El poder digital de los partidos políticos

No hablaré de comunicación digital. El poder “digital” del que hablo se refiere al de los “dedos” o “dedazos” que se dan en la política española, y que resultan tener un gran poder ejecutivo. El caso del PP de Andalucía y la frustada postulación de “n” candidatos por todo el territorio andaluz hasta el señalamiento por parte de Rajoy de Juan Manuel Moreno Bonilla es sólo un ejemplo de lo que ocurre en la política española. En toda ella. Y seguirá ocurriendo mientras no se haya verdadera democracia interna dentro de los partidos.

Imagen de Diccionario Electoral INAP

En el PSOE sonríen sin disimulo las críticas al “dedazo” propiciado por Mariano Rajoy para designar al candidato popular andaluz. Sin embargo, no quieren que se les recuerde cómo el proceso de “primarias” que nunca llegó a celebrarse en el PSOE-A no fue por falta de candidatos, sino por la imposibilidad de que éstos superaran la fuerza del aparato del partido sobre la candidata oficial (la actual presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz) y lograr las condiciones necesarias para serlo. Que le pregunten si no a Jose Antonio Rodríguez Sala, alcalde de Jun. O, más recientemente, la designación de Elena Valenciano como candidata a las elecciones europeas.

Pero que esto ocurra en todos los partidos mayoritarios españoles (sólo los pequeños se salvan con procesos de elección de candidatos aparentemente transparentes) no quiere decir que sea algo que la ciudadanía entienda y vea con buenos ojos. El lamentable espectáculo vivido en los últimos meses en el PP-A a cuenta de la elección del presidente y futuro candidato andaluz ha dejado un reguero de chascarrillos en todos los diarios que alejan aún más si cabe a los políticos de sus votantes: “ha sido una lucha entre Arenas y Cospedal”, “Soraya Saénz de Santamaría es la que tiene poder sobre Rajoy”, “Zoido y Cospedal quedan tocados tras la decisión de Rajoy”… por no hablar de los dos intentos fallidos de Cospedal y parados en seco por Rajoy en el útlimo minuto de nombrar a José Luis Sanz candidato a presidente del PP-A.

Porque el ciudadano de a pie no entiende que un partido que lleva 30 años tratando de gobernar en Andalucía sufra un descabezamiento y desorientación tan profunda después de que su último presidente abandonara el barco por no poder gobernar pese a haber ganado las elecciones. La marcha de Javier Arenas dejó al PP-A tan huérfano y perdido que sólo se entiende como una consecuencia del estilo de dirección que lo había dominado: el del control absoluto de todos los resortes del partido y su poder en todas y cada una de las esquinas de esta región. Y esto es como con la educación de los hijos: si no se les enseña poco a poco a usar su libertad, luego no se saber hacer uso de ella.

La gran pregunta es ¿pero existe libertad dentro de un partido político? Pues no. Como se ha visto: una o ninguna libertad. Por eso José Luis Sanz ha descartado presentar candidatura para presidir el PP-A, a pesar de contar con avales suficientes para hacerlo: quedaría para siempre marcado con el estigma del candidato crítico. Y eso, la falta de fidelidad, es algo que no se perdona nunca dentro de un partido. Y la venganza, por lo general, es un plato que se sirve frío. Que se lo pregunten hoy a Cospedal sobre Arenas.

Política y ciudadanía, tanto por hacer

Ahora que la corrupción ha sustituido a los políticos como el segundo problema para los ciudadanos -sólo por detrás del paro-. Ahora que creemos más en los movimientos sociales que los políticos porque vemos que aquéllos tienen más eficacia. Ahora que cada vez somos más los que pensamos que hay muchas cosas que cambiar en nuestro sistema democrático. Ahora que releo a Antoni Gutiérrez Rubí y sus ocho claves para recuperar la confianza política… Ahora es el momento de hablar de Regeneración Democrática y Ciudadanía, el tema que centró el  evento organizado hace unos días por #politicaredes en el Ateneo de Madrid y al que tuve la suerte de acudir y poder presentar y dar paso a las diferentes mesas de debate.

Salón Plenario del Ateneo de Madrid, testigo ilustre de importantes tertulias
políticas y culturales a lo largo de su historia

Fue todo un acierto de Carlos Gutiérrez, director de Gutiérrez Comunicación y creador de Política Redes, elegir el Plenario del Ateneo de Madrid. Este ilustre salón, inaugurado por Cánovas en 1884 (en su ubicación actual) y testigo de tantas discusiones culturales y políticas de referencia para nuestro país, fue testigo de un nuevo debate que podría tener similar trascendencia política, histórica y cultural con el paso de los años: el papel que juega la ciudadanía en la imprescindible Regeneración Democrática que está aún por ver y que está siendo tan demandada por diferentes sectores de la sociedad.

Comenzó Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Abrió las intervenciones con “Una apuesta por la Regeneración Democrática”, donde dejó claro que la democracia participativa puede ser un buen complemento de la democracia representativa, pero nunca su sustituto. Igualmente, apostó por las nuevas tecnologías como motor de atracción a los jóvenes hacia las instituciones, de las que se sienten muy alejados y recomendó a la clase política acercarse más a los ciudadanos a través de las redes sociales, “dando pasos al frente”.

El socio director de Dog Comunicación Rafa Rubio, intervino con la conferencia “Una huida hacia adelante”, que fue prácticamente en lo que consistió su intervención, adelantándose al resto de las mesas de debate que se sucederían a lo largo de la jornada y a las que les planteaba las preguntas que a su juicio debían responder para dar una salida a la Regeneración Democrática a través de la Ciudadanía. En cualquier caso, defendió el momento actual como el de los proyectos pequeños, la hora de solucionar los problemas concretos de la sociedad a través de la colaboración que surja entre estos proyectos pequeños que parten de la propia ciudadanía.

Nuevos modos de diálogo entre políticos y ciudadanos

Antes de la pausa a media mañana tuvo lugar una de las mesas más reveladoras de la jornada, la de Lobby y Asuntos Públicos sobre “Ficción y realidad”, con Joan Navarro, socio y Vicepresidente de Asuntos Públicos de Llorente&Cuenca, María Rosa Rotondo, presidenta de la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales (APRI) y lobista profesional y Yolanda Román, activista social por los derechos de la infancia y bloguera de LasReincidentes.es. Entre todos, dejaron claro que el lobista es aquél agente de la sociedad que quiere participar de alguna manera en la toma de decisiones y que para ello utiliza como herramientas fundamentales la estrategia, el diálogo y la comunicación pero siempre basadas en la flexibilidad. De la mano de Rotondo conocimos la necesidad de una regulación en el sector, ya que si lobby es participación, regularlo es regular la participación de la sociedad civil en la democracia. Igualmente de clarificadora fue su afirmación, apropósito de las redes sociales, de que el diálogo entre políticos y ciudadanos ha cambiado aunque algunos aún no se hayan dado cuenta. Y apuntaba a la vez a la comunicación y a las nuevas tecnologías como los medios más receptivos para propiciar el diálogo con la clase política.

El evento fue también escenario de un interesante debate sobre como transparentar las organizaciones políticas a través de la apertura de los datos públicos. Era la mesa de Open Data. Comenzó Marc Garriga, experto en transparencia y procesos de aperturas de datos estableciendo que “los datos son el nuevo petróleo de la Sociedad” capaz de generar negocio y que el Open Data trata de “abrir los datos públicos de la forma más estándar posible para que puedan ser reutilizados de manera automática”. El creador del Open Data de Euskadi, Alberto Ortiz de Zárate, aclaró que la transparencia es un proceso que se forma con claridad y con obscenidad en el que se enseña lo oculto. Que cuando hay transparencia sin honestidad debemos hablar de “propaganda” y que en torno al proceso de la transparencia por parte de la Administración es necesario crear una comunidad y establecer un diálogo con ella. Finalmente, el experto en Open Datas Carlos de la Fuente, denunció que las actuales webs de los partidos políticos “son deprimentes: sólo son espacios  de difusión de noticias”, defendió el beneficio que supone a cualquier entidad generar información, además de advertir de que la no utilización de datos sólo significa que serán utilizados por quien no los ha generado, no que vayan a quedar ocultos. Y concluyó que la utilización de los datos supone una oportunidad en la que lograr participación , compromiso y confianza.

De la mesa del Ciberactivismo, protagonizada por distintos representantes de diferentes ONG’s concluimos, entre otras cuestiones, que si recogiendo firmas no se cambia el mundo, con el ciberactivismo se logra poder para influir en la toma de decisiones. En este sentido, las nuevas herramientas de comunicación tecnológicas juegan un papel fundamental, como reconoció abiertamente Emilia Sánchez, responsable de relaciones con las Cortes y la UE de Intermón Oxfam. “Twitter ofrece a los usuarios en general y a los ciberactivistas en particular una capacidad de dialogar con quienes toman las decisiones que antes no existía”, aseguró. En esta misma mesa también participaron María José Caballero, directora de campañas de Greenpeace y Miguel Ángel Calderón, director de comunicación de Amnistía Internacional en España, de quienes aprendimos la importancia que tienen tanto la libertad como la capacidad de buscar apoyos externos para las acciones de ciberactivismo.

La ciudadanía, oportunidad para enriquecer las instituciones

El debate acerca del papel de la ciudadanía en la Regeneración Democrática fue a parar entonces a la mesa sobre Guías de Estilo y Redes Sociales, donde Cristina Juesas, responsable de comunicación de Euskampus, quien defendió la importancia de contar con guías de estilo para definir cómo se gestionan las cuentas en las redes sociales y marcar, desde ellas, los niveles de respuesta ante las demandas de los ciudadanos. Por su parte Antonio Ibáñez Pascual, responsable de Gobierno Abierto de Castilla y León, destacó que definir el objetivo por el que una institución quiere entrar en las redes sociales antes de entrar es clave para el éxito o no de esa presencia; igualmente, aconseja que se responda a la pregunta: “Si yo no fuera yo, me seguiría en las redes sociales? como punto de partida para analizar y mejorar lo que no funciona. En este sentido, hay que alabar la intervención de Miguel Gonzalo, responsable de la web del Congreso de los Diputados, en la que no faltó la autocrítica y mencionó los retos que aún considera que tiene que lograr la cuenta oficial del Congreso en Twitter, tales como saber dar una respuesta a la desafección política de los ciudadanos. En cualquier caso, fue muy clarificador su opinión acerca de que “la ciudadanía es una gran oportunidad para enriquecer las instituciones”.

Finalmente, una mesa formada por distintos profesionales de los medios de comunicación cerró el debate sobre Ciudadanía y Regeneración Democrática debatiendo, precisamente, sobre el papel de los medios en este proceso. Juan Luis Sánchez, subdirector de ElDiario.es, Borja Ventura creador de Sesión de Control y Sonia Sánchez, actualmente jefa de política en Cadena Ser, coincidieron en apuntar el papel fundamental que las redes sociales juegan actualmente para que determinados hechos sean noticiables. En este mismo sentido, por ejemplo, Juan Luis Sánchez apuntó que un partido ya no es protagonista de la acción política, sino que será el instrumento de la acción política de otros. Como es ya casi tradición cada vez que participan periodistas en mesas redondas de eventos de redes sociales, en algún momento se llegó a cuestionar por parte del público el papel jugado por los medios de comunicación en los últimos años. Así, apareció en el debate el recurrente tema de si los medios de comunicación tradicionales son en parte “culpables” del ascenso de las redes sociales por haber vetado de la información a muchos sectores de la sociedad.

Concluyó así un intensísimo debate que se prolongó durante toda la jornada, que logró congregar a una gran cantidad de gente en el plenario del Ateneo de Madrid y a una cantidad muchísimo mayor tras la señal de streaming, logrando convertir el hashtag del evento #politicaredes en Trendic Topic durante gran parte de la jornada.

Aprendimos mucho. Sobre todo del largo camino que aún nos queda por recorrer. De cómo las potentes herramientas que suponen las redes sociales son un gran medio para salvar muchos de los problemas que acechan a la política en nuestros días (bueno, de la corrupción no la salva ni las redes). No hemos logrado aún conocer el camino que se deberá andar hasta lograr esta esperada Regeneración Democrática. Pero al menos nos queda el consuelo de saber que en las redes hemos iniciado el diálogo y que en ellas encontraremos el medio para lograr la conversación capaz de sentar sus bases, las de su salvación.