Crisis: ¿es debilidad reconocer el error?

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Suena raro en una sociedad que no admite el error, que debe siempre aparentar y que juzga demasiado por lo que se ve. Pero ya lo dijo Ciceron en el siglo I a.C.: “errar es propio de cualquier humano, pero sólo el ignorante persevera en el error”. Y si no se reconoce lo que se ha hecho mal, de cara a la opinión pública es mantenerse en el error.

Esto es al menos lo que yo aplico a la gestión de crisis: cuando se ha cometido un fallo y se ha provocado una crisis de reputación, siempre hay que reconocerlo. Y pedir perdón. No quiere decir que la opinión pública vaya a perdonar, pero desde luego va a estar mucho más cerca de hacerlo al ver admitir un error y disculparse por ello que al ver a un personaje público que se mantiene en sus trece -a pesar de las evidencias- y niega la mayor.

Hay ejemplos sonados sobre la gestión de crisis de reputación en los que el reconocimiento de un error, y la petición de disculpas, fueron el inicio de un cambio favorable en la opinión pública. Uno de los casos más sonados fue el de Bill Clinton con el famoso ‘Caso Lewinsky‘. Los más jóvenes podéis leer sobre este caso si no lo conocéis, pero básicamente se trata de un affair entre el entonces presidente de los EEUU y una becaria que guardó pruebas de la relación. Al salir a la luz la existencia de estas pruebas, y a pesar de que Clinton lo hubiera negado ante la prensa -en La Casa Blanca junto a su mujer, Hillary- y ante el Gran Jurado, no tuvo más remedio que reconocer la veracidad de los hechos.

En ese momento, el hombre más poderoso del planeta reconoció haber tenido “una relación impropia”, eufemismo con el que calificó una serie de encuentros sórdidos entre una becaria de La Casa Blanca y su persona. El reconocimiento de los hechos suponía haber cometido un error aún mayor que un asunto de faldas: había cometido perjurio, lo cual es un delito. Seis meses después, el presidente de los EEUU fue absuelto por el Senado en su “impeachment” y mantuvo lo que le quedaba de segundo mandato de presidente. El caso no pudo tener siquiera repercusión en las siguientes elecciones puesto que él no era el candidato demócrata.

Otro de los sonados casos en los que la entonación del mea culpa fue una obligación moral, es el doméstico que tuvimos con la fractura de cadera que tuvo el Rey Juan Carlos durante una cacería de elefantes en Botsuana. En medio de una delicada situación económica para el país, tuvo que salir a la luz pública la intervención del monarca como consecuencia de esta caída. No hubo paños calientes -como había sucedido otras muchas veces en la prensa con su persona- a la hora de comentar públicamente las circunstancias que lo habían llevado a quirófano.

Su petición de perdón, criticada aún hoy por muchos monárquicos, supuso un antes y un después en la historia de la transparencia y la vida pública de los dirigentes del país. Su posterior abdicación, la complicada situación de juicio público por la aireada relación con Corinna, y la publicación de sus cuentas en paraísos fiscales terminaron llevando al emérito a salir del país. Pero no fueron una consecuencia del reconocimiento de su error. Más bien, esta declaración, grabada en exclusiva para la agencia EFE al salir de su habitación del hospital, y realizada con la cercanía y naturalidad que siempre caracterizó a Juan Carlos, pudo ser lo que salvara la institución de la Monarquía en España.

Reconocer un error nunca es una señal de debilidad. Más bien es la demostración eficiente de humanidad, de grandeza y humildad que todo gran líder debe tener. Hablábamos de los casos de dos figuras gigantes en cuanto a reputación y repercusión. Pero son muchos los casos de éxito en los que un líder dirigente de una empresa supo ponerse al frente de una crisis, dar la cara, reconocer el error y pedir perdón: Apple; Disney; Facebook -hoy Meta-; Boeing; Samsung; Snapchat; Warner Media; e incluso Ryanair al reconocer como un error haber dado la espalda a las necesidades de sus usuarios. En las empresas, en las instituciones y en la vida en general reconocer el error es el comienzo de empezar a andar de nuevo con el borrón y cuenta nueva que todos necesitamos después de haber hecho algo mal.

El desafío de comunicar más allá de las notas de prensa

El desafío de comunicar más allá de las notas de prensa

Los profesionales que trabajamos en Comunicación para empresas nos enfrentamos con frecuencia a un enorme desafío: ¿cómo hacemos para lograr que una pequeña marca sea noticia, salga en los medios y los periodistas se interesen por ella? Es el verdadero objetivo de nuestros clientes: quieren salir a toda costa. Pero la fórmula de enviar notas de prensa se ha vuelto rancia y absurda para los periodistas: ellos quieren noticias, no comunicados. Es así como debemos dar una vuelta de tuerca para superar toda esta situación.

Porque creemos que nos hemos adaptado, pero no. No ha terminado aún la transformación de los medios de comunicación. La irrupción de lo digital, la crisis del 2008, el fin de la publicidad, la llegada de las redes sociales y el descubrimiento por parte de las marcas de otras vías para llegar a su público terminaron de ponerle la puntilla a la prensa (quizá esta crisis había empezado mucho antes). 

El acceso a los medios de manera gratuita a través de Internet no facilitaba la conversión. El ansiado lugar de ser una plataforma de pago se antojaba arriesgado a todos los medios y sólo algunos -tras ver los caminos recorridos por algunos grandes como el Washington Post- se atrevían a solicitar el pago para ver determinados contenidos. Con el tiempo esta fórmula se fue asentando y hoy vemos normal que todos los periódicos reserven sus mejores contenidos sólo a suscriptores

Por otra parte, la transformación digital de los medios ha traído la terrible mala práctica del “clickbait”. Esta técnica de redacción -que es una seria amenaza para el periodismo– consiste en buscar titulares llamativos que atraigan el click fácil del lector, aunque luego el contenido de la información no sea exactamente el que reclama a portada. La tentación es muy grande: todos vivimos en el mundo del click, nuestros éxitos se miden en visitas. A más clicks, más ingresos por publicidad. Y al contrario. Y sí, claro, seguimos dependiendo de la publicidad. 

Y en toda esta marabunta, las medianas empresas luchan por hacerse un hueco entre las grandes informaciones. Generan acciones de relevancia, logran impactar sobre la vida de las personas, innovan y logran importantes objetivos y la mayoría de las veces sus éxitos quedan sumidos en el abismo de la invisibilidad. Sus apariciones en medios quedan relegadas a la simple nada por no tener una marca lo suficientemente fuerte como para salir en medios. O a lo mejor porque no saben cómo hacerlo…

Porque lo cierto es que estas pequeñas y medianas empresas también pueden ser como David contra Goliat con los medios. Afortunadamente sigue habiendo periodistas que se interesan por historias novedosas si son bien abordados. Medios que ven interesantes informaciones que les han llegado bien vendidas. Noticias que no se envían como comunicados y que logran impacto en medios, a pesar de no venir de marcas conocidas. Es el nuevo mundo de la Comunicación: el que huye de las notas de prensa y valora la información

Y tú, ¿también estás interesado en lograr atención de los medios para tu empresa?

Por qué hago Comunicación para Startups 

Comunicación de Startups

Trabajar como consultor de comunicación para empresas y organismos es frecuente acabar especializándose en algunas pocas áreas, cuando no en una sola. Generalmente, este tipo de especializaciones se produce tras adquirir experiencia en un determinado campo y mantenerse en él. Y la mayoría de las veces esto se produce porque uno se siente cómodo con ese área. 

Creo firmemente que atraemos lo que tenemos. Según lo que somos, pensamos y sentimos vamos atrayendo a nosotros cierto tipo de cosas que, a su vez, siguen determinando de alguna manera quiénes somos. Aunque no creo que esto sea algo que nos predetermine, ya que siempre contamos con la libertad de poder elegir y cambiar. 

Trabajar para empresas ha sido una parte natural de crecimiento en mi historia profesional al que llegué “muy sabida” tras los pasos previos. La política y las instituciones curten en muchas cosas. Encontrar más agilidad y descubrirte más cercano del consumidor es algo que reconforta la acción del comunicador. Todo lo aprendido hasta el momento se pone en juego: las horas de elaboración de mensajes estratégicos políticos demuestran la flexibilidad y agilidad de pensamiento; la rapidez y exactitud en la redacción; la precisión en la definición de las acciones; y el no dejar nada al azar. Todo cuenta. 

Y aquí, sin duda, las empresas con las que más cómoda me siento son las Startups. A pesar de que son volátiles, inseguras, de futuro incierto y presente trepidante. O quizá precisamente por eso y por mucho más. Trabajar con empresas de base tecnológica que nacen para tener un rápido desarrollo y crecimiento y demostrar en poco tiempo su utilidad, poder verlas crecer y crecer junto a ellas, es algo que me hace vibrar día a día. 

No todos los comunicadores aceptarían trabajar con Startups, pero además no todos ellos valen para hacerlo. En el mundo startapero se necesitan algunas cualidades:

  • Lo primero es creer en el proyecto, a tope y sin fisuras: no hay medias tintas en esto. Es verdad que un buen CEO y su equipo fundador generalmente es capaz de hacerte ver la viabilidad del proyecto -saben levantar dinero en rondas haciéndolo-; pero hay que creer de verdad, porque exige esfuerzos mayores que trabajar para una empresa asentada. Y eso sólo se hace por convicción, amistad o propiedad. Yo estoy, generalmente, en la primera opción (aunque, spoiler: muchas veces acaba naciendo también la segunda). 
  • Las startups necesitan en su equipo personas con capacidad y experiencia emprendedora. No hace falta que hayas montado otras startups, pero sí que le hayas perdido el vértigo a montar algo. Porque sólo así confiarás en un proyecto así. 
  • La experiencia previa en diferentes tipos de empresas es muy valorada: al nacer de la nada, el conocimiento extrapolable a su mundo es un valor que aprecian y añoran (en ocasiones sólo los muy jóvenes están dispuestos a aportar por trabajar para startups). 
  • La fidelidad, que es tan necesaria en todas las empresas y campos de la vida -profesional y personal-, es completamente imprescindible en este área. Este es uno de los valores que coinciden con otros que también se exigen en política: discreción, generosidad, ilusión y pasión. 
  • La agilidad y capacidad de adaptación es la base del éxito de este trabajo, y también el principal pero que ponen muchos de los que prefieren otro tipo de empresas. 
  • No tener miedo al cambio, ya que en las empresas nacientes es constante. Y, con frecuencia, supone también saber que perderás clientes: no todos los proyectos se desarrollan igual, logran la financiación que necesitan, maduran al mismo ritmo, demuestran su viabilidad y escalabilidad en los plazos previstos… Hay que estar dispuesto a pivotar, a perder el cliente, a empezar de cero con ese o con otro cliente. Las estrategias puestas en marcha una semana están totalmente caducadas dos semanas después. Pero está prohibido cansarse, desilusionarse o sentirse decepcionado: ¡forma parte del proceso!

Por todo esto, y seguramente algunas cosas más que me dejo en el tintero, valoro enormemente y disfruto haciendo Comunicación para Startups: siempre es apasionante.

Scalpers: la moda se mete en política

Scalpers se ofrece a cambiar la imagen de los políticos españoles

Reproducimos a continuación uno de los últimos artículos de Elena Barrios publicados en vaguada.es y que puedes consultar en este enlace.

La firma de española Scalpers ha protagonizado los pasados días una atrevida acción en las calles de Madrid, al ofrecerse a cambiar la imagen de los políticos tras publicar el CIS que el 60% de los españoles consideran que tiene una mala imagen. ¿Es así como la moda entra en política? ¿Ha sido acertada una acción de marketing en este momento? ¿Está la firma de moda metiéndose en política protagonizando acciones como ésta? ¿Es un mensaje que los consumidores entiendan con facilidad? ¿Es Scalpers la marca que puede y debe cambiar la imagen de la clase política española? ¿Ha sido acertada la campaña y la acción? Todo esto, y mucho más, en el vídeo-artículo de hoy.

La campaña ha sido comentada en diversas publicaciones, con opiniones para todos los gustos. Fue la propia agencia de publicidad la encargada de publicitarlo en sus redes sociales (concretamente en su Instagram). Y, en cualquier caso, es indudable que la firma ha logrado una resonancia en los medios de comunicación que, sin duda, es siempre mejor que no aparecer. Moda.es, la agencia EFE o el diario La Razón han sido algunos de los medios que se han hecho eco de la noticia.

La red social Instagram fue uno de los primeros sitios que se hizo eco de la acción.

Y a ti, ¿te ha parecido que esta iniciativa puede traducirse como que la moda entra en política? ¿Crees acertadas este tipo de acciones de marketing para una marca?

Acerca de la publicidad electoral digital y la protección de datos

Mucho revuelo se está levantando en los últimos días a cuenta de la propaganda política que distintos ciudadanos -algunos de ellos menores- están recibiendo en sus dispositivos telefónicos y en la autorización legal que se fabricaron expresamente para hacerlo.

De hecho, desde que el pasado noviembre se aprobara en el Senado la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, sabemos que sus señorías han permitido por ley algo que nos parece terrible: que puedan utilizar los datos personales y el “perfilado” de los usuarios en redes para clasificarlos y enviarles propaganda electoral adecuada para cada uno de ellos.

Es un gran escándalo sin duda: clasificación de ciudadanos por opinión/opción/predisposición política. Algo que a ninguna empresa se le permitiría hacer para enviar publicidad y que además nos deja cierta sensación de indefensión a los ciudanos (y abre puertas para situaciones terribles en contra de la libertad de opinión, de opción política y de voto secreto). Y sin embargo ellos se lo permiten… Sí, de acuerdo, está mal. ¿Pero es algo realmente novedoso? ¿No es una práctica que se ha venido haciendo antes?

Mi opinión es que en realidad el pasado mes de noviembre no hicieron sino dar legalidad a una práctica que ya se venía haciendo en España, pero que al no estar regulada formaba parte del limbo jurídico. De hecho, una servidora recibió este tipo de publicidad las pasadas elecciones en su teléfono móvil cuando residía en una ciudad pequeña, en una de esas provincias en las que finalmente se decide el resultado de las elecciones, los últimos escaños, por un puñado de votos.

Dos publicidades cuidadosamente dirigidas y perfectamente estudiadas me asaltaron en la pequeña pantalla de mi móvil una noche a escasos días del enfrentamiento electoral en el que el PP peleaba por el voto útil frente a Ciudadanos. Vistiendo a Rivera con la coleta de Pablo Iglesias, pretendían hacer entender que el voto a la formación naranja sería lo mismo que permitir que ese escaño fuera para Podemos en mi demarcación.

¿Por qué recibí yo esa publicidad en mi móvil? Además de por vivir en una ciudad pequeña, de esas de las que (como este año) deciden por un puñado de votos el resultado de unas elecciones, porque me habrían clasificado por mi comportamiento digital (lecturas, opiniones, likes, edad, profesión, estado civil, etc) como un posible votante de centro decantándose por una de las dos posibles opciones de voto que tenía en el momento.

¿Solución? Publicidad dirigida 3/4 días antes de las elecciones con un montaje de Rivera con la coleta de Iglesias. He de confesar que me pareció ingenioso. Y hasta cómico. Tanto que pensé que era un fake. No di crédito cuando, picada por la curiosidad, pinché en los anuncios y me llevó directamente a la web del Partido Popular. Entonces volví hacia atrás en la navegación e hice los pantallazos que os muestro. No podía creerlo.

En definitiva: que los partidos venían ya de antes haciendo esto. Que eso no quiere decir que se pudiera hacer, pero que acostumbrados como estaban a hacerlo, una vez que vino la Ley de Protección de Datos a romperles la baraja, decidieron legislar para autorizarse a hacer algo que, de hecho, es ya una clara actividad de campaña electoral digital.

…Por cierto, y a la vista de lo que los populares tuitean desde sus cuentas ahora, algo me dice que este año veremos algo similar con Vox…