SMS: las salidas de Rajoy

Son pocas, pero alguna hay. Y no todas pasan por la dimisión. Es cierto que es una de ellas y la más reclamada. La publicación por parte de El Mundo de los mensajes de texto entre Bárcenas y Rajoy durante los dos últimos años ha desatado una tormenta política. Y dimisión ha sido de las primeras palabras en sonar. El presidente del Gobierno, que negó tener contacto con el ex tesorero y que “salvo alguna cosa” negó que fueran ciertas las revelaciones de los medios de comunicación acerca de la contabilidad en B del PP, se ha visto comprometido con estas conversaciones vía SMS que acaban de ser aireadas. 

En realidad, Rajoy tiene pocas salidas. La publicación de estos mensajes (fotografíados del teléfono de Bárcenas y celosamente guardados durante los años 2011, 2012 y 2013) es un pulso en toda regla. Como lo fue que se entrevistara con el director del diario El Mundo unas horas antes de que fuera encarcelado y le entregara los originales de los apuntes de su contabilidad en B. “Yo caigo, pero no lo haré sólo”, parece que haya dicho el ex senador del PP por Cantabria. Que está dispuesto a morir matando, vaya. La tirada de la manta que Rajoy llevaba evitando desde que saltara el nombre del tesorero del PP junto a la trama Gürtel es ahora más real que nunca.  
Los SMS ahora publicados ponen en una situación difícil al presidente del Gobierno. Demuestran una estrecha relación de Rajoy con Bárcenas hasta hace apenas unos meses que tira por tierra la lejanía de Rajoy con su ex tesorero transmitida a la opinión pública. Además, las peticiones de paciencia por parte del presidente del Gobierno al investigado tesorero, dejan ver de alguna manera el conocimiento por parte del también presidente del PP de sus actividades lo que supone, cuanto menos, su encubrimiento. 
No es fácil. Sobre todo, porque esto no ha hecho más que empezar. Bárcenas lleva en la cárcel apenas unas semanas, y cada día que pasa es peor que el anterior para el PP. Niegan sentirse amenazados. Pero blindan la comparecencia del presidente en el Congreso para hablar del caso. Y llegan a hablar del ex tesorero de “delincuente“, en vez de como antes era citado: un compañero de partido leal.
Y como día que pasa día que el escándalo aumenta, la dimisión del presidente se plantea como posible salida. Y se le busca sustituto: diputado popular, sin mancha por sobre sueldo, con valía y capacidad para dejar al PP en buen lugar y mantener el poder. ¿Será Soraya Saenz de Santamaría la primera presidenta del Gobierno de este país? Es una posibilidad. Poco probable, pero posible. 
Porque vista la trayectoria de Rajoy, su estrategia será una continuidad de lo visto hasta ahora: “no pasa nada, nadie podrá demostrar su culpabilidad, con el tiempo mejorará. Evitaré la prensa y pondré el punto de atención en otros asuntos más importantes, como una ronda de viajes al exterior para revitalizar los intereses de la economía española en el extranjero”. La dimisión está descartada de antemano y su empeño seguirá siendo sacar al país de la crisis económica en que se encuentra. 
Pero hay otra salida. Que nunca cogerá Rajoy. Pero podría funcionar. Sería el momento de dar explicaciones (si es que existieran), de agachar la cabeza, de pedir disculpas. Hablo de la posibilidad de salvar la situación mirándola de frente. Haciendo “un Clinton” en el caso Lewinsky o “un rey Juan Carlos” tras los elefantes de Botsawa. Ya ha funcionado otras veces. Dada la complejidad y la naturaleza del escándalo lo mejor sería dar las menores explicaciones posibles. Entrar lo mínimo en el Caso y reconocer las evidencias que se han dejado al aire. Sería el momento del “es cierto que hablaba con Bárcenas, porque ha sido un compañero de mucho tiempo en el partido. Y aunque no  me parecía bien las cosas que hiciera, yo nunca le he retirado la palabra”. 
Aunque la verdadera esperanza del sistema político es que su valentía se demostrara en un “es cierto: mi partido ha estado plagado de corruptos. Durante mucho tiempo pensamos que debíamos cobrar esos sobre sueldos por parte del partido. Yo también lo hice. Y pido perdón por ello. Nunca jamás volverá a ocurrir. Los partidos serán transparentes a partir de ahora. Su financiación dejará de ser pública, pero se hará a la vista de todos. Y los jóvenes cachorros políticos dejarán de ser los gobernantes del mañana: las listas electorales serán abiertas, y en ellas primarán la valía y honradez de sus componentes, que se deberán a sus votantes y nunca perderán el contacto con ellos. La separación del poder judicial será real y efectiva. Nunca un cargo público podrá estar más de dos ejercicios en él. Y la reforma de la Administración acabará con la libre designación de cargos de confianza en cualquier lugar público”.
Lo sé. Nunca pasará. Pero sería el momento de hacerlo. De pasar a la historia no como el presidente que llegó a la tercera después de haber sido designado a dedo, y que logró el hundimiento bajo tierra de la credibilidad ciudadana en los políticos españoles. Pasaría como el presidente que con honradez, perspectiva y altura de miras decidió darle un nuevo rumbo a una política errante y descabezada de este país, la que salió de la Transición y necesita hoy de manera urgente una nueva refundación.  

¿Se hablarán algún día nuestros políticos por las redes sociales?

Me parece que de momento no, o al menos aún no lo hemos visto en esta campaña electoral. Nuestros políticos, o mejor dicho los candidatos de los dos grandes partidos, aún no se han dirigido la palabra entre ellos dentro de las redes sociales. ¿Y para qué?, se preguntarán muchos. Pues para lo mismo que para lo que han venido a las redes: para que les veamos todos.

Y no me consta que lo hayan hecho, a pesar de que Rajoy y Rubalcaba se siguen en Twitter mutuamente, de manera pública y visible por todos (no a través de listas, que es un poco trampa la verdad). Pero hoy han estado a punto de hacerlo en otra red. Ha sido en Google+, donde nuestros candidatos también han desplegado sus velas electorales y se prodigan al igual que en el resto de las redes.

El candidato popular, Mariano Rajoy ha convocado por la tarde a su audiencia en redes sociales para que estuvieran atentos a sus muros: “Tienes un mensaje. A las 19’00 aquí.”. Ya la semana pasada, Rajoy y su equipo utilizaron esta misma estrategia para presentar un vídeo electoral de la serie “rajoyistas por el mundo”. El anuncio previo provocó todo tipo de especulaciones en Twitter bajo el hagstag #ApuestaSorpresaMariano hasta que el vídeo se dio a conocer.

La estrategia debió funcionar, porque hoy de nuevo a la carga. Y a partir de las siete de la tarde se publicaba casi simultáneamente en todas las redes un vídeo exclusivo para Internet dirigido a animar el voto de los apolíticos, no votantes y no simpatizantes con el Partido Popular. Un buen vídeo, todo hay que decirlo.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=5StlJFpp6KY]

Y en Google+, el candidato popular utilizó una herramienta propia de esta red bastante novedosa: lo que llaman “quedadas” y que vienen a ser videoconferencias que pueden ser públicas y abiertas para que se una el que quiera. De éste tipo debió ser la de Rajoy, porque esto es lo que vemos en su perfil:

Y claro, risas garantizadas para los apuntados en la quedada. Pero rastreando un poco más, puedo saber que tras unirse el candidato del PSOE a la quedada del candidato del PP para hablar en vivo y en directo, a los pocos segundos Rubalcaba lo abandona, justo después de que varios de los presentes se preguntaran: Es Rubalcaba?

Es un poco raro, no? Los equipos de campaña de ambos candidatos estuvieron discutiendo durante semanas si habría o no debate cara a cara ante las cámaras de televisión. Y ahora así, tan fácil, ¿se van a ver las caras o hablar por el chat para debatir sobre no sabemos qué por la red social de Google? ¿En serio??? Con razón los asistentes a la “quedada” con Rajoy no daban crédito de lo que veían! 
¿Y qué hacía el candidato socialista mientras tanto? Miren lo que publicaba tan sólo unos minutos antes de que abandonara el chat de Rajoy: 

Se queja de que el PP le impide hacer un acto en Antequera. A las 19.08. Y sabemos que a las 19.10 abandonó el chat unos instantes después de haber entrado. ¿Qué le ocurrió? Pues a lo mejor le dio un ataque repentino por el enfado de haberse encontrado en el acto cancelado en la ciudad malagueña, y se disponía a pedirle cuentas al que él cree responsable… “Oye, Rajoy, que digo yo que ya me podías haber dejado que me reuniera con los míos en Antequera, que mira que está lejos esto. Tú sabes lo mal que me sienta llegar hasta aquí para nada?. Hombre, un poquito de por favor, no?…” Y Rajoy le habría podido responder: “Mira, Rubal, yo de eso no puedo ser responsable, o tú sabes quién manda en Andalucía? También de eso tengo yo la culpa? Hombre, hasta ahí llegaría la broma!” …¿Te imaginas cómo habría sido la quedada? 🙂 Para grabarla, eh?…

O a lo mejor, simplemente fue que se deslizó un error entre los que gestionan la cuenta de Rubalcaba y entraran en la quedada sin haber cambiado de perfil. Es posible. Pero ¿verdad que nos habría gustado más que se vieran las caras y se dijeran en la red lo que piensan, como hacemos todos? 🙂