¿Crisis de migración o migración de crisis?

La Unión Europea ha hecho frente a la masiva llegada de inmigrantes sirios que han entrado en los últimos meses en Europa huyendo del conflicto sirio con las tropas del IS.

Foto 20minutos.es
 
Esta crisis migratoria sin precedentes, que nos ha dejado impactantes imágenes sobre el estado en que sobreviven huyendo de su país, ha calado en las conciencias de la Joven Europa, vista ahora como esa tierra prometida llena de posibilidades para miles de personas que huyen de la guerra en su país.

Foto infonews.com

Tras varios meses de preparación y varias semanas de negociación, la UE ha firmado finalmente un acuerdo con Turquía para la gestión de esta crisis en la que se ha acordado la posibilidad de devoluciones de inmigrantes a Turquía, el estudio de manera individualizada de los casos para determinar los que serán considerados como asilo y el despliegue de ayuda económica y material para atenderlos en sus campamentos de refugiados.

Los principios que han regido este acuerdo se basan, fundamentalmente, en mantener la legalidad de la entrada en Europa de inmigrantes y actualizar a la situación la libre circulación de fronteras que el Acuerdo Schengen mantenía para toda Europa, progresivamente, desde que se firmara en 1985 por los entonces estados miembros. En ese acuerdo se establecía que correspondía a cada país la vigilancia de sus fronteras externas para los ciudadanos de estados no miembros así como la inmigración irregular ya que, una vez dentro de Europa, el derecho a la libre circulación de los ciudadanos europeos primaba sobre el control fronterizo.

Refugiados sirios ante una frontera cerrada.

¿Estaban bien definidos los límites de este acuerdo? A la vista está que quedaban algunos flecos sueltos por los que se han venido colando ingentes cantidades de inmigrantes por España hace unos años, Italia poco después y Grecia y Macedonia muy recientemente como consecuencia de la guerra en Siria. Y quizá este acuerdo sirva para terminar de definir cómo actualizar y llevar a la práctica un acuerdo que tenía algunos puntos débiles. Tantos como para que algunos estados miembros hayan decidido cerrar sus fronteras para evitar el paso y asentamiento de más inmigrantes a sus países.

Niños sirios en campamento de refugiados. Foto ecodiario.eleconomista.es

Es cierto que hay muchas variables que se deben tener en cuenta: la necesidad de buscar una vida mejor que anima a embarcarse en la aventura de migrar y abandonar su país con lo puesto a decenas de miles de familias enteras. La existencia de mafias y traficantes que se enriquecen al asegurar un futuro mejor a estas familias que se juegan la vida en llegar a Europa. El drama humano que supone la llegada de personas sin recursos a los países vecinos del norte, ricos y sin guerra (aparente). La meta de todos ellos por llegar a Alemania, que resulta cuanto menos sorprendente. La llegada del terror por atentados islamistas al corazón de Europa (que empezó el 11-M, pero que parece que Europa ha empezado a sentir como propia tras los atentados de París el 13-N pasado y los de hoy mismo (22-M) en Bruselas.

Desalojo del Aeropuerto de Bruselas. Foto Laurent Dubrule EFE
Lo cierto es que tras el 11-S las guerras han cambiado en el mundo desarrollado: ya no se producen entre batallones de combate en un campo de guerra, sino en los lugares habituales de paso entre los ciudadanos de un país como son una estación de tren, un aeropuerto, una sala de fiestas o la boca del metro. El desconocimiento de quién es el que podrá hacer daño les hace aún más peligrosos a ellos y a los ciudadanos más vulnerables. Pero forma parte esta nueva guerra: el terror es su principal arma.

Niño sirio ahogado en la playa. Foto ABC.es
¿Ha sido poco humana entonces la respuesta de la UE ante esta crisis o al contrario ha sido más bien tibia al no atacar la raíz del problema? ¿Es incompatible en este siglo XXI mantener la libre circulación de ciudadanos europeos con la seguridad e integridad de los mismos? ¿Es legítimo tener temor ante una avalancha humana así o somos los  más insolidarios de la Historia por permitir que los niños mueran ahogados mientras tratan de alcanzar la costa griega?

Calles de Alepo (Siria). Foto elmeme.me

Y mientras, el Estado Islámico, avanza sus tropas en Siria y continúa sembrando el terror por aquéllas tierras y también fuera de ellas. ¿Cómo casamos la acción humanitaria con la gestión eficaz de los recursos de un país? ¿Aceptamos por humanidad a todos los que huyen de la guerra o acogemos sólo a los que sabremos que podremos dar trabajo, casa, comida, educación y sanidad? ¿Deben quienes vengan asumir las costumbres del país e integrarse en la sociedad que les acoge o pueden mantener sus tradiciones para legarlas a sus descendientes y que no pierdan sus raíces? ¿Está fallando Europa en la gestión de la crisis o en la Comunicación de cómo lo está gestionando? ¿Nos encontramos entonces ante una crisis de migración o ante la gestión de una migración de crisis? ¿Cuál es la respuesta más adecuada?

SMS: las salidas de Rajoy

Son pocas, pero alguna hay. Y no todas pasan por la dimisión. Es cierto que es una de ellas y la más reclamada. La publicación por parte de El Mundo de los mensajes de texto entre Bárcenas y Rajoy durante los dos últimos años ha desatado una tormenta política. Y dimisión ha sido de las primeras palabras en sonar. El presidente del Gobierno, que negó tener contacto con el ex tesorero y que “salvo alguna cosa” negó que fueran ciertas las revelaciones de los medios de comunicación acerca de la contabilidad en B del PP, se ha visto comprometido con estas conversaciones vía SMS que acaban de ser aireadas. 

En realidad, Rajoy tiene pocas salidas. La publicación de estos mensajes (fotografíados del teléfono de Bárcenas y celosamente guardados durante los años 2011, 2012 y 2013) es un pulso en toda regla. Como lo fue que se entrevistara con el director del diario El Mundo unas horas antes de que fuera encarcelado y le entregara los originales de los apuntes de su contabilidad en B. “Yo caigo, pero no lo haré sólo”, parece que haya dicho el ex senador del PP por Cantabria. Que está dispuesto a morir matando, vaya. La tirada de la manta que Rajoy llevaba evitando desde que saltara el nombre del tesorero del PP junto a la trama Gürtel es ahora más real que nunca.  
Los SMS ahora publicados ponen en una situación difícil al presidente del Gobierno. Demuestran una estrecha relación de Rajoy con Bárcenas hasta hace apenas unos meses que tira por tierra la lejanía de Rajoy con su ex tesorero transmitida a la opinión pública. Además, las peticiones de paciencia por parte del presidente del Gobierno al investigado tesorero, dejan ver de alguna manera el conocimiento por parte del también presidente del PP de sus actividades lo que supone, cuanto menos, su encubrimiento. 
No es fácil. Sobre todo, porque esto no ha hecho más que empezar. Bárcenas lleva en la cárcel apenas unas semanas, y cada día que pasa es peor que el anterior para el PP. Niegan sentirse amenazados. Pero blindan la comparecencia del presidente en el Congreso para hablar del caso. Y llegan a hablar del ex tesorero de “delincuente“, en vez de como antes era citado: un compañero de partido leal.
Y como día que pasa día que el escándalo aumenta, la dimisión del presidente se plantea como posible salida. Y se le busca sustituto: diputado popular, sin mancha por sobre sueldo, con valía y capacidad para dejar al PP en buen lugar y mantener el poder. ¿Será Soraya Saenz de Santamaría la primera presidenta del Gobierno de este país? Es una posibilidad. Poco probable, pero posible. 
Porque vista la trayectoria de Rajoy, su estrategia será una continuidad de lo visto hasta ahora: “no pasa nada, nadie podrá demostrar su culpabilidad, con el tiempo mejorará. Evitaré la prensa y pondré el punto de atención en otros asuntos más importantes, como una ronda de viajes al exterior para revitalizar los intereses de la economía española en el extranjero”. La dimisión está descartada de antemano y su empeño seguirá siendo sacar al país de la crisis económica en que se encuentra. 
Pero hay otra salida. Que nunca cogerá Rajoy. Pero podría funcionar. Sería el momento de dar explicaciones (si es que existieran), de agachar la cabeza, de pedir disculpas. Hablo de la posibilidad de salvar la situación mirándola de frente. Haciendo “un Clinton” en el caso Lewinsky o “un rey Juan Carlos” tras los elefantes de Botsawa. Ya ha funcionado otras veces. Dada la complejidad y la naturaleza del escándalo lo mejor sería dar las menores explicaciones posibles. Entrar lo mínimo en el Caso y reconocer las evidencias que se han dejado al aire. Sería el momento del “es cierto que hablaba con Bárcenas, porque ha sido un compañero de mucho tiempo en el partido. Y aunque no  me parecía bien las cosas que hiciera, yo nunca le he retirado la palabra”. 
Aunque la verdadera esperanza del sistema político es que su valentía se demostrara en un “es cierto: mi partido ha estado plagado de corruptos. Durante mucho tiempo pensamos que debíamos cobrar esos sobre sueldos por parte del partido. Yo también lo hice. Y pido perdón por ello. Nunca jamás volverá a ocurrir. Los partidos serán transparentes a partir de ahora. Su financiación dejará de ser pública, pero se hará a la vista de todos. Y los jóvenes cachorros políticos dejarán de ser los gobernantes del mañana: las listas electorales serán abiertas, y en ellas primarán la valía y honradez de sus componentes, que se deberán a sus votantes y nunca perderán el contacto con ellos. La separación del poder judicial será real y efectiva. Nunca un cargo público podrá estar más de dos ejercicios en él. Y la reforma de la Administración acabará con la libre designación de cargos de confianza en cualquier lugar público”.
Lo sé. Nunca pasará. Pero sería el momento de hacerlo. De pasar a la historia no como el presidente que llegó a la tercera después de haber sido designado a dedo, y que logró el hundimiento bajo tierra de la credibilidad ciudadana en los políticos españoles. Pasaría como el presidente que con honradez, perspectiva y altura de miras decidió darle un nuevo rumbo a una política errante y descabezada de este país, la que salió de la Transición y necesita hoy de manera urgente una nueva refundación.  

Trollear, ese dudoso motivo de orgullo del PP

No son los únicos que lo hacen mal, pero sí de los más sonados. Otra vez el PP metió la pata en Twitter, tratando de hacer ruido, y logró hacerlo demasiado: tanto como el que haría un elefante en una cacharrería. Todo comenzó con este tuit desde la cuenta oficial del Partido Popular en Twitter:

El objetivo era bastante claro: hacer reír al personal con un polémico hashtag (etiqueta precedida de # que sirve para unificar conversaciones en Twitter): sabían que se movería rápido, que daría que hablar y que sería objeto de bromas. En definitiva: sabían que sería rápidamente un TT (Trendic Topic: esto es, el tema más recurrente del momento en esta red). 
¿Qué han conseguido con ello? Absolutamente nada. Dudo que hayan provocado que el cabeza de la oposición decida hacer pública su declaración de la renta (a eso se refieren con “que la enseñe”). Tampoco creo que les haya servido para aumentar simpatías entre la crítica población que vive en Twitter y que es, sobre todo, extremadamente severa con la mala utilización de las reglas del juego. Y bajo ningún concepto les habrá colocado en una posición más ventajosa y de cercanía con un sector de la población extremadamente alejado de la clase política, como son la mayoría de los tuiteros.  
Pero eso sí. Ahora todos sabemos con una certeza mayor que al Partido Popular (como a otros muchos partidos políticos) lo que les interesa de las redes es que se hable de ellos, ya sea bien o mal. Siguen midiendo el éxito en número de seguidores, cantidad de retuits obtenidos, veces que llego a ser TT o tiempo que permanecen en la lista de los temas más comentados.
Han demostrado que son capaces de usar el lenguaje no para elevar el nivel de las conversaciones en política, ni para demostrar que tienen buenas ideas, que saben estar y desenvolverse en el medio en el que se encuentra. Sino que son capaces de actuar como auténticos trolls dispuestos casi a cualquier cosa con tal de hacer ruido y ganar notoriedad. Porque eso es lo que en Internet se conoce como trollpersona que publica mensajes provocativos, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusiónsala de chat o blog, con la principal intención de provocar o molestar, con fines diversos y de diversión, a los usuarios y lectores en una respuesta emocional2 o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí.3 4 El troll puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás. Y así es como lo recoge la Wikipedia. 
¿Eso es lo que quería el PP con este tuit? ¿Demostrar que son aunténticos trolls? Qué dudoso motivo para estar orgulloso… 

Creer en Rajoy por videoconferencia

Son casos de manual. Y mientras los políticos españoles sigan pensando que el mundo de la comunicación online se rige por las mismas reglas que el offline, seguiremos teniendo muchos más casos como éste.

Rajoy acababa sus “declaraciones” -por llamarlas de alguna manera- dando su palabra y su honor como prueba de su inocencia ante el escandaloso caso del cobro de “sobresueldos” (y nunca mejor dicho) en la cúpula del Partido Popular. Y tras negar la mayor, aparece en Twitter el primer tuit con el hashtag #YoCreoenRajoy (que sirve para unificar conversaciones en esta red). Rápidamente, es coreado por diferentes voces peperas.

Pero como ya sabemos por otras muchas ocasiones que también hemos estudiado ampliamente en otros artículos (como en éste), resulta que los hashtags en Twitter son como las armas: las carga el diablo. Y como  me dijo un amigo que le decían en la mili: “las disparan los gilipollas”. Tal cual: una vez disparada el arma, en veinte minutos apareció el tuit que convirtió el hashtag en Trending Topic (con más de 10.000 retuits).

Este lastimoso hashtag ponía además en evidencia incluso el error de sintaxis del léxico escogido para la ocasión. Y es que el significado de “yo creo EN Rajoy” no tiene en realidad nada que ver con el de “yo creo A Rajoy”, como hábilmente afirmaron algunos tuiteros:

Ardió Twitter por los cuatro costados. Pero es que no había por donde cogerlo. Si respondía a una estrategia planificada con antelación, el término escogido resultaba lamentable no sólo por el error de las preposiciones, sino también por la pobreza de su calado: la honradez de la política queda reducida a la credibilidad de sus dirigentes. Y si era algo espontáneo, el canto a la verosimilitud sonaba en exceso a la desesperada.

Y luego está lo de la credibilidad en sí. En buena hora decidió Rajoy pronunciae sus declaraciones a los periodistas por videoconferencia desde una sala contigua, sin comparecer ante ellos y sin admitir preguntas. Ésta fue la imagen difundida por Twitter (@Arma_pollo entre otros):

En otras muchas ocasiones hemos hablado, desde estas mismas líneas -como en este artículo Del PP y su comunicación de crisis– sobre los fallos de comunicación del PP y de su Gobierno. Es éste un momento absolutamente delicado y frágil, en el que la crispación ciudadana por los casos de corrupción y la crisis que azota a las familias ha llegado a puntos insospechados. La tensión lleva días cebándose en las puertas de las sedes del PP desde que El Mundo comenzara a publicar el caso Bárcenas. La comunidad del #15M está deseosa de asentarse de nuevo en las calles o ante las sedes para denunciar la corrupción y provocar que todo salte. Y encima, una vez que el líder del partido más votado y presidente del Gobierno de este país decide ‘dar la cara’, prefiere ‘dar la pantalla’. ¿De verdad era ésto necesario?

Del PP y su Comunicación de Crisis

“El fallo del PP es que actúa pensando en las próximas elecciones”, me decía el otro día un político -que no es del PSOE- acerca de la gestión de la crisis que estaba haciendo el Gobierno. “¿Y qué político no lo hace?”, le pregunté antes de recordarle que pertenecía a esa clase de “profesionales” dedicados al servicio público.

En cualquier caso, no podía darle la razón. El fallo del PP no es pensar en lo que vendrá después. Ojalá lo hicieran. Así, al menos, tendrían en cuenta la opinión de los ciudadanos que un día deberán decidir si les quieren de nuevo en el Gobierno o en la oposición.

El fallo del PP, como ha ocurrido en tantas otras ocasiones, es la ausencia de una eficaz política de comunicación de su gestión. De un modo bastante más duro lo comentó recientemente Antoni Gutiérrez-Rubí en El País: es la ausencia total de una política de comunicación lo que hace que su comunicación política sea un auténtico suplicio.

Precisamente, un reciente sondeo de Metroscopia sobre las medidas del Gobierno, ha sacado a la luz que más del 80% de los encuestados comprenden las protestas de los funcionarios por los recortes anunciados, y que además consideran que se extenderán hacia otros colectivos. Y esto se explica por múltiples razones.

Ahora que la distancia entre políticos y ciudadanos es cada vez mayor -y no sólo por la desafección de los últimos hacia los primeros-, la acumulación de una serie de pequeños privilegios que en momentos de crisis se convierten en enormes diferencias de clase, no hace sino contribuir a esa separación. El estancamiento de un sistema oligárquico y excesivamente cerrado aumenta la idea de que estemos gobernados bajo los intereses de pequeños grupos que acumulan muchas prebendas frente a una sociedad que ha de afrontarla con esfuerzo y grandes sacrificios durante los duros años de recesión antes de que mejore la economía del país. 


Estos días en los que el Gobierno ha iniciado un periodo desaforado de reformas, convirtiendo los viernes en el centro informativo de la semana por los acuerdos adoptados en el Consejo de Ministros, la imagen externa e interna es de una enorme inestabilidad. La revisión de tantas normativas, acompañadas en muchos casos por el cambio radical entre la anterior legislación y la nueva, ayuda a sembrar la desconfianza ante lo desconocido que está por venir. La inestabilidad política alimenta la inestabilidad económica y social, y éstas a su vez aumentan las decisiones políticas no previstas. La espiral es demasiado peligrosa.


Ahora más que nunca el Gobierno debe manejarse con una correcta, orquestada, completa y perfecta maniobra de comunicación para hacer llegar a la ciudadanía que las decisiones que se toman no sólo son fruto del atosigamiento de los mercados ni de las imposiciones europeas, sino que forman parte de un preciso plan para reponer las arcas, en el que está todo controlado y previsto, que no hay vacilación ni improvisación, que sólo toca el tiempo de “apretarse el cinturón”. Y por eso no es de recibo ni creíble que la operación lavado de cara de los políticos del país sea reducirse entre un 5 y 10% el sueldo. 


Un nuevo sondeo, ahora el de Sigma Dos, advierte de la bajada del PP en 9 puntos en intención de voto, frente al escaso ascenso del 0’8% para el PSOE. Sólo IU y UPyD se salvan de la criba en un hipotético encuentro electoral, pero la situación de ingobernabilidad sería aún peor. De nuevo el PP se enfrenta a sus viejos fantasmas: la incapacidad de hacer llegar a la ciudadanía que tiene controlada la situación, que el mensaje es único, uniforme y tranquilizador. Que los temores de la sociedad son infundados. Y que nuestro Gobierno es capaz de resolver la situación, sea ésta cual sea. Porque, es capaz, ¿verdad?

La Comunicación del PP: ese escollo por salvar

No hay nada que hacer. La Comunicación del Partido Popular no ha sido nunca uno de sus fuertes. Hoy tampoco.

En los días del gloria del PP, cuando gobernaba Aznar y la economía y España iban bien, se cometían errores garrafales de comunicación. Algunos fallos se produjeron por incapacidad de contraatacar rápidamente ante las puntas afiladas de la bancada de enfrente, como fue el caso de la foto de las Azores. Una terrible ingenuidad, junto con  un nulo criterio de la objetividad y la empatía, fueron el caldo de cultivo perfecto para un cóctel molotof mediático muy explosivo que aún hoy le cuesta votos a los populares.

Unos meses después, una Crisis con mayúsculas mal gestionada -el 11M-, le costó al PP el gobierno de la nación. Hubo enormes errores de la gestión de la crisis: la mayoría, además, fueron tremendos errores en la comunicación. Les costó unas elecciones presidenciales.

Ocho años han pasado y sabemos que la sequía del desierto de la oposición no enseñó al Partido Popular que debía manejar mejor los tiempos, los temas, los titulares y los argumentos para vencer en esa guerra electoral que se libra a diario: la de la opinión pública. Sólo lleva unos meses en el Gobierno, pero no hay más que mirar los periódicos, Internet o Twitter para darse cuenta de que el PP tiene perdida la batalla de la calle.

Durante casi nueve años se nos ha estado intentando convencer de que Rajoy era un buen gestor pero un mal candidato. Tres asaltos electorales después, con dos fracasos y una victoria, sabemos además que es un buen gestor y gran trabajador, pero un pésimo comunicador. Y no sólo porque haya huido de la prensa tras anunciar importantes medidas en Sanidad y Educación.

Su cara a cara con Rubalcaba, en el que estuvo enfrascado en sus papeles gran parte del tiempo, dejó a la vista del público a un candidato prudente, que buscaba más la seguridad y la certeza de los datos que el convencer al gran público de su valía. Fue un debate en el que, en parte, Rajoy salvó los muebles gracias al gran error de Rubalcaba: enarbolar un discurso desde una hipotética oposición en la que su subconsciente le situaba y, lo que es peor, que él mismo se encargó de situar en el electorado.

Cinco meses más tarde seguimos constatando que el hoy presidente del Gobierno es un hombre serio, de trabajo, convencido de lo que tiene que hacer y que lo acomete sin demoras. No recuerdo una época en la que se esperara con más ansiedad informativa los Consejos de Ministros de los viernes: no hay uno en el que no haya sorpresas informativas o nuevas reformas por conocer.

Y precisamente, cuando más tiene que aplicarse el PP en explicar ante la ciudadanía las numerosas reformas de gran calado que va a llevar a cabo, más pincha. Ni una se ha vendido bien. Todas han fallado en la comunicación. Empezando por la del Empleo. Pero no por haber causado una ‘cantada’ huelga general, sino por un tardío spot publicitario que a pesar de ser bueno, falló en el timing: tuvo que ser retirado en plena campaña electoral andaluza y asturiana. Y hoy, sin campañas electorales y mucho que perder ante la opinión pública, el vídeo explicativo sobre la Reforma Laboral tiene en YouTube sólo 264 reproducciones. ¿Le parece a alguien de recibo?.

La Reforma Educativa es una bomba de relojería que aún no ha explotado. Sus propuestas de reducción del gasto público aumentando la ratio escolar, proponiendo el cierre de titulaciones universitarias sin un mínimo de matriculaciones, condicionando las becas para la Universidad también a los resultados académicos, sacarán a los alumnos y profesores a la calle dentro de muy poco. Y sin embargo, muchos en privado son capaces de reconocer que hay demasiadas universidades en España, que los jóvenes hipotecan años de estudio para ser titulados en paro, que los gastos son excesivos y que hay que hacer algo… “Algo sí, claro, pero no ésto”, afirmarán. Es evidente que no se comunicó bien.

La Reforma Sanitaria sólo ha dejado en la retina de los españoles que los jubilados podrán llegar a pagar hasta 8 euros al mes por sus medicamentos. Sin embargo, son muy pocos los que saben que los parados dejarán de abonar en las farmacias por esta medida. Si lo negativo triunfa sobre lo positivo es sólo por una mala gestión de la comunicación de las medidas. Si bien los ministros responsables (Sáez de Santamaría, Báñez, Wert y Mato en este caso) supieron explicar con claridad sus iniciativas, la maquinaria mediática ha pillado a contrapié a la comunicación institucional. La ingenuidad, falta de previsión y de organización, el desconocimiento del pulso de la opinión pública, la torpeza para propagar eficazmente los mensajes y una total incapacidad para la reacción son algunas de las causas de este caos comunicativo.

Y todo esto coincide con el doloroso conocimiento por parte del público de una importante amnistía fiscal. Para muchos resulta insultante. Para los profesionales de la comunicación institucional también, pero además por otros motivos.

P.D.: este artículo se ha escrito sin citar una sola vez la palabra “recorte” 😉

Los hashtags son como las armas: los carga el diablo…

Después de las elecciones del 20 N, los partidos que desarrollan sus campañas en los Social Media habrán aprendido muchas cosas. Y una de ellas será que al utilizar los hashtags como arma electoral les puede pasar que los cargue el diablo.

Le pasó al PP cuando daba a conocer su lema para la campaña “Súmate al cambio”, mientras que la guerra se desataba en Twitter. El PP se orgullecía de haber sido TT nacional, es decir, que la etiqueta #sumatealcambio estuviera entre las más usadas por los usuarios de Twitter durante ese día.

Pero claro, si se hubiera tenido en cuenta el contenido de los tweets, no habría motivo para presumir:

Y aún hubo mucho más: 
Pero como no escarmentamos nunca en cabeza ajena, ahora le ha tocado el PSOE. Nada más comenzar la campaña electoral, colocaron en TT el hashtag #votaPSOE con idéntico resultado: 
Pero leyendo los tweets de la etiqueta nos encontramos con ésto: 
Y todavía más: 

Estarán conmigo: ¿verdad que hay hashtags que los carga el diablo? 

De cómo una imagen puede animar votos …en contra

Si una imagen vale más que mil palabras, en campaña electoral puede valer votos. Si la imagen es buena, ayuda a la victoria del candidato. Pero si es mala, puede ayudar a tu oponente a arañarte algunos votos. 

Para mí resulta sorprendente cómo el PP, a estas alturas de su experiencia de vida comunicativa, aún comete fallos tan garrafales como el de la imagen que ilustraba la portada de un diario nacional el pasado fin de semana.

 
Y así, esta portada que pudo generar comentarios del estilo de “por fin!, una iniciativa política para la reactivación de la economía!”, “una ayuda a los autónomos!, “una medida encaminada a premiar la creación de empleo!”, en realidad lo que obtuvo fue del estilo a “esta es la España que nos espera, con una mujer haciendo bizcochos y cuatro hombres de negocios tecnológicos o financieros o industriales?” o “Rajoy se retrata a sí mismo” o toda una conversación generada en Twitter bajo el hashtag #noquierserlacocineradelpp. He aquí algunos de los tweets que se vieron: 
Y como este mundo es un pañuelo, la protagonista de la foto -la cocinera que se fotografió junto al líder del PP- resulta que es una arquitecta reconvertida a empresaria gastronómica, tal y como ella misma ha reconocido en su propio blog y destaca en esta imagen retocada por ella misma: 
No voy a perderme en valorar si Rajoy debería haberse fotografiado con una arquitecta autónoma en vez de con una emprendedora en el mundo de la gastronomía, porque es un debate estéril.
Lo que sí valoro es el patinazo que supone esta foto a estas alturas. En una campaña como ésta, en la que al PP le interesa que haya el menor ruido posible porque sus votantes están siempre movilizados; en una campaña en la que ante un claro ganador, con todas las encuestas barriendo a su favor, hay un oponente que no sabe qué hacer para llegar al mínimo histórico cosechado por su partido en unas urnas. En estas circunstancias, una foto en la que el candidato se acompaña de cuatro emprendedores masculinos frente a una única mujer (sea cual sea su profesión) no es más que un error garrafal que le han colado al equipo de campaña. 
Hay quien dice que la foto no la preparó el PP, sino el periódico La Razón. Igual da. El error está cometido y el gol marcado. Y no es porque la foto pueda ser tachada de sexista. Es porque da una excusa a su oponente para movilizar a su triste, apagado y escondido electorado. Y es que una imagen vale un puñado de votos.   
NOTA AÑADIDA:

Me sugiere con razón una lectora que comente el nacimiento de un grupo en Facebook en apoyo de “la cocinera del PP”. La página, que cuenta con 27 personas agregadas en el momento de escribir este comentario, ha escogido el ingenioso nombre de “Señoras que hacen un roscón y son criticadas sin razón”. Y si desean agregarse o leer los comentarios, lo podrán hacer si pinchan aquí

La nueva comunicación y Twitter

Internet lo ha cambiado todo. Sobre todo desde que se ha universalizado el acceso a la red y por tanto a la información. Ahora prima la información en tiempo real, de manera instantánea, gracias a herramientas tan potentes como Twitter, por ejemplo.

Esta red social, que fue concebida por sus creadores como una herramienta de comunicación, ha posibilitado entre otras cosas la retransmisión en directo de grandes acontecimientos narrados por los propios protagonistas. Así, gracias a los twitteros pudimos conocer en tiempo real que un potente terremoto estaba sacudiendo Chile, que las revueltas populares árabes iban a cambiar para siempre la historia de estos países, o cuál era la ruta y las previsiones de la nube volcánica de Eyjafjallajökull -que provocó el cierre de casi todos los aeropuertos europeos durante una semana y un caos aéreo que afectó a unos 17.000 vuelos-.

Más cerca de casa, en España sirvió para seguir al instante el movimiento 15-M (con los hashtags #15m  y #acampadasol entre otros) durante la manifestación del propio 15 de mayo, la ocupación de la Puerta del Sol, el posterior desalojo y la acampada definitiva que se instaló allí y en otras muchas ciudades españolas y europeas. También fue uno de los canales preferidos para hacer llegar propuestas a las asambleas decisorias por parte de quienes no podían -pero querían- estar de manera presencial.

Dentro de la política, hay miles de ejemplos de seguimiento de eventos, desarrollo de las ideas y arranque de campañas a través de Twitter. Uno de los casos más recientes ha sido la guerra de hashtags (etiquetas unificadoras de conversaciones) que se vivió en la red durante la presentación del candidato del PSOE a las Elecciones Generales: la etiqueta oficial socialista #rubalcabacontesta fue desbancada del Trendig Topic (ranking de popularidad de las conversaciones) por #rubalcabayaestaba, inteligente contraataque de las filas populares, que sacó a relucir una gran cantidad de trapos sucios de la etapa del felipismo.

Y es que la ironía y el ingenio campan a raudales por Twitter. La restricción de 140 caracteres por mensaje obliga a agudizar el talento y afilar la perspicacia. Es el reino del talento. Y quien lo descubre se engancha. Que pregunten a @pedroj_ramirez, que casi ha sustituído completamente el espacio destinado en El Mundo para las cartas al director por el de los tweets dirigidos a Pedro Jota por sus seguidores en esta red.

Pero el alcance de Twitter va mucho más allá. Y es que no hay usuario de esta red de los 140 caracteres capaz de resistirse a entrar en alguna de las múltiples conversaciones banales que se suceden con frecuencia y que son seguidas con entusiasmo por miles de seguidores. Y no digamos a comentar una serie de televisión, programa, concurso o película que se retransmita en prime time. Es como tener en tu salón a cientos de personas comentando todos a la vez las últimas jugadas o las escenas más impactantes. Un lujazo!

Twitter es, para todo el público en general, una gran herramienta capaz de ponerte en contacto y al mismo nivel con personas con las que jamás te hubieras imaginado que podrías hablar. Twitter es para los periodistas un potente canal de comunicación que están en la obligación de conocer y dominar para estar en la actualidad. Y Twitter es para las marcas, personalidades, políticos y empresas un gran espacio en el que sus clientes, fans, votantes y ciudadanos en general les buscarán. Y si no los encuentran, los suplantarán.

Las posibilidades del PP ante el 15-M

Señores políticos, quedan tres días para las elecciones y todo va demasiado deprisa. La gente se ha echado a la calle y han conseguido apoyos. La movilización a través de las redes sociales funciona: el movimiento crece.Y miráis con recelo.

Nadie sabe a qué atenerse. Normal, es completamente heterogéneo con gente de todo tipo: con ideologías, sin ellas, de izquierdas, de derechas, creyentes, ateos, agnósticos… pero con un punto de mira común: los políticos. Todos. Ha pesado la crisis, sí, pero no sólo. Ha pesado la indignación, el ver que defienden sus privilegios entre ellos (el escándalo de los vuelos en turista, las jubilaciones de oro y la congelación salarial son un ejemplo), que gobiernan conforme a los intereses de unos lobbies (los de banqueros y la Sgae, los que más dolieron), la politización de la Justicia, el manoseo de ciertas instituciones públicas, la corrupción de muchos y el propio deterioro del sistema.

Pero ojo, que esto sigue y las elecciones son en tres días. Señores del PP: no piensen que es un movimiento manipulado por la izquierda. Alejen por un momento los fantasmas del 11-M. De nuevo están en la calle, de nuevo antes de unas elecciones, de nuevo cambiarán los resultados previstos. Pero ahora ya tenéis experiencia. Ahora sabéis que hay que reaccionar a tiempo, antes de que sea tarde. No es un movimiento del PSOE. Ni de izquierda. Es la Sociedad que está hartita de muchas cosas. No os quedéis atrás.

Cayo Lara rápidamente se acercó por allí, pero no fue bien recibido. No ha vuelto. Igual le pasó a Willy Toledo. Otro para casa. Carme Chacón dijo ayer que había que escucharles, que lo que pedían no eran cosas imposibles, sino realizables. Pero ojo: si los que están en la calle tienen memoria, sabrán recordarle a Chacón y al PSOE que hace muy poco rechazaron en el Congreso una propuesta de Reforma Electoral llevada a la Cámara por UPyD -también rechazada por PP y los nacionalistas-. Pues ni siquera los de Rosa Díez se atreven a acercarse por allí, a ponerse por delante y a defender lo que la gente quiere.

Es el momento de dar un paso adelante. Hay que dar la cara. Dejad de mirar con recelo la movilización. Si no creéis que pueda ser así de espontánea (y es posible que así sea, que tuviera una clara intención electoral) pensad que hay otra mucha gente se unió después. Y que aquí el primero que se mueva, gana la batalla.

Las quejas en las que coinciden casi todos los presentes (porque esa es otra: es tan ecléctico que ni siquiera un manifiesto único es posible) se solucionarían al menos con una Reforma Electoral que posibilitara un Parlamento menos bipartidista y cerrado, y otra de la Justicia garantizara la independencia del Poder Judicial, instaurar Listas Abiertas podría ser otra solución). Pero cualquier reforma de este tipo no se saca en el Congreso sin el apoyo de los dos grandes. Aquí ganará el que se adelante y proponga primero un referéndum para cambiar la actual Ley Electoral. Porque ése será el camino: el del referéndum, ya que el Congreso nunca lo apoyaría en su totalidad por ir contra ellos mismos.

Quizá haya que hacer como hicieron los antiguos. Liderados y convencidos por Adolfo Suárez, se hicieron su propio harakiri político: disolvieron las Cámaras para poder sacar adelante la Reforma que nos trajo la Democracia que tenemos. Lo hicieron bien, pero hay algunas cosas que rectificar. Si nuestros políticos no son capaces de ponerse de acuerdo para aprobarlas, tengan al menos el espíritu de servicio que la ciudadanía les presupone. Y dejen que algo cambie para que, si no todo, una parte se mantenga.