Lo que pactes hoy te retratará mañana

A seis días de que se celebren las municipales y autonómicas en toda España, dos meses después de que se celebraran en Andalucía y sin que el partido ganador de las mismas haya sido capaz aún de formar gobierno, todos los partidos hacen cálculos sobre los posibles pactos que deberán cerrar en unas semanas. Hay mucho en juego.

Por un lado, los partidos hasta ahora mayoritarios ven que han perdido la hegemonía de la alternancia. Nuevas formaciones políticas, más jóvenes y frescas, sin experiencia en la gestión y aún sin mancha de corrupción, están viendo en las encuestas y en la calle un gran crecimiento en intención de voto. Las urnas ya hablaron hace dos meses en Andalucía: el bipartidismo PP-PSOE ha dejado paso a una composición casi cuatripartita PP-PSOE-Podemos-Ciudadanos en la que los pactos serán obligatorios.

Pero la realidad es que todos, desde los más pequeños hasta los más grandes, miran con ansia a finales de año y la cita con las elecciones generales. Y es que lo que pactes hoy te retratará mañana. En estos acuerdos son precisamente los partidos más pequeños quienes más tienen que perder: tanto Podemos como Ciudadanos, que se presentan como partidos limpios de corrupción, con nuevas ideas de regeneración democrática, pueden ver alterada la credibilidad de su discurso por tocar gobierno en algún lugar.

Esa es la principal razón por la que ni Ciudadanos ni Podemos han pactado aún con Susana Díaz para permitir su investidura. El calendario electoral, que inicialmente la presidenta andaluza en funciones creía a su favor por su propio interés político, juega a favor ahora de los acuerdos postelectorales para los dos partidos minoritarios. A principios de julio deberán volver a retratarse en el Parlamento Andaluz. Y para esa fecha todo el pescado estará vendido a nivel municipal y autonómico: extraños compañeros de cama veremos por toda la geografía española!

¿Qué podría ocurrir en Andalucía? ¿Y  más tarde, a nivel nacional? ¿Dejarán los dos grandes partidos que nuevas formaciones políticas entren en los gobiernos dispuestos a abrir puertas y ventanas, airear todo lo pasado, imponer transparencia y limpieza en instituciones que durante 30 años han estado gobernadas por los mismos? ¿Serían capaces de pactar entre ellos para evitarlo? ¿Es posible que esto haya sido ya incluso pre-pactado de antemano a nivel nacional entre ellos: que PP deje gobernar a PSOE en Andalucía a cambio de idéntica actitud a la inversa a nivel nacional? ¿Qué hablaron Susana Díaz y Mariano Rajoy el pasado mes de diciembre en Moncloa? ¿No resultan ahora curiosas las declaraciones de la actual presidenta andaluza en funciones sobre su preocupación por España? Muy pronto, todas las respuestas.

El poder digital de los partidos políticos

No hablaré de comunicación digital. El poder “digital” del que hablo se refiere al de los “dedos” o “dedazos” que se dan en la política española, y que resultan tener un gran poder ejecutivo. El caso del PP de Andalucía y la frustada postulación de “n” candidatos por todo el territorio andaluz hasta el señalamiento por parte de Rajoy de Juan Manuel Moreno Bonilla es sólo un ejemplo de lo que ocurre en la política española. En toda ella. Y seguirá ocurriendo mientras no se haya verdadera democracia interna dentro de los partidos.

Imagen de Diccionario Electoral INAP

En el PSOE sonríen sin disimulo las críticas al “dedazo” propiciado por Mariano Rajoy para designar al candidato popular andaluz. Sin embargo, no quieren que se les recuerde cómo el proceso de “primarias” que nunca llegó a celebrarse en el PSOE-A no fue por falta de candidatos, sino por la imposibilidad de que éstos superaran la fuerza del aparato del partido sobre la candidata oficial (la actual presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz) y lograr las condiciones necesarias para serlo. Que le pregunten si no a Jose Antonio Rodríguez Sala, alcalde de Jun. O, más recientemente, la designación de Elena Valenciano como candidata a las elecciones europeas.

Pero que esto ocurra en todos los partidos mayoritarios españoles (sólo los pequeños se salvan con procesos de elección de candidatos aparentemente transparentes) no quiere decir que sea algo que la ciudadanía entienda y vea con buenos ojos. El lamentable espectáculo vivido en los últimos meses en el PP-A a cuenta de la elección del presidente y futuro candidato andaluz ha dejado un reguero de chascarrillos en todos los diarios que alejan aún más si cabe a los políticos de sus votantes: “ha sido una lucha entre Arenas y Cospedal”, “Soraya Saénz de Santamaría es la que tiene poder sobre Rajoy”, “Zoido y Cospedal quedan tocados tras la decisión de Rajoy”… por no hablar de los dos intentos fallidos de Cospedal y parados en seco por Rajoy en el útlimo minuto de nombrar a José Luis Sanz candidato a presidente del PP-A.

Porque el ciudadano de a pie no entiende que un partido que lleva 30 años tratando de gobernar en Andalucía sufra un descabezamiento y desorientación tan profunda después de que su último presidente abandonara el barco por no poder gobernar pese a haber ganado las elecciones. La marcha de Javier Arenas dejó al PP-A tan huérfano y perdido que sólo se entiende como una consecuencia del estilo de dirección que lo había dominado: el del control absoluto de todos los resortes del partido y su poder en todas y cada una de las esquinas de esta región. Y esto es como con la educación de los hijos: si no se les enseña poco a poco a usar su libertad, luego no se saber hacer uso de ella.

La gran pregunta es ¿pero existe libertad dentro de un partido político? Pues no. Como se ha visto: una o ninguna libertad. Por eso José Luis Sanz ha descartado presentar candidatura para presidir el PP-A, a pesar de contar con avales suficientes para hacerlo: quedaría para siempre marcado con el estigma del candidato crítico. Y eso, la falta de fidelidad, es algo que no se perdona nunca dentro de un partido. Y la venganza, por lo general, es un plato que se sirve frío. Que se lo pregunten hoy a Cospedal sobre Arenas.

SMS: las salidas de Rajoy

Son pocas, pero alguna hay. Y no todas pasan por la dimisión. Es cierto que es una de ellas y la más reclamada. La publicación por parte de El Mundo de los mensajes de texto entre Bárcenas y Rajoy durante los dos últimos años ha desatado una tormenta política. Y dimisión ha sido de las primeras palabras en sonar. El presidente del Gobierno, que negó tener contacto con el ex tesorero y que “salvo alguna cosa” negó que fueran ciertas las revelaciones de los medios de comunicación acerca de la contabilidad en B del PP, se ha visto comprometido con estas conversaciones vía SMS que acaban de ser aireadas. 

En realidad, Rajoy tiene pocas salidas. La publicación de estos mensajes (fotografíados del teléfono de Bárcenas y celosamente guardados durante los años 2011, 2012 y 2013) es un pulso en toda regla. Como lo fue que se entrevistara con el director del diario El Mundo unas horas antes de que fuera encarcelado y le entregara los originales de los apuntes de su contabilidad en B. “Yo caigo, pero no lo haré sólo”, parece que haya dicho el ex senador del PP por Cantabria. Que está dispuesto a morir matando, vaya. La tirada de la manta que Rajoy llevaba evitando desde que saltara el nombre del tesorero del PP junto a la trama Gürtel es ahora más real que nunca.  
Los SMS ahora publicados ponen en una situación difícil al presidente del Gobierno. Demuestran una estrecha relación de Rajoy con Bárcenas hasta hace apenas unos meses que tira por tierra la lejanía de Rajoy con su ex tesorero transmitida a la opinión pública. Además, las peticiones de paciencia por parte del presidente del Gobierno al investigado tesorero, dejan ver de alguna manera el conocimiento por parte del también presidente del PP de sus actividades lo que supone, cuanto menos, su encubrimiento. 
No es fácil. Sobre todo, porque esto no ha hecho más que empezar. Bárcenas lleva en la cárcel apenas unas semanas, y cada día que pasa es peor que el anterior para el PP. Niegan sentirse amenazados. Pero blindan la comparecencia del presidente en el Congreso para hablar del caso. Y llegan a hablar del ex tesorero de “delincuente“, en vez de como antes era citado: un compañero de partido leal.
Y como día que pasa día que el escándalo aumenta, la dimisión del presidente se plantea como posible salida. Y se le busca sustituto: diputado popular, sin mancha por sobre sueldo, con valía y capacidad para dejar al PP en buen lugar y mantener el poder. ¿Será Soraya Saenz de Santamaría la primera presidenta del Gobierno de este país? Es una posibilidad. Poco probable, pero posible. 
Porque vista la trayectoria de Rajoy, su estrategia será una continuidad de lo visto hasta ahora: “no pasa nada, nadie podrá demostrar su culpabilidad, con el tiempo mejorará. Evitaré la prensa y pondré el punto de atención en otros asuntos más importantes, como una ronda de viajes al exterior para revitalizar los intereses de la economía española en el extranjero”. La dimisión está descartada de antemano y su empeño seguirá siendo sacar al país de la crisis económica en que se encuentra. 
Pero hay otra salida. Que nunca cogerá Rajoy. Pero podría funcionar. Sería el momento de dar explicaciones (si es que existieran), de agachar la cabeza, de pedir disculpas. Hablo de la posibilidad de salvar la situación mirándola de frente. Haciendo “un Clinton” en el caso Lewinsky o “un rey Juan Carlos” tras los elefantes de Botsawa. Ya ha funcionado otras veces. Dada la complejidad y la naturaleza del escándalo lo mejor sería dar las menores explicaciones posibles. Entrar lo mínimo en el Caso y reconocer las evidencias que se han dejado al aire. Sería el momento del “es cierto que hablaba con Bárcenas, porque ha sido un compañero de mucho tiempo en el partido. Y aunque no  me parecía bien las cosas que hiciera, yo nunca le he retirado la palabra”. 
Aunque la verdadera esperanza del sistema político es que su valentía se demostrara en un “es cierto: mi partido ha estado plagado de corruptos. Durante mucho tiempo pensamos que debíamos cobrar esos sobre sueldos por parte del partido. Yo también lo hice. Y pido perdón por ello. Nunca jamás volverá a ocurrir. Los partidos serán transparentes a partir de ahora. Su financiación dejará de ser pública, pero se hará a la vista de todos. Y los jóvenes cachorros políticos dejarán de ser los gobernantes del mañana: las listas electorales serán abiertas, y en ellas primarán la valía y honradez de sus componentes, que se deberán a sus votantes y nunca perderán el contacto con ellos. La separación del poder judicial será real y efectiva. Nunca un cargo público podrá estar más de dos ejercicios en él. Y la reforma de la Administración acabará con la libre designación de cargos de confianza en cualquier lugar público”.
Lo sé. Nunca pasará. Pero sería el momento de hacerlo. De pasar a la historia no como el presidente que llegó a la tercera después de haber sido designado a dedo, y que logró el hundimiento bajo tierra de la credibilidad ciudadana en los políticos españoles. Pasaría como el presidente que con honradez, perspectiva y altura de miras decidió darle un nuevo rumbo a una política errante y descabezada de este país, la que salió de la Transición y necesita hoy de manera urgente una nueva refundación.  

Aguirre, la Esperanza?

Ha vuelto. Y con fuerza. Esperanza Aguirre se ha hecho pública y política de nuevo (en realidad nunca habría dejado de serlo, como ella misma anunció). Y lo ha hecho con una apuesta a grande: un tirón de orejas a Rajoy para llenar de ánimos las desinfladas filas populares, cabizbajas desde el reconocimiento por parte del Gobierno de que la recuperación económica no llegaría hasta el 2016.

Ni corta ni perezosa, como ella siempre ha sido, ha cogido el toro por los cuernos y le ha puesto nombre: basta ya de subir impuestos, basta ya de alargar la agonía, basta ya de no cumplir con el programa con el que vino a presentarse ante los españoles y por el que hoy gobierna con una amplia mayoría, le ha venido a decir. Es hora de recortar los gastos del Estado, de adelgazar su estructura y lograr que “llegue el dinero a empresarios y familias para sacar a España de la crisis”. Ahí lo llevas. Sin tapujos y sin mayor estructura que la necesaria hoy en día para hacerse escuchar: su blog personal.

Ayer, fiesta del trabajo, y hoy, fiesta en la Comunidad de Madrid, han sido los días elegidos por la Aguirre para hacer valer su Esperanza. No es casual. Nada en política lo es. Hoy su sucesor en la Comunidad de Madrid, le impondrá la medalla de oro de la Comunidad, en reconocimiento a sus años de servicio. Y mientras, sus titulares en los diarios y sus cortes en las entrevistas de radio, martillean los oídos del Gobierno de Rajoy que sigue tratando de levantar cabeza, remando entre las aguas turbulentas de la economía, las exigencias de Bruselas, las demandas ciudadanas, las terroríficas cifras del paro y la inevitable soledad de Moncloa que invade a todos sus habitantes.

Esta medida apuesta de Aguirre va sin duda directamente encaminada a hacer valer su talla política. Juraría que responde a su intención de empezar a hacer públicas las verdaderas razones de su precipitada dimisión: las de preparar su esperada entrada en el hipotético escenario de una batalla para recuperar las riendas del PP nacional hacia el ala más liberal del partido. No sería la primera vez. Ya en 2008 apoyó el intento de relevar a Rajoy de la presidencia junto con Mayor Oreja, el mismísimo Aznar y Rodrigo Rato que aterrizaba en España tras una precipitada y sospechosa huida del FMI.

Pero bien sabrá Aguirre que en esa batalla se habría de enfrentar, de nuevo, contra Gallardón, que hace sus deberes ahora asegurando el fundamental apoyo de los votantes católicos que tanto se manifestaron en la etapa ZP a favor de la familia y en contra del aborto. Abandera el ministro de Justicia esta batalla, consciente de la importancia de cumplir sus promesas electorales, y mirando sin duda hacia el futuro, ese con el que tanto tiempo ha soñado.

También sabrá la ex presidenta de Madrid que salidas de tono como la suya no son bien recibidas en el partido en el que milita. Ella, que siempre se ha reconocido como “un verso suelto” dentro del PP y que defiende la libertad desde todos sus puntos de vista, sabrá que no casa bien con los intereses de un partido cerrado en filas con Rajoy hace tiempo, donde sus fieles guardan las puertas del castillo y donde no son bien vistos los debates internos que se hacen públicos. Y habrá medido, seguro, que es muy posible que todo termine con su salida del partido en el que milita. Y que, en ese caso, los votos que cosecha y con los que cuenta en Madrid, sumados a los que pudiera arañar en el resto del país, podrían darle con suerte la representación que hoy ostenta el partido de Rosa Díez. Pero, ¿es eso lo que busca la lideresa? Sólo ella lo sabe. Lo que es seguro, es que lo tiene meditado y medido hasta el milímetro. Nada es casual en política.

@elenabarrios

 

Trollear, ese dudoso motivo de orgullo del PP

No son los únicos que lo hacen mal, pero sí de los más sonados. Otra vez el PP metió la pata en Twitter, tratando de hacer ruido, y logró hacerlo demasiado: tanto como el que haría un elefante en una cacharrería. Todo comenzó con este tuit desde la cuenta oficial del Partido Popular en Twitter:

El objetivo era bastante claro: hacer reír al personal con un polémico hashtag (etiqueta precedida de # que sirve para unificar conversaciones en Twitter): sabían que se movería rápido, que daría que hablar y que sería objeto de bromas. En definitiva: sabían que sería rápidamente un TT (Trendic Topic: esto es, el tema más recurrente del momento en esta red). 
¿Qué han conseguido con ello? Absolutamente nada. Dudo que hayan provocado que el cabeza de la oposición decida hacer pública su declaración de la renta (a eso se refieren con “que la enseñe”). Tampoco creo que les haya servido para aumentar simpatías entre la crítica población que vive en Twitter y que es, sobre todo, extremadamente severa con la mala utilización de las reglas del juego. Y bajo ningún concepto les habrá colocado en una posición más ventajosa y de cercanía con un sector de la población extremadamente alejado de la clase política, como son la mayoría de los tuiteros.  
Pero eso sí. Ahora todos sabemos con una certeza mayor que al Partido Popular (como a otros muchos partidos políticos) lo que les interesa de las redes es que se hable de ellos, ya sea bien o mal. Siguen midiendo el éxito en número de seguidores, cantidad de retuits obtenidos, veces que llego a ser TT o tiempo que permanecen en la lista de los temas más comentados.
Han demostrado que son capaces de usar el lenguaje no para elevar el nivel de las conversaciones en política, ni para demostrar que tienen buenas ideas, que saben estar y desenvolverse en el medio en el que se encuentra. Sino que son capaces de actuar como auténticos trolls dispuestos casi a cualquier cosa con tal de hacer ruido y ganar notoriedad. Porque eso es lo que en Internet se conoce como trollpersona que publica mensajes provocativos, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusiónsala de chat o blog, con la principal intención de provocar o molestar, con fines diversos y de diversión, a los usuarios y lectores en una respuesta emocional2 o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí.3 4 El troll puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás. Y así es como lo recoge la Wikipedia. 
¿Eso es lo que quería el PP con este tuit? ¿Demostrar que son aunténticos trolls? Qué dudoso motivo para estar orgulloso… 

El principio del fin

No dan una. Los políticos en España están pasando sus horas más bajas, si es que alguna vez las tuvieron altas. Ahora es por el PP. Según publicó El Mundo, una doble contabilidad pagaba a los dirigentes populares un sobre sueldo. ¿Financiación ilegal? Probablemente. ¿Blanqueo de dinero? Igualmente probable.¿Engaño a los ciudadanos? Sin duda. ¿Sinvergonzonería? Mucha.

El hartazgo ciudadano está llegando a límites insospechados. A estas alturas de la crisis, con tantos meses de recortes, eliminaciones de pagas, tantos ERES y supresión de puestos de trabajo, aumentos de horas laborales sin el correspondiente en la paga o incluso con descuento, … Con tantos sufrimientos padecidos por las familias de clase media española -que muchas pasan ya necesidad-, conocer el patrimonio del tesorero de un partido político que ha gobernado 9 años de historia reciente de nuestro país, causa como mínimo desasosiego. Y desconfianza. Y descrédito. Y desapego. Y hasta asco. Si 22 millones de euros fue lo que el tesorero guardó entre sus dedos de lo que repartía, ¿cuánto no pasó por sus manos? ¿Qué cantidades de dinero negro manejan los dirigentes de nuestro país?

Como decía recientemente en su blog Fernando Merchán, esta situación es la “tormenta perfecta” para que suponga el fin del sistema político tal y como lo conocemos. Y no es para menos. Como hemos comentado en este espacio en otras ocasiones (la etiqueta de este blog #15M es una buena muestra) son muchos los cambios políticos que necesita nuestro país en estos momentos.

Es necesaria, entre otras, una Reforma Electoral que aborde la limitación de dos mandatos como máximo para los políticos en un mismo cargo;que regule las condiciones para poder acceder a cargo público como pedía hace unos días Esperanza Aguirre -ahora, desde la barrera, lo dice todo con más claridad-, poniendo fin a los políticos profesionales y dejando la puerta abierta a profesionales que temporalmente se dedican a la política; que sustituya del reparto inverso de votos de la Ley D’Hont por otro más equitativo y justo, aunque no contemple las diferencias territoriales (todos los votos deben valer lo mismo porque todos somos iguales ante la Ley); que introduzca un sistema de listas abiertas, de manera que los partidos dejen de imponer a los electores los candidatos y los rellenos de las listas, que en su mayoría son personas del partido que no conocen otro oficio ni beneficio que el de seguir y adular a sus dirigentes; instauración de un sistema transparente de financiación de partidos en el que al menos sólo una pequeña parte sea pública (para garantizar acceso a los más pequeños) o ninguna: así el tipo de trapicheos del caso Bárcenas (que por desgracia no es el primero que conocemos) no tendrían lugar.

Quizá haya hecho falta que nos desmoralicemos aún más conociendo este caso para que se produzca el pistoletazo de salida de una situación insostenible. Quizá haya hecho falta ésto para que Mariano Rajoy, el Reformador, decida tomar cartas en el asunto y abordar de una vez por todas la reforma que nuestro debilitado sistema democrático necesita. Pero, claro, eso le supondría a él y a los que le sostienen perder gran parte -si no todo- del poder que manejan y que los ha convertido en una partitocracia, en un sistema oligárquico al servicio de los partidos políticos. Les supondrá hacerse el harakiri, como ya hicieron los miembros de las Cortes Españolas de Franco a su muerte, aprobando su disolución y la celebración de las primeras elecciones democráticas en España. Pero es su única salvación: cambiarlo todo para que nada cambie.

¿Será el caso Bárcenas el principio del fin? La respuesta, próximamente, en Rajoy el Reformador.

@elenabarrios

¿Nuevos aires en el PP andaluz?

Javier Arenas se va a Madrid. Ya sabíamos, antes de que lo anunciara, que esto era posible. Toda vez que se quedaba fuera de la Junta de Andalucía, y que el logro electoral del PP era en vano sin la mayoría absoluta, en realidad lo único que desconocíamos era la fecha de la marcha. Los graves acontecimientos nacionales con la crisis financiera, y el caos comunicativo popular demostrado una vez más en esa ocasión, precipitaron la marcha. Pero era la crónica de una marcha anunciada.

Ya ocurrió lo mismo en el 96, cuando Arenas decidió saltar a la política nacional llamado por Aznar a su gobierno. Y ahora, aunque de momento no ha entrado en el Gobierno, el que ha sido líder del Partido Popular Andaluz durante los últimos 14 años ha anunciado su decisión de no volver a presentarse como candidato a la Junta de Andalucía.

Además, y para no “interferir”, convocó un congreso regional que se celebrará en diez días y que elegirá a la nueva directiva del PP, la que más adelante decidirá el candidato que deberá intentar gobernar en el Palacio de San Telmo, porque las elecciones -como bien se encarga de recordar el PP-A un día sí y otro también- ya han sido por primera vez ganadas al PSOE en esta tierra con Arenas al frente.

Y ya que su marcha era precipitada, dejaba al frente del partido a su mano derecha: Juan Ignacio Zoido  -que no su fiel escudero: Antonio Sanz, quien marcha con él a Madrid-. Él ha sido uno de sus hombres de confianza desde que Arenas volviera a Andalucía en 2004, quien estuvo dos años al frente de la Secretaría General del partido -sustituyendo a Sanz- y quien recibiera luego el difícil encargo de pelear la plaza de la capital andaluza (objetivo logrado con notable éxito en las últimas elecciones municipales). 


Nada más recoger el testigo del partido a nivel regional, Zoido se reunió con los barones provinciales y aunque en un primer momento se resistía a optar a la presidencia del partido, finalmente anunció que así sería aunque su “prioridad será siempre Sevilla”. El reciente paso de Mariano Rajoy por Sevilla ha servido, además, para “bendecir” su próxima elección como presidente popular andaluz. 


Se supone que la marcha de Arenas a Sevilla será total, es decir, que no estará tutelada a la sombra desde Madrid, como ocurriera durante los años de presidencia de Teófila Martínez. Pero quien queda al frente del PP-A ha sido el elegido por el propio Arenas. Y precisamente porque Zoido ya ha avisado que su prioridad es la alcaldía, todo el peso del partido recaerá en la figura del Secretario General, que será quien finalmente controle el partido. Pero 14 años llevando las riendas de un partido son muchos años como para marcharse a Madrid y olvidarse para siempre de lo que ocurra en su feudo electoral. De hecho, el propio Arenas es consciente de que aunque sea un confidente de Rajoy en muchos asuntos, el peso en el partido se lo da su tierra y sus votantes. ¿De verdad no va a controlar desde Madrid lo que aquí ocurra?


Lo cierto es que su primera intención ha sido ésa: marcharse y cerrar los ojos “para no interferir”. El hecho de que parta con él el que ha sido su mano derecha en Andalucía, Antonio Sanz, es otra prueba de que queda parcialmente ciego a lo que en esta tierra ocurra. Por eso será tan importante la figura del nuevo secretario general: porque será el que deberá lidiar con el que ha sido durante 14 años y hasta ahora presidente.


Zoido no ha querido desvelar su nombre, pero sí que el modelo de partido a seguir será el marcado por Javier Arenas en estos últimos años y que ha llevado al PP ha ganar por primera vez las elecciones en Andalucía. Tienen mucha probabilidad de seguir con puestos de responsabilidad muchos de los que ahora están, como Ricardo Tarno y Carlos Rojas, portavoz parlamentario y granadino, está llamado a tener un papel relevante en el nuevo PP-A, además de por ser hombre de Arenas, por favorecer también el equilibrio territorial en una cúpula en la que Sevilla tendrá mucho poder. ¿Habrá entonces de verdad nuevos aires en el PP andaluz? 

La Comunicación del PP: ese escollo por salvar

No hay nada que hacer. La Comunicación del Partido Popular no ha sido nunca uno de sus fuertes. Hoy tampoco.

En los días del gloria del PP, cuando gobernaba Aznar y la economía y España iban bien, se cometían errores garrafales de comunicación. Algunos fallos se produjeron por incapacidad de contraatacar rápidamente ante las puntas afiladas de la bancada de enfrente, como fue el caso de la foto de las Azores. Una terrible ingenuidad, junto con  un nulo criterio de la objetividad y la empatía, fueron el caldo de cultivo perfecto para un cóctel molotof mediático muy explosivo que aún hoy le cuesta votos a los populares.

Unos meses después, una Crisis con mayúsculas mal gestionada -el 11M-, le costó al PP el gobierno de la nación. Hubo enormes errores de la gestión de la crisis: la mayoría, además, fueron tremendos errores en la comunicación. Les costó unas elecciones presidenciales.

Ocho años han pasado y sabemos que la sequía del desierto de la oposición no enseñó al Partido Popular que debía manejar mejor los tiempos, los temas, los titulares y los argumentos para vencer en esa guerra electoral que se libra a diario: la de la opinión pública. Sólo lleva unos meses en el Gobierno, pero no hay más que mirar los periódicos, Internet o Twitter para darse cuenta de que el PP tiene perdida la batalla de la calle.

Durante casi nueve años se nos ha estado intentando convencer de que Rajoy era un buen gestor pero un mal candidato. Tres asaltos electorales después, con dos fracasos y una victoria, sabemos además que es un buen gestor y gran trabajador, pero un pésimo comunicador. Y no sólo porque haya huido de la prensa tras anunciar importantes medidas en Sanidad y Educación.

Su cara a cara con Rubalcaba, en el que estuvo enfrascado en sus papeles gran parte del tiempo, dejó a la vista del público a un candidato prudente, que buscaba más la seguridad y la certeza de los datos que el convencer al gran público de su valía. Fue un debate en el que, en parte, Rajoy salvó los muebles gracias al gran error de Rubalcaba: enarbolar un discurso desde una hipotética oposición en la que su subconsciente le situaba y, lo que es peor, que él mismo se encargó de situar en el electorado.

Cinco meses más tarde seguimos constatando que el hoy presidente del Gobierno es un hombre serio, de trabajo, convencido de lo que tiene que hacer y que lo acomete sin demoras. No recuerdo una época en la que se esperara con más ansiedad informativa los Consejos de Ministros de los viernes: no hay uno en el que no haya sorpresas informativas o nuevas reformas por conocer.

Y precisamente, cuando más tiene que aplicarse el PP en explicar ante la ciudadanía las numerosas reformas de gran calado que va a llevar a cabo, más pincha. Ni una se ha vendido bien. Todas han fallado en la comunicación. Empezando por la del Empleo. Pero no por haber causado una ‘cantada’ huelga general, sino por un tardío spot publicitario que a pesar de ser bueno, falló en el timing: tuvo que ser retirado en plena campaña electoral andaluza y asturiana. Y hoy, sin campañas electorales y mucho que perder ante la opinión pública, el vídeo explicativo sobre la Reforma Laboral tiene en YouTube sólo 264 reproducciones. ¿Le parece a alguien de recibo?.

La Reforma Educativa es una bomba de relojería que aún no ha explotado. Sus propuestas de reducción del gasto público aumentando la ratio escolar, proponiendo el cierre de titulaciones universitarias sin un mínimo de matriculaciones, condicionando las becas para la Universidad también a los resultados académicos, sacarán a los alumnos y profesores a la calle dentro de muy poco. Y sin embargo, muchos en privado son capaces de reconocer que hay demasiadas universidades en España, que los jóvenes hipotecan años de estudio para ser titulados en paro, que los gastos son excesivos y que hay que hacer algo… “Algo sí, claro, pero no ésto”, afirmarán. Es evidente que no se comunicó bien.

La Reforma Sanitaria sólo ha dejado en la retina de los españoles que los jubilados podrán llegar a pagar hasta 8 euros al mes por sus medicamentos. Sin embargo, son muy pocos los que saben que los parados dejarán de abonar en las farmacias por esta medida. Si lo negativo triunfa sobre lo positivo es sólo por una mala gestión de la comunicación de las medidas. Si bien los ministros responsables (Sáez de Santamaría, Báñez, Wert y Mato en este caso) supieron explicar con claridad sus iniciativas, la maquinaria mediática ha pillado a contrapié a la comunicación institucional. La ingenuidad, falta de previsión y de organización, el desconocimiento del pulso de la opinión pública, la torpeza para propagar eficazmente los mensajes y una total incapacidad para la reacción son algunas de las causas de este caos comunicativo.

Y todo esto coincide con el doloroso conocimiento por parte del público de una importante amnistía fiscal. Para muchos resulta insultante. Para los profesionales de la comunicación institucional también, pero además por otros motivos.

P.D.: este artículo se ha escrito sin citar una sola vez la palabra “recorte” 😉

¿Se hablarán algún día nuestros políticos por las redes sociales?

Me parece que de momento no, o al menos aún no lo hemos visto en esta campaña electoral. Nuestros políticos, o mejor dicho los candidatos de los dos grandes partidos, aún no se han dirigido la palabra entre ellos dentro de las redes sociales. ¿Y para qué?, se preguntarán muchos. Pues para lo mismo que para lo que han venido a las redes: para que les veamos todos.

Y no me consta que lo hayan hecho, a pesar de que Rajoy y Rubalcaba se siguen en Twitter mutuamente, de manera pública y visible por todos (no a través de listas, que es un poco trampa la verdad). Pero hoy han estado a punto de hacerlo en otra red. Ha sido en Google+, donde nuestros candidatos también han desplegado sus velas electorales y se prodigan al igual que en el resto de las redes.

El candidato popular, Mariano Rajoy ha convocado por la tarde a su audiencia en redes sociales para que estuvieran atentos a sus muros: “Tienes un mensaje. A las 19’00 aquí.”. Ya la semana pasada, Rajoy y su equipo utilizaron esta misma estrategia para presentar un vídeo electoral de la serie “rajoyistas por el mundo”. El anuncio previo provocó todo tipo de especulaciones en Twitter bajo el hagstag #ApuestaSorpresaMariano hasta que el vídeo se dio a conocer.

La estrategia debió funcionar, porque hoy de nuevo a la carga. Y a partir de las siete de la tarde se publicaba casi simultáneamente en todas las redes un vídeo exclusivo para Internet dirigido a animar el voto de los apolíticos, no votantes y no simpatizantes con el Partido Popular. Un buen vídeo, todo hay que decirlo.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=5StlJFpp6KY]

Y en Google+, el candidato popular utilizó una herramienta propia de esta red bastante novedosa: lo que llaman “quedadas” y que vienen a ser videoconferencias que pueden ser públicas y abiertas para que se una el que quiera. De éste tipo debió ser la de Rajoy, porque esto es lo que vemos en su perfil:

Y claro, risas garantizadas para los apuntados en la quedada. Pero rastreando un poco más, puedo saber que tras unirse el candidato del PSOE a la quedada del candidato del PP para hablar en vivo y en directo, a los pocos segundos Rubalcaba lo abandona, justo después de que varios de los presentes se preguntaran: Es Rubalcaba?

Es un poco raro, no? Los equipos de campaña de ambos candidatos estuvieron discutiendo durante semanas si habría o no debate cara a cara ante las cámaras de televisión. Y ahora así, tan fácil, ¿se van a ver las caras o hablar por el chat para debatir sobre no sabemos qué por la red social de Google? ¿En serio??? Con razón los asistentes a la “quedada” con Rajoy no daban crédito de lo que veían! 
¿Y qué hacía el candidato socialista mientras tanto? Miren lo que publicaba tan sólo unos minutos antes de que abandonara el chat de Rajoy: 

Se queja de que el PP le impide hacer un acto en Antequera. A las 19.08. Y sabemos que a las 19.10 abandonó el chat unos instantes después de haber entrado. ¿Qué le ocurrió? Pues a lo mejor le dio un ataque repentino por el enfado de haberse encontrado en el acto cancelado en la ciudad malagueña, y se disponía a pedirle cuentas al que él cree responsable… “Oye, Rajoy, que digo yo que ya me podías haber dejado que me reuniera con los míos en Antequera, que mira que está lejos esto. Tú sabes lo mal que me sienta llegar hasta aquí para nada?. Hombre, un poquito de por favor, no?…” Y Rajoy le habría podido responder: “Mira, Rubal, yo de eso no puedo ser responsable, o tú sabes quién manda en Andalucía? También de eso tengo yo la culpa? Hombre, hasta ahí llegaría la broma!” …¿Te imaginas cómo habría sido la quedada? 🙂 Para grabarla, eh?…

O a lo mejor, simplemente fue que se deslizó un error entre los que gestionan la cuenta de Rubalcaba y entraran en la quedada sin haber cambiado de perfil. Es posible. Pero ¿verdad que nos habría gustado más que se vieran las caras y se dijeran en la red lo que piensan, como hacemos todos? 🙂

Lo que nos dejó el debate no sólo en Twitter

Fue el cara a cara entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios. Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba se enfrentaban supuestamente para defender sus programas electorales cara a cara, ante los posibles votantes.

Y como era de preveer, el debate fue mucho más divertido al ser seguido por Twitter. Es decir, siguiendo las imágenes y los diálogos de los candidatos de TV, pero teniendo unos comentaristas muy peculiares: aquellos que conforman tu Time Line, aquellos que a diario ves en tu muro comentando todo tipo de cosas. Y el día D tocaba hablar del debate.

El primer conflicto estuvo en el hashtag elegido para unificar la conversación. Aquí los medios offline, que todavía no terminan de enterarse de qué va esto de Twitter, proponían sus propias etiquetas, como si se tratara de ganar una batalla de audiencias. Por supuesto, los tuiteros hicieron lo que les vino en gana y se tuiteó mayoritariamente con los hashtag #debate y #eldebate (en vez de los pretendidos #caraacarartve #DebateA3).

Informe de Pirendo sobre los hagshtags más usados durante el debate. 
Pero hubo más en la red de los 140 caracteres. Como consecuencia directa del aburrimiento y del descrédito que les produce la política en general y sus actores en particular, los tuiteros fueron capaces de sacar punta y hacer los comentarios más jocosos y ácidos acerca de lo que estaban presenciando: 
Y para terminar de redondear la noche, la comunidad tuitera sacó a pasear uno de sus entretenimientos favoritos: los facts. El presentador-moderador del encuentro fue el personaje elegido en esta ocasión. Y la noche se convirtió en un ir y venir de risas garantizadas con los #campovidalfacts. He aquí una muestra: 
Pero fuera de Twitter, algunas cosas nos quedaron claras. A saber: que Rubalcaba eligió el ataque como mejor defensa a lo que era ponerse en evidencia al defender su programa ante la pregunta obligada: “por qué no había puesto en marcha durante los últimos 7 años” esa fórmula magistral que decía poseer para acabar con las sangrantes cifras del paro.  Y para evitar tener que encontrarse con esa pregunta a cada propuesta socialista, Rubalcaba (rebautizado como “Sr. Rodríguez Rubalcaba” por Rajoy) decidió atacar los puntos débiles de Rajoy: los recortes en pensiones, Sanidad, Educación, la temida privatización de servicios públicos o la derogación del aborto o el matrimonio gay. La estrategia era adecuada. Lo erróneo fue su escenificación: Rubalcaba pareció más un entrevistador en la oposición dirigiéndose a un presidente al que hay que pedir cuentas por sus actuaciones. Y así, el candidato socialista daba en todo momento por ganador de la contienda electoral a su principal oponente. Este error fue corregido tras la primera pausa de publicidad, momento a partir del cual se dirigió siempre a Rajoy cuestionándole con el condicional por delante: ¿qué haría usted…? en vez del ¿qué va a hacer….? 
También nos quedó claro que Rajoy prefiere leer, lo cual le resta obligatoriamente la fuerza y la credibilidad que dan una mirada segura que se mantiene fija mientras afirma y defiende su programa. Rubalcaba, por su parte, padeció también durante el primer bloque cierto aspecto de desaliñado por una corbata torcida y un traje que le quedaba grande. Y eso, unido a los ciertos momentos del debate en los que pareció quedarse sin argumentos, contribuyó a darle cierto aire pesadumbrado que mantuvo incluso al salir del Palacio de Congresos. 
La rigidez de los anteriores debates se vio en este superada con la flexibilidad a la hora de repartirse los tiempos en el total de sus intervenciones. Dio juego al calentamiento. Rajoy acusó de mentir a su oponente. Pero éste cayó en la trampa de decir más tarde: “ahora es Ud. quien miente“, reconociendo implícitamente que ya lo había hecho él con anterioridad. 
Otra de las anécdotas de la noche fue el lapsus geográfico de Rajoy, al situar en la provincia de Cádiz los municipios sevillanos Cazalla y Constantina. Sin embargo Rubalcaba no le corrigió a pesar de ser diputado por la provincia gaditana. En fin, un horror lo miremos por donde lo miremos. 
Pero lo peor, sin duda, fueron los grandes ausentes: ni una mención a Blanco, ni a Gürtel, ni a ningún otro caso de corruptela política de la que los ciudadanos están totalmente asqueados. ¿Que lo hicieron para no empeorar la imagen que de ellos tiene la ciudadanía? Sin duda. Pero ¿no pensaron a caso en lo triste que nos resulta que pacten entre ellos tapar sus propias vergüenzas ante nosotros por si tienen la suerte que nos olvidemos de ellas? Lamentable. Sin duda fue lo peor. El debate lo perdimos todos.