orson Welles. 

En cualquier caso, no faltan voces que alertan de que todo esto no es más que la consecuencia de la sobre exposición mediática e informativa a la que estamos sometidos en la actualidad con la proliferación de noticias que nos llegan a través de las redes sociales. Hay quien piensa que esta conexión permanente con la actualidad, pudiendo conocer las noticias en tiempo real a través de herramientas tan potentes como Twitter, nos hace en realidad más vulnerables a sufrir incidentes como éste en el que bastaron sólo 3 minutos para que se convirtiera en una noticia de alcance con efecto inmediato en la bolsa. 

Pero el problema no está en la sobre exposición a la información. Al contrario. Aunque generó una enorme confusión en un primer momento, gracias a esta misma herramienta pudo ser rápidamente desmentida. El problema está en la falta de análisis y comprobación que demostraron en la bolsa neoyorkina, por ejemplo, donde el bulo se convirtió en una realidad de pérdida de dinero importante. Esto nos enseña que hay que ser cautos, saber que el medio es rápido y no hacerse eco demasiado pronto de noticias que no sean confirmadas por más de una fuente. Es lo que haría cualquier periodista (de hecho, ningún medio escrito llegó a hacerse eco de la falsa noticia). Lo que no tiene sentido es que, por que puedan darse noticias falsas, acosos a hijos de políticos, pirateo de cuentas oficiales o insultos anónimos, matemos al mensajero. Ya ocurrió antes en Nueva York, en 1938, con la emisión radiofónica de una falsa invasión extraterrestre. ¿Debió apagarse la radio entonces? ¿Acaso hemos dejado de circular en coches porque en la carretera se produzcan accidentes que causan muertos? Mejor aceptamos la realidad y nos adaptamos. Bienvenidos al mundo de la interconexión, de la comunicación multicanal y de la relación en red: es la hora de la información en tiempo real. 


Trollear, ese dudoso motivo de orgullo del PP

No son los únicos que lo hacen mal, pero sí de los más sonados. Otra vez el PP metió la pata en Twitter, tratando de hacer ruido, y logró hacerlo demasiado: tanto como el que haría un elefante en una cacharrería. Todo comenzó con este tuit desde la cuenta oficial del Partido Popular en Twitter:

El objetivo era bastante claro: hacer reír al personal con un polémico hashtag (etiqueta precedida de # que sirve para unificar conversaciones en Twitter): sabían que se movería rápido, que daría que hablar y que sería objeto de bromas. En definitiva: sabían que sería rápidamente un TT (Trendic Topic: esto es, el tema más recurrente del momento en esta red). 
¿Qué han conseguido con ello? Absolutamente nada. Dudo que hayan provocado que el cabeza de la oposición decida hacer pública su declaración de la renta (a eso se refieren con “que la enseñe”). Tampoco creo que les haya servido para aumentar simpatías entre la crítica población que vive en Twitter y que es, sobre todo, extremadamente severa con la mala utilización de las reglas del juego. Y bajo ningún concepto les habrá colocado en una posición más ventajosa y de cercanía con un sector de la población extremadamente alejado de la clase política, como son la mayoría de los tuiteros.  
Pero eso sí. Ahora todos sabemos con una certeza mayor que al Partido Popular (como a otros muchos partidos políticos) lo que les interesa de las redes es que se hable de ellos, ya sea bien o mal. Siguen midiendo el éxito en número de seguidores, cantidad de retuits obtenidos, veces que llego a ser TT o tiempo que permanecen en la lista de los temas más comentados.
Han demostrado que son capaces de usar el lenguaje no para elevar el nivel de las conversaciones en política, ni para demostrar que tienen buenas ideas, que saben estar y desenvolverse en el medio en el que se encuentra. Sino que son capaces de actuar como auténticos trolls dispuestos casi a cualquier cosa con tal de hacer ruido y ganar notoriedad. Porque eso es lo que en Internet se conoce como trollpersona que publica mensajes provocativos, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusiónsala de chat o blog, con la principal intención de provocar o molestar, con fines diversos y de diversión, a los usuarios y lectores en una respuesta emocional2 o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí.3 4 El troll puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás. Y así es como lo recoge la Wikipedia. 
¿Eso es lo que quería el PP con este tuit? ¿Demostrar que son aunténticos trolls? Qué dudoso motivo para estar orgulloso…