El uso de Twitter en los actos políticos: del #RajoyCumple al #findelacita (y III)

Las estrategias están para planificarlas. Y desde luego, para usarlas. De nada sirve diseñar un cambio en una estrategia de comunicación si no hay planificación ni aplicación al resto de los escenarios posibles.

Algo así como lo que ocurrió en la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso para dar cuenta del caso Bárcenas el 1 de agosto de 2013. El giro se notó desde el primer momento en el que el presidente del Gobierno citó al ex tesorero por su nombre, Bárcenas, ya que hasta ahora había sido un auténtico innombrable para Rajoy. Sin embargo, el partido no siguió esa misma estrategia: el día antes, el vicesecretario de organización del PP, Carlos Floriano, solicitaba por escrito a todos sus militantes que apoyaran al día siguiente al presidente a través de las redes sociales, recordando los muchos logros económicos y acciones iniciadas a favor de luchar contra la crisis por parte del Gobierno.

el efecto de pedir perdón 

Pocos minutos después la sorpresa fue en aumento: Rajoy pedía perdón. Textualmente, dijo “me equivoqué. Lo lamento, pero así fue. Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía”. Esto marcaba un antes y un después en la estrategia mantenida hasta el momento. Reconocer un error y pedir perdón por ello es una actitud que otros antes en política han practicado con buenos resultados, como Clinton en el caso Lewinsky o el Rey Juan Carlos tras la caza de elefantes en Botsawa. Era un importante salto de calidad hacia delante. En realidad, de los pocos pasos que podía dar tras la publicación por parte del diario El Mundo de los SMS intercambiados entre el actual presidente y su ex tesorero, tal y como habíamos comentado ya con anterioridad aquí.

Podía ser que Rajoy ganara esa batalla dialéctica y de imagen ante la opinión pública, ante la ciudadanía y ante la prensa internacional con el cambio de estrategia. Y sin embargo ¿qué ocurría en Twitter? Esa era otra de las batallas que el equipo de Rajoy quería ganar ese día. Pues fue algo un tanto esperpéntico: mientras Rajoy pedía perdón en el Congreso, la cuenta oficial de Mariano Rajoy guardaba absoluto silencio y las cuentas en Twitter del Partido Popular y afines tuiteaban frenéticamente argumentos en defensa de su dirigente y de su lucha contra la crisis. Ninguno hizo mención a la petición de perdón. La consigna era otra, tal y como mandaba el hashtag elegido #RajoyCumple.

la ocasión perdida

Y este desatino se convirtió en un monólogo absurdo un poco más tarde, cuando la comunidad tuitera en general convirtió la coletilla citada por Rajoy en el hashtag más sonado del día a nivel nacional y global. Fue el triunfo del #findelacita frente al cocinado #RajoyCumple. Fue un auténtico efecto foso de orquesta que acaparó titulares en diarios nacionales y provocó la mofa en informativos internacionales.

Esta situación nos demuestra, una vez más, la poca confianza que a muchos políticos les da la red de los 140 caracteres. Y, sobre todo, el desconocimiento total y absoluto que tienen acerca de su funcionamiento, sus utilidades y la finalidad que deberían perseguir sus acciones, que no es otra que la conversación. Porque en las redes el mensaje no se controla, se influye. Y eso no se logra imponiendo hashtags ni argumentos. En este caso, claramente, no hubo ni conversación ni el más simple diálogo. Tan sólo un monólogo que fue visto por muchos como un auténtico espectáculo. Y por otros como una ocasión perdida. Una pena.

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El uso de Twitter en los actos políticos: del #RajoyCumple al #findelacita (II)

Eran otros tiempos. Twitter era una herramienta conocida sólo por muy pocos. Y los políticos que estaban en ella eran mirados con admiración por la reducida pero selecta comunidad tuitera de entonces. Sólo así se entiende la sonora huida que Rosa Díez protagonizó en el mes de marzo de 2009 por estar tuiteando a la vez que participaba en directo en un programa de tv
Pero como digo, eran otros tiempos. Hoy en día todos aceptamos como válido que la mayoría de las veces los políticos no gestionan personalmente sus cuentas en las redes sociales. Sobre todo si nos referimos a políticos que están en primera línea y se les presupone exceso de ocupaciones. Por eso a nadie le sorprendió que Barack Obama anunciara que sus propios tuits irían firmados con sus iniciales “bo”: se reconoce así que todos los demás han sido escritos por su equipo. 
Pero a la hora de intervenir en un gran acto político siguen surgiendo dudas: ¿tuitear no no tuitear desde la cuenta oficial la intervención del político? Tras analizar la repercusión que tuvo en Twitter la comparecencia de Rajoy en el Congreso por el caso Bárcenas, como parte de la ponencia “Del #RajoyCumple al #findelacita” del I Congreso Internacional de Open Goverment, podemos tener un poco más clara esta cuestión. 
Durante ese debate, se decidió que desde la cuenta oficial de Mariano Rajoy hubiera silencio absoluto mientras durara su primera intervención, tal y como han hecho en anteriores ocasiones. Una vez finalizado el discurso, se emitieron una serie de tuits que sintetizaban las principales líneas argumentales del discurso. No se utilizaron recursos de tuiteros como hashtags ni menciones, no se retuitearon tuits de los ya emitidos por otros ni se hicieron favoritos a los que transmitían u opinaban sobre lo que estaba pasando. En definitiva, se trató a Twitter y su comunidad como un medio de comunicación más al que se le facilitó el discurso en 140 caracteres, con mensajes planos y con poca fuerza comunicadora. 
Se dejó así constancia de la poca o nula confianza que esta red supone para el equipo del presidente, además de la ignorancia o (lo que es peor) el desprecio por el funcionamiento y los recursos de Twitter. Una vez más, el comportamiento del presidente del Gobierno con esta red es distante y fría, con escasa personalización y bastante desaprovechamiento de las oportunidades que ofrece. 
La cuenta del principal portavoz de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, mantuvo silencio durante la intervención del presidente. Pero una vez que comenzó su propia intervención en la tribuna, su cuenta comenzó a emitir en tiempo real las palabras que en ese instante sonaban en el Congreso. La cuenta de @_Rubalcaba_ demostraba, obviamente, que no estaba siendo manejada por el portavoz socialista. Sin embargo, actuar así le aportó algunos pluses. Por ejemplo, al transmitir en directo lo que ocurría, los fragmentos de su discurso transcritos en 140 caracteres adquirían la fuerza de las palabras pronunciadas en voz alta. 
Al escribir lo que oímos transmitimos sin querer los giros y los modos de hablar de quien lo pronuncia. Muy al contrario de lo que ocurre cuando resumimos un texto escrito. Por eso, aún hoy, al leer los tuits escritos ese día en la cuenta oficial de Rubalcaba nos parece estar oyéndole hablar, cobrando la fuerza y los matices que este tipo de intervenciones tienen siempre en la tribuna. Comparado con cualquiera de los tuits del discurso de Mariano Rajoy es el yin y el yang de la transmisión de eventos políticos en Twitter 😉 
Transmitir vía Twitter actos políticos en directo utilizando la cuenta oficial de quien interviene nos dará otras numerosas ventajas. La utilización de hashtags previamente escogidos no siempre es eficiente al hablar de política, tal y como hemos comentado recientemente en este blog en muchas otras ocasiones. Sin embargo, al transmitir en tiempo real tendremos margen de corrección de error para el protagonista del acto desde su cuenta oficial. Saber lo que dice la comunidad tuitera en un momento dado, entender y adaptarse a ella serán claves para ser aceptado como uno más de este vecindario y, por lo tanto, ser tenido en cuenta. La cintura, llaneza y el sentido del humor juegan aquí una clave importante. Como por ejemplo, la que demostró la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cuando se desató la ironía en Twitter con el hashtag #aguirrefacts después de que ella asegurara que había destapado la Gurtel. Y participó en el debate de la siguiente manera:

Por eso, aconsejamos desde estas líneas tuitear siempre que se pueda en tiempo real los eventos políticos: la transmisión escrita puede recoger (según la habilidad de quien maneje la cuenta de Twitter) la fuerza de la literalidad de las expresiones dichas en el momento. Nos permitirá incluir los hashtags genéricos que la comunidad esté utilizando en ese momento para hablar del acto. Nos dará la capacidad de practicar la escucha activa, y favoritear o retuitear e incluso contestar determinados tuits o mensajes según la estrategia previamente definida. Con cierta facilidad, nuestros tuits serán destacados por Twitter entre los demás que hablen del tema al ser mayoritariamente favoriteados o retuiteados. Y, sobre todo, estaremos hablando cara a cara a los tuiteros, narrándoles lo que sucede, dando presencia en tiempo real al político en cuestión que no quiere dejar pasar la oportunidad de hablar en primera persona también en esta red. 

La nueva comunicación y Twitter

Internet lo ha cambiado todo. Sobre todo desde que se ha universalizado el acceso a la red y por tanto a la información. Ahora prima la información en tiempo real, de manera instantánea, gracias a herramientas tan potentes como Twitter, por ejemplo.

Esta red social, que fue concebida por sus creadores como una herramienta de comunicación, ha posibilitado entre otras cosas la retransmisión en directo de grandes acontecimientos narrados por los propios protagonistas. Así, gracias a los twitteros pudimos conocer en tiempo real que un potente terremoto estaba sacudiendo Chile, que las revueltas populares árabes iban a cambiar para siempre la historia de estos países, o cuál era la ruta y las previsiones de la nube volcánica de Eyjafjallajökull -que provocó el cierre de casi todos los aeropuertos europeos durante una semana y un caos aéreo que afectó a unos 17.000 vuelos-.

Más cerca de casa, en España sirvió para seguir al instante el movimiento 15-M (con los hashtags #15m  y #acampadasol entre otros) durante la manifestación del propio 15 de mayo, la ocupación de la Puerta del Sol, el posterior desalojo y la acampada definitiva que se instaló allí y en otras muchas ciudades españolas y europeas. También fue uno de los canales preferidos para hacer llegar propuestas a las asambleas decisorias por parte de quienes no podían -pero querían- estar de manera presencial.

Dentro de la política, hay miles de ejemplos de seguimiento de eventos, desarrollo de las ideas y arranque de campañas a través de Twitter. Uno de los casos más recientes ha sido la guerra de hashtags (etiquetas unificadoras de conversaciones) que se vivió en la red durante la presentación del candidato del PSOE a las Elecciones Generales: la etiqueta oficial socialista #rubalcabacontesta fue desbancada del Trendig Topic (ranking de popularidad de las conversaciones) por #rubalcabayaestaba, inteligente contraataque de las filas populares, que sacó a relucir una gran cantidad de trapos sucios de la etapa del felipismo.

Y es que la ironía y el ingenio campan a raudales por Twitter. La restricción de 140 caracteres por mensaje obliga a agudizar el talento y afilar la perspicacia. Es el reino del talento. Y quien lo descubre se engancha. Que pregunten a @pedroj_ramirez, que casi ha sustituído completamente el espacio destinado en El Mundo para las cartas al director por el de los tweets dirigidos a Pedro Jota por sus seguidores en esta red.

Pero el alcance de Twitter va mucho más allá. Y es que no hay usuario de esta red de los 140 caracteres capaz de resistirse a entrar en alguna de las múltiples conversaciones banales que se suceden con frecuencia y que son seguidas con entusiasmo por miles de seguidores. Y no digamos a comentar una serie de televisión, programa, concurso o película que se retransmita en prime time. Es como tener en tu salón a cientos de personas comentando todos a la vez las últimas jugadas o las escenas más impactantes. Un lujazo!

Twitter es, para todo el público en general, una gran herramienta capaz de ponerte en contacto y al mismo nivel con personas con las que jamás te hubieras imaginado que podrías hablar. Twitter es para los periodistas un potente canal de comunicación que están en la obligación de conocer y dominar para estar en la actualidad. Y Twitter es para las marcas, personalidades, políticos y empresas un gran espacio en el que sus clientes, fans, votantes y ciudadanos en general les buscarán. Y si no los encuentran, los suplantarán.

Sin violencia. Sin distracciones. Por los motivos del 15-M

El movimiento 15-M dejó de estar acampado en las plazas. Ahora ha acampado en los periódicos. Pero por motivos que a muchos no nos agradan. Hay mucho ruido, demasiado. E intoxicación también, sí, porqué no decirlo. 


Los medios de comunicación tradicionales no llegaron nunca a entender ni a simpatizar con la filosofía que sustentaba las movilizaciones. Normal, por otra parte. De algún modo han formado parte del Establishment, del Sistema; aprendieron a convivir con una clase política que supo manejar a su antojo a determinados medios de comunicación, lanzándoles y tragándose los mensajes que interesaban en determinados momentos. Y, además, se ven amenazados por esta gran ola de libertad que campa a sus anchas por Internet: la gente ya no compra periódicos. Y la publicidad ha dejado de tener credibilidad. Es el fin del negocio. 


Es muy difícil conocer ahora la verdad. “El 15-M es un movimiento de izquierda” “Está manipulado por la izquierda” “Beneficia a la izquierda” “Sólo el PP se ha reforzado con el 15-M” “Los de Sol están manipulados por Rubalcaba, como ocurrió tras el 11-M” … y así incansablemente. Pero no. Qué equivocación. No me cansaré de decirlo. El movimiento del 15-M ha tenido tanta fuerza, precisamente, porque aglutina a tantísimos descontentos con un sistema político excesivamente cerrado y viciado en sí mismo. ¿Que los acampados han pedido otras muchas cosas referentes al sistema económico? Claro. Es que los que estaban allí en Sol y en las demás asambleas no eran ni mucho menos los funcionarios con sueldos congelados, los padres de familia en apuros, los trabajadores que temen perder su empleo cada día, los miles de autónomos que están al frente de sus negocios peleando por el último céntimo de euro que quieran conseguir. Estaban los que podían, en representación de otros muchos. Por eso los manifiestos han sido tareas imposibles de alcanzar. Las asambleas no lograban acuerdos mayoritarios. Y es que los descontentos y sus motivos son demasiados. No se puede simplificar. 


Razones del 15-M

Hace unos días, el conocido bloggero Enrique Dans, publicaba en El País un artículo en el que reclamaba una “Transición 2.0”. Y recogía, entre otras cosas, algunas de las razones que inspiraron el 15-M: La democracia que vivimos empieza a tener notables desajustes con respecto a la sociedad bidireccional e hiperconectada que hemos construido. Sentimos que los políticos que votamos ya no nos representan, y que han construido un sistema que sustituye a la verdadera democracia con una partitocracia, con leyes electorales que alejan al votante del político, que plantean representantes que ni siquiera conocemos y a los que no podemos pedir responsabilidades, en estructuras de partidos nada democráticas y convertidas en monstruos burocráticos e ineficientes en los que prima el seguidismo, la autopreservación, el escalafón y la jerarquía. Estructuras en las que la corrupción campa a sus anchas, partidos convertidos en empresas cuyo fin es mantenerse en el poder a toda costa, que intercambian dinero y favores con otras empresas y lobbies para beneficiarlos cuando lleguen al poder a cambio de los medios necesarios para conseguirlo. Préstamos que desaparecen, facturas que se perdonan o se inflan según convenga, favores que se pagan con el erario público, amiguismo, nepotismo… todos los vicios que rodean a unos políticos convertidos en “clase política”, en una Corte de Versalles que se autoconcede privilegios, pensiones, cargos, sueldos multicompatibles, consejos de administración, retiros dorados…

¿Y los políticos? Pues hacen lo que pueden. Los de IU salen escaldados cada vez que se acercan  (‘Los indignados zarandean a Cayo Lara‘). El PSOE, que bastante tiene con lo que tiene, anda metido preparando su Conferencia Política de septiembre, y se refugia en IDEAS y en un útlimo invento llamado Socialismo Abierto (bajo la filosofía de la apertura y del Open Goberment). El PP oficial sigue mirando con recelo el movimiento, imaginando a Rubalcabas o Kalesborrokas tras los ‘perro-flautas’. Pero descubren asombrados que Líderes del 15-M arropan a ex-dirigentes del PP, o que Esperanza Aguirre, la ‘verso suelto’ del PP lideresa de Madrid, hace guiños a los indignados anunciado cambios en la Ley Electoral Autonómica para instaurar Listas Abiertas.   

Pero todo cambia cuando aparece la violencia. Todos los medios de comunicación han denunciado lo que consideran un atentado contra la democracia: la presencia de los indignados en las puertas de los Parlamentos durante la toma de posesión, con enfrentamientos directos con la Policía y resultados de detenidos y heridos por ambos lados. 


Pero como la verdad, -gracias a la tecnología- ya no la controlan sólo unos pocos, descubrimos en este vídeo que en Barcelona un grupo de secretas con caras de pocos amigos trataban de infiltrarse entre los manifestantes. Tan descarado fue el intento que tuvieron que salir escoltados por los propios antidisturbios. 


No nos equivoquemos. Estos conatos de violencia son sólo maniobras de distracción. No es lo que persigue el 15-M. Desde el principio se autoafirmó como un movimiento pacífico que quería denunciar el hartazgo de una situación que se hace complicada arreglar. Es la hora de la reflexión. No como en la jornada pre electoral. Sino la de la argumentación. La de búsqueda de consensos y de apoyos. La presencia en la calle ha dado fuerza y nombre. Ahora hace falta clarificar las ideas. Sin distracciones. Sin violencia. Recuperando los motivos y razones que inspiraron el 15-M. 

Las posibilidades del PP ante el 15-M

Señores políticos, quedan tres días para las elecciones y todo va demasiado deprisa. La gente se ha echado a la calle y han conseguido apoyos. La movilización a través de las redes sociales funciona: el movimiento crece.Y miráis con recelo.

Nadie sabe a qué atenerse. Normal, es completamente heterogéneo con gente de todo tipo: con ideologías, sin ellas, de izquierdas, de derechas, creyentes, ateos, agnósticos… pero con un punto de mira común: los políticos. Todos. Ha pesado la crisis, sí, pero no sólo. Ha pesado la indignación, el ver que defienden sus privilegios entre ellos (el escándalo de los vuelos en turista, las jubilaciones de oro y la congelación salarial son un ejemplo), que gobiernan conforme a los intereses de unos lobbies (los de banqueros y la Sgae, los que más dolieron), la politización de la Justicia, el manoseo de ciertas instituciones públicas, la corrupción de muchos y el propio deterioro del sistema.

Pero ojo, que esto sigue y las elecciones son en tres días. Señores del PP: no piensen que es un movimiento manipulado por la izquierda. Alejen por un momento los fantasmas del 11-M. De nuevo están en la calle, de nuevo antes de unas elecciones, de nuevo cambiarán los resultados previstos. Pero ahora ya tenéis experiencia. Ahora sabéis que hay que reaccionar a tiempo, antes de que sea tarde. No es un movimiento del PSOE. Ni de izquierda. Es la Sociedad que está hartita de muchas cosas. No os quedéis atrás.

Cayo Lara rápidamente se acercó por allí, pero no fue bien recibido. No ha vuelto. Igual le pasó a Willy Toledo. Otro para casa. Carme Chacón dijo ayer que había que escucharles, que lo que pedían no eran cosas imposibles, sino realizables. Pero ojo: si los que están en la calle tienen memoria, sabrán recordarle a Chacón y al PSOE que hace muy poco rechazaron en el Congreso una propuesta de Reforma Electoral llevada a la Cámara por UPyD -también rechazada por PP y los nacionalistas-. Pues ni siquera los de Rosa Díez se atreven a acercarse por allí, a ponerse por delante y a defender lo que la gente quiere.

Es el momento de dar un paso adelante. Hay que dar la cara. Dejad de mirar con recelo la movilización. Si no creéis que pueda ser así de espontánea (y es posible que así sea, que tuviera una clara intención electoral) pensad que hay otra mucha gente se unió después. Y que aquí el primero que se mueva, gana la batalla.

Las quejas en las que coinciden casi todos los presentes (porque esa es otra: es tan ecléctico que ni siquiera un manifiesto único es posible) se solucionarían al menos con una Reforma Electoral que posibilitara un Parlamento menos bipartidista y cerrado, y otra de la Justicia garantizara la independencia del Poder Judicial, instaurar Listas Abiertas podría ser otra solución). Pero cualquier reforma de este tipo no se saca en el Congreso sin el apoyo de los dos grandes. Aquí ganará el que se adelante y proponga primero un referéndum para cambiar la actual Ley Electoral. Porque ése será el camino: el del referéndum, ya que el Congreso nunca lo apoyaría en su totalidad por ir contra ellos mismos.

Quizá haya que hacer como hicieron los antiguos. Liderados y convencidos por Adolfo Suárez, se hicieron su propio harakiri político: disolvieron las Cámaras para poder sacar adelante la Reforma que nos trajo la Democracia que tenemos. Lo hicieron bien, pero hay algunas cosas que rectificar. Si nuestros políticos no son capaces de ponerse de acuerdo para aprobarlas, tengan al menos el espíritu de servicio que la ciudadanía les presupone. Y dejen que algo cambie para que, si no todo, una parte se mantenga.

Políticos en peligro: ya hay 15-M

Atención señores políticos: peligro. Se ha abierto la veda. La pasada manifestación del 15 de mayo, que se celebró simultáneamente en 50 ciudades españolas, ha supuesto la entrada en el debate público de algo que se ha venido gestando en Internet y en las Redes Sociales en los últimos meses. Ya hay movimiento 15-M.

Desde que se iniciara el avance de la Ley Sinde, los internautas se movilizaron y unieron en torno a un manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet. Poco después, la ley fue aprobada en el Parlamento en una segunda vuelta, ya que la primera vez fue rechazada. A raíz de este acuerdo entre los grandes partidos políticos, nació la plataforma No les votes, solicitando acabar con el bipartidismo en nuestro país, que lograba sacar adelante proyectos que no interesaban a la ciudadanía pero sí a la clase política. Junto a ella, otras muchas como Yo también estoy Indignado, Democracia Real Ya, y otros movimientos ciudadanos que asociados o de manera independiente han decidido apoyar a los que han alzado la voz y salido a la calle.

Pero como era previsible, este movimiento ya ha sido etiquetado “de izquierdas” y no tardará en ser instrumentalizado por algún que otro partido político. De hecho la izquierda, ya ha empezado a hacer guiños electorales al movimiento 15-M, según publica El País -no, si ya se sabe, que aquí tonto el último-. Desde el Partido Popular se mira con recelo hacia la Puerta del Sol, pero se defiende el espíritu de servicio de tantos que dedicaron su vida a la política -sí, vale, de acuerdo: ha habido, hay y habrá gente válida en política. Pero, ¿es posible que haya más de los que abusan de su posición y viven apoltronados en sus escaños?-. Desde el PSOE, como no podía ser de otra manera, se ve con simpatía un movimiento liderado por jóvenes -quizás les recuerde a sus tiempos estudiantiles-. Pero en realidad, todavía no se han enterado de nada. O se hacen los suecos, que es peor.

Y mientras tanto los ciudadanos, pensamos en las muchas injusticias que hemos asimilado como normales en los últimos años. En los múltiples casos de corrupción de los que hemos tenido noticias. En los gobiernos que pactaron las listas menos votadas expulsando al que eligió la mayoría. En las veces que votamos con la nariz tapada por aquél candidato perdido en medio de una lista que, o bien era el único que merecía nuestro voto o al contrario nos invitaba a dejarla de lado. En los años y años que repitieron siempre los mismos en las listas electorales, sin dejar el paso a otros. En los miles de votos que no se vieron reflejados en escaños por la dichosa Ley D’Hont. En el absurdo día de reflexión en el que ningún cartel electoral es retirado de las farolas, ningún periódico deja de publicar noticias de política y por supuesto ninguna página web con contenido político deja estar colgada en la web.

Tiemblen, señores políticos. Sí, tiemblen. Aunque nada cambie. Aunque seamos conscientes de la realidad, que todas las propuestas que se piden para la regeneración democrática quedarán en papel mojado. Que ninguna de ellas beneficia a la clase política y por tanto nunca serán aprobadas. Y que como nadie de fuera de su círculo es capaz de llegar al poder para cambiarlo, es del todo improbable que prospere, confirmándose aún más el poder oligárquico de los grandes partidos.

Pero deben  temer. Porque esto no ha hecho más que empezar. Y el 15-M pasó, y la acampada de Sol se desalojó. Pero ya hay convocadas nuevas concentraciones. Quizá el cambio ya esté en marcha.

YouTube y el Síndrome de la Moncloa

Hemos conocido que Zapatero, como Obama, se ha sometido a las preguntas de los internautas en YouTube. 

He de reconocer que las primeras imágenes que vi de la entrevista en televisión no me sedujeron en absoluto, pero al verla con detenimiento he descubierto parte de su riqueza. Organizada por YouTube Worldview, cuenta con una selección (a través de votación en Internet) de las 4.400 preguntas que mandaron internautas por ciudadanos de 63 países.  

Como era de esperar, todas las preguntas están realizadas desde España. Y como era de previsible, José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a sacar a flote la enorme batería de estrategias de comunicación efectiva que tan bien domina y que sin duda le han permitido ganar por dos veces consecutivas las elecciones generales. Hemos visto al Zapatero de siempre desenvolverse con soltura ante las cámaras y ante las preguntas de unos ciudadanos que a lo sumo veía a través de una pantalla. Capotazo por aquí, media vuelta por allá, me justifico si lo necesito, derrocho apariencia de talante y termino argumento mis acciones como fruto de una sabia decisión tomada en beneficio del país. Y como colofón, una evocación a Nelson Mandela y una buena utilización de la técnica del storytelling, narrando su vivencia de la crisis financiera europea.

Sin embargo, el gran éxito de la entrevista no está en la respuestas. La riqueza está en las preguntas. En ver al presidente del Gobierno tener que responder muchas de las cuestiones que son el día a día de los debates en las redes sociales, pero que difícilmente plantean los periodistas a los políticos porque la actualidad manda.

Y la primera, en la frente: porqué España no preguntó como Islandia en referéndum a los ciudadanos si se pagaba la deuda financiera antes de atrasar la edad de jubilación. Y no fue la única alusión al caso islandés. La injusticia de la representatividad que otorga la Ley Electoral con el reparto D’Hont, su opinión sobre  wikileaks o sobre  la sorprendente frase que pronunció tras ganar sus primeras elecciones: “cualquiera puede ser presidente del Gobierno”.

La verdad es que a estas alturas de su mandato, cuando ya ha anunciado que no se presentará a la reelección, ver al presidente sometiéndose a las cuestiones de quienes podría considerar unos frikies, es cuanto menos interesante. Sobre todo porque ha podido conocer de primera mano cuáles son las preocupaciones de una gran comunidad que vive a diario en Internet, que se relaciona a través de las redes sociales, que participa de los foros y que es capaz de mandar su pregunta grabada por webcam y obtener mejor votación que las demás para ser emitida. Y mucho más ahora, que es cuando debe estar sometido más que nunca al Síndrome de la Moncloa, enfrascado en su encerramiento de poder, convencido de su razón y en ocasiones incluso sin atender las sugerencias de muy cercanos colaboradores. No sé como le han convenido para hacerlo. (O sí,  le habrán dicho que el formato lo estrenó Obama el pasado mes de enero?)

Dicen que el gran problema de la política en nuestro país es lo alejados que están políticos y ciudadanos. Pues para muestra, unas cifras. Con similar fecha de publicación en la red, la entrevista de Zapatero tuvo 8.000 vistas frente a las 124.000 que registró el vídeo de las declaraciones de Pep Guardiola sobre Mourinho en la previa al Madrid-Barça de la Champions. Ahí tienes el efecto en YouTube del Síndrome de la Moncloa.