Acerca de lo de Gallardón… yo no aborté

Yo no aborté. Y hoy, si me viera en una situación similar, volvería a actuar igual. El anuncio de Gallardón, de quitar el supuesto de la malformación del feto para abortar, ha generado una gran polémica. Y aunque ya han pasado unos años -esto es algo que nunca se olvida- me he armado de valor para contarlo hoy en mi blog (me he salido de los temas de actualidad y política que suelen traerme por aquí, que me perdonen mis seguidores).

Fue mi primer embarazo: estaba ilusionadísima, como todas las primerizas. Y a las 12 semanas llegó el diagnóstico: “es un feto acráneo, es incompatible con la vida”, me dijeron. ¿Cómo??? ¡Pero si está vivo!! ¡Se está moviendo!!! ¡Y su corazón late!!!, decía yo mirando la imagen que salía por la pantalla del ecógrafo. Entonces me explicaron que se trataba de una malformación poco común, que se produce cuando debe cerrar la médula espinal y que no termina en espina bífida, sino en ausencia de huesos en el cráneo, haciendo de mi hijo un ser incompatible con la vida. ¿Qué soluciones médicas hay?, pregunté. “El aborto”, me dijeron.

No puedo explicar el dolor que sentí. Mi hijo, que estaba vivo, tenía que dejar de estarlo, por mi decisión. ¡Pero si está vivo!, me repetía. ¡Cómo voy a decidir que deje de existir! Me sentía incapaz de decidir matar a mi hijo. No podía, era demasiado duro. Por otra parte, pensaba en los meses que me quedaban por delante y me decía: ¡qué horror! ¡cómo voy a seguir adelante hasta los nueve meses con un embarazo sabiendo que mi hijo morirá!! “Es mejor que tomes la decisión ahora -me decían los ginecólogos-, antes de que empieces a notar que se mueve, porque entonces te costará más”. Y tomé la decisión.

No puedo abortar, me siento incapaz, le expliqué a mi marido. “Si no quieres abortar, no te preocupes, seguiremos adelante, con lo que venga”, me dijo. Fue duro, lo confieso. Pero hoy lo volvería a hacer. Al poco, como me habían avisado, empecé a notar al bebé dentro de mí. Y un poco después, entendí que sólo tenía unos meses para hacer feliz a mi hija -ya sabía que era niña-: los que le quedaban de vida intrauterina. Me dediqué a disfrutar de todas las puestas de sol que podía, a vivir intensamente todos los buenos momentos que tenía alrededor, a comer un montón de cosas ricas, a escuchar la música que más me gustaba a todo volumen, a acariciarme la barriga y al bebé que llevaba dentro cada vez que se movía… Se trataba de poder fabricar todas las endorfinas posibles, y que éstas le llegaran a mi hija durante los meses que iba a estar junto a mí: eso es lo único que iba a poder darle, y quería dárselo a espuertas. 

Los meses pasaron, con mucha incomprensión de los que había alrededor, pero con un gran amor por nuestra parte hacia la hija que no veríamos crecer. Ella nació, y como nos dijeron, murió después de unas horas. ¿Fin de la historia? No, yo sé que hice todo lo que pude por ella. Yo sé que le dí lo único que le iba a poder dar: unos meses de vida. Y aunque lloré, fui feliz. Y aunque aún lloro, soy feliz. He tenido más hijos, todos sanos, como me dijeron que sería. Y a diario me acuerdo de la primera, pero ni con tristeza ni con pena: con nostalgia y con amor, de madre. 

No pretendo ponerme como ejemplo de nada, ni desacreditar ninguna de las múltiples opiniones que se han levantado en contra del anuncio del ministro de Justicia, como la carta de una pediatra a Gallardón, la del neurocirujano infantil o la de la madre que enterró a su hija de siete meses. La mía es otra experiencia: la de una madre que se negó a interrumpir un embarazo con una grave malformación. Y que aún se alegra de la decisión que tomó.  

Políticos en peligro: ya hay 15-M

Atención señores políticos: peligro. Se ha abierto la veda. La pasada manifestación del 15 de mayo, que se celebró simultáneamente en 50 ciudades españolas, ha supuesto la entrada en el debate público de algo que se ha venido gestando en Internet y en las Redes Sociales en los últimos meses. Ya hay movimiento 15-M.

Desde que se iniciara el avance de la Ley Sinde, los internautas se movilizaron y unieron en torno a un manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet. Poco después, la ley fue aprobada en el Parlamento en una segunda vuelta, ya que la primera vez fue rechazada. A raíz de este acuerdo entre los grandes partidos políticos, nació la plataforma No les votes, solicitando acabar con el bipartidismo en nuestro país, que lograba sacar adelante proyectos que no interesaban a la ciudadanía pero sí a la clase política. Junto a ella, otras muchas como Yo también estoy Indignado, Democracia Real Ya, y otros movimientos ciudadanos que asociados o de manera independiente han decidido apoyar a los que han alzado la voz y salido a la calle.

Pero como era previsible, este movimiento ya ha sido etiquetado “de izquierdas” y no tardará en ser instrumentalizado por algún que otro partido político. De hecho la izquierda, ya ha empezado a hacer guiños electorales al movimiento 15-M, según publica El País -no, si ya se sabe, que aquí tonto el último-. Desde el Partido Popular se mira con recelo hacia la Puerta del Sol, pero se defiende el espíritu de servicio de tantos que dedicaron su vida a la política -sí, vale, de acuerdo: ha habido, hay y habrá gente válida en política. Pero, ¿es posible que haya más de los que abusan de su posición y viven apoltronados en sus escaños?-. Desde el PSOE, como no podía ser de otra manera, se ve con simpatía un movimiento liderado por jóvenes -quizás les recuerde a sus tiempos estudiantiles-. Pero en realidad, todavía no se han enterado de nada. O se hacen los suecos, que es peor.

Y mientras tanto los ciudadanos, pensamos en las muchas injusticias que hemos asimilado como normales en los últimos años. En los múltiples casos de corrupción de los que hemos tenido noticias. En los gobiernos que pactaron las listas menos votadas expulsando al que eligió la mayoría. En las veces que votamos con la nariz tapada por aquél candidato perdido en medio de una lista que, o bien era el único que merecía nuestro voto o al contrario nos invitaba a dejarla de lado. En los años y años que repitieron siempre los mismos en las listas electorales, sin dejar el paso a otros. En los miles de votos que no se vieron reflejados en escaños por la dichosa Ley D’Hont. En el absurdo día de reflexión en el que ningún cartel electoral es retirado de las farolas, ningún periódico deja de publicar noticias de política y por supuesto ninguna página web con contenido político deja estar colgada en la web.

Tiemblen, señores políticos. Sí, tiemblen. Aunque nada cambie. Aunque seamos conscientes de la realidad, que todas las propuestas que se piden para la regeneración democrática quedarán en papel mojado. Que ninguna de ellas beneficia a la clase política y por tanto nunca serán aprobadas. Y que como nadie de fuera de su círculo es capaz de llegar al poder para cambiarlo, es del todo improbable que prospere, confirmándose aún más el poder oligárquico de los grandes partidos.

Pero deben  temer. Porque esto no ha hecho más que empezar. Y el 15-M pasó, y la acampada de Sol se desalojó. Pero ya hay convocadas nuevas concentraciones. Quizá el cambio ya esté en marcha.

La verdadera política 2.0 y el #15M

Imagen publicada en Twitter por @Pintiparada con el texto “No se ve la Cibeles!! #15m

En plena campaña electoral de las municipales y autonómicas, la que todos pensaban que sería la gran campaña de las Redes Sociales, hemos descubierto sí existe la Política 2.0.

Pero no por nuestros políticos, no por sus perfiles en Twitter (muchos de ellos con el sobre nombre de 2011 en clara alusión a las urnas), no por la conversación que mantienen los candidatos con los ciudadanos en las redes sociales… -Cuando pasen estas elecciones, podremos analizar con más detenimiento cuál ha sido el comportamiento de casi todos nuestros políticos en su práctica de la llamada política 2.0: mucho ruido y pocas nueces-.

Como por desgracia adelantamos antes de este periodo (yo misma en una entrevista publicada en éste y  en otros blogs), hemos descubierto que efectivamente muchos de nuestos políticos “están en Internet y en las redes sociales porque piensan que ahí les buscarán sus votantes, porque lo ven como un buen modo de mantener y animar a sus afiliados y simpatizantes o porque les ayuda de alguna manera a sentirse cerca de los ciudadanos a los que dicen “servir”. En general pienso que estamos muy lejos de que los políticos de nuestro país utilicen Internet para lo que verdaderamente les puede servir: para obtener radiografías en tiempo real de los pensamientos, problemas, preocupaciones y necesidades que los ciudadanos tienen en cada momento (…)” 

Y es que, en realidad, la Política 2.0 tiene poco que ver con el número de seguidores que un político tenga en Twitter, o con la cantidad de personas que le dieron al “me gusta” (antes fans) de su página de Facebook, con la cantidad de visualizaciones que tenga su viodeoblog en YouTube o la galería fotográfica en Flickr. Tiene más que ver, sobre todo, con la movilización. De hecho, el gran éxito de la campaña 2.0 de Obama (el gran precursor de la Política 2.0) fue su capacidad de movilizar a su electorado, además, para lo más difícil: no sólo para que le dieran el voto sino para que le dieran su dinero con el que pudo financiar su campaña. Y llegó a recaudar online 745 millones de dólares.

Si entendemos que el potencial de la Política 2.0 es la capacidad de movilizar a la ciudadanía través de la tecnología, podría ser que la lleváramos practicando en España desde hace mucho tiempo. Como también hemos contado en anteriores ocasiones (en la ponencia de Política 2.0 del II Huelva 2.0, que tuvo entre otros ecos cómo éste; y también en este artículo para @politicaredes) pudiera ser que la primera gran movilización ciudadana a través de la tecnología en nuestro país sucediera después de los trágicos sucesos del 11-M. Fue convocada a través de mensajes cortos en teléfonos móviles el 13 de marzo de 2004, llamando a manifestarse ante las sedes del PP, pidiendo conocer la verdad sobre los atentados. Buscaba movilización, y la logró. Logró incluso cambiar el resultado de unas elecciones (como ahora, todas las encuestas daban ganador al Partido Popular).

Por eso, hoy podríamos decir que ésta sí ha sido la campaña de la Política 2.0. Se ha logrado la movilización simultánea en 50 ciudades españolas de varias decenas de miles de jóvenes, convocados a través de las redes sociales, pidiendo cambios en nuestro sistema democrático, denunciando su malestar con una clase política que no le representa, de la que se siente enormemente alejada y ante la que se percibe como un producto de mercado. Es pronto para poder valorarlo en su magnitud. Pero si en Oriente Medio lo han  logrado, y la Primavera Blanca ha traído grandes cambios sociales y políticos auspiciados desde los debates en Facebook y en Twitter, ¿alguien duda de que seamos capaces en España de lograr de nuevo la movilización de nuestros jóvenes pidiendo un cambio político y social?

Lo que está claro es que, de producirse, esta revolución será tuiteada

        

YouTube y el Síndrome de la Moncloa

Hemos conocido que Zapatero, como Obama, se ha sometido a las preguntas de los internautas en YouTube. 

He de reconocer que las primeras imágenes que vi de la entrevista en televisión no me sedujeron en absoluto, pero al verla con detenimiento he descubierto parte de su riqueza. Organizada por YouTube Worldview, cuenta con una selección (a través de votación en Internet) de las 4.400 preguntas que mandaron internautas por ciudadanos de 63 países.  

Como era de esperar, todas las preguntas están realizadas desde España. Y como era de previsible, José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a sacar a flote la enorme batería de estrategias de comunicación efectiva que tan bien domina y que sin duda le han permitido ganar por dos veces consecutivas las elecciones generales. Hemos visto al Zapatero de siempre desenvolverse con soltura ante las cámaras y ante las preguntas de unos ciudadanos que a lo sumo veía a través de una pantalla. Capotazo por aquí, media vuelta por allá, me justifico si lo necesito, derrocho apariencia de talante y termino argumento mis acciones como fruto de una sabia decisión tomada en beneficio del país. Y como colofón, una evocación a Nelson Mandela y una buena utilización de la técnica del storytelling, narrando su vivencia de la crisis financiera europea.

Sin embargo, el gran éxito de la entrevista no está en la respuestas. La riqueza está en las preguntas. En ver al presidente del Gobierno tener que responder muchas de las cuestiones que son el día a día de los debates en las redes sociales, pero que difícilmente plantean los periodistas a los políticos porque la actualidad manda.

Y la primera, en la frente: porqué España no preguntó como Islandia en referéndum a los ciudadanos si se pagaba la deuda financiera antes de atrasar la edad de jubilación. Y no fue la única alusión al caso islandés. La injusticia de la representatividad que otorga la Ley Electoral con el reparto D’Hont, su opinión sobre  wikileaks o sobre  la sorprendente frase que pronunció tras ganar sus primeras elecciones: “cualquiera puede ser presidente del Gobierno”.

La verdad es que a estas alturas de su mandato, cuando ya ha anunciado que no se presentará a la reelección, ver al presidente sometiéndose a las cuestiones de quienes podría considerar unos frikies, es cuanto menos interesante. Sobre todo porque ha podido conocer de primera mano cuáles son las preocupaciones de una gran comunidad que vive a diario en Internet, que se relaciona a través de las redes sociales, que participa de los foros y que es capaz de mandar su pregunta grabada por webcam y obtener mejor votación que las demás para ser emitida. Y mucho más ahora, que es cuando debe estar sometido más que nunca al Síndrome de la Moncloa, enfrascado en su encerramiento de poder, convencido de su razón y en ocasiones incluso sin atender las sugerencias de muy cercanos colaboradores. No sé como le han convenido para hacerlo. (O sí,  le habrán dicho que el formato lo estrenó Obama el pasado mes de enero?)

Dicen que el gran problema de la política en nuestro país es lo alejados que están políticos y ciudadanos. Pues para muestra, unas cifras. Con similar fecha de publicación en la red, la entrevista de Zapatero tuvo 8.000 vistas frente a las 124.000 que registró el vídeo de las declaraciones de Pep Guardiola sobre Mourinho en la previa al Madrid-Barça de la Champions. Ahí tienes el efecto en YouTube del Síndrome de la Moncloa.

De Barragán y las Listas Abiertas

Despedíamos la semana pasada con la publicación de la lista electoral del candidato del PP y actual alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez: pocos cambios, salvo la salida de Barragán y Mercedes Sánchez y la entrada de Teresa Herrera y Guillermo García de Longoria. Continuista en todos los aspectos, manteniendo la misma estrategia y casi al mismo equipo desde que comenzara su andadura municipal allá por el año 95, o mejor, desde que en el 99 impusiera al PP la lista de su candidatura, obviando o alejando a los hombres y mujeres del partido.

Recordemos que Juan José Iglesias, Beatriz Martín Ovando o Wenceslao Font salieron de la siguiente lista que debió confeccionar Perico para las elecciones del 99. En éstas, ganadas por arrasadora mayoría absoluta, hubo de incluir a Paco Nieves por imposición del partido. Pero sin embargo quedó fuera del reparto de concejalías y, por lo tanto, sin dedicación exclusiva ni tareas a desempeñar en lo municipal. No a tanto llegó Barragán, pero casi: su dedicación para el Ayuntamiento fue desde el principio “parcial”. Y quedó desde entonces casi como la duda eterna para la siguiente convocatoria. Y así elección tras elección. Hasta ahora: duda despejada. Barragán ha sido bajado del carro. Porque por su propio pie no ha sido. Militante del PP desde las jóvenes hornadas, presidente de Nuevas Generaciones y mítico propietario del Crápula -bar de copas que marcó época-, concejal desde 1989, Barragán es un político de una pieza. No tanto animal político como amante del servicio público, enamorado de su profesión entendida como la oportunidad de hacer mejor la vida de sus vecinos desde su área.

Confesó Pedro Rodríguez la dificultad de comunicar su decisión (no de tomarla, al menos de ello no habló). Y también que la salida de Barragán se debía a una estrategia política, nada personal. Es posible que haya muchos que se alegren de la decisión. Y seguro que otros muchos no sólo no se alegran, sino que lo lamentan profundamente.

La cuestión se plantea cuando nos hablan, desde la misma candidatura de Pedro Rodríguez, del Programa Abierto, con la posibilidad de aportar nuestras propias propuestas electorales. Y una se pregunta, ¿y cuándo hablaremos de Listas Abiertas? Sí, de listas electorales abiertas, como las del Senado. Donde cada candidato pudiera ser valorado en sí mismo en la papeleta de las urnas. Con una equis. Qué sencillo, ¿verdad? ¿Cuánta información acerca de los verdaderas opiniones de los ciudadanos nos darían las listas abiertas? ¿Cuántos candidatos propuestos o impuestos por los partidos se verían borrados definitivamente tras la apertura de las urnas? ¿Cuán poco sería el poder que ejercerían entonces los partidos políticos y mucho el de los lobbies o grupos de presión apoyando y financiado a los diferentes candidatos? No nos asustemos,  ¿no tenemos ya lobbies en nuestra política imponiendo criterios y cuotas o exigiendo rescates económicos del Gobierno? Cambiarían mucho las cosas, aunque no tanto. Cambiarían algunos de los focos actuales de poder, no todos. Y serían más abiertos a muchos que ahora están fuera. Sobretodo, serían más participativos.

¿Se desmorona el Gobierno andaluz?

Vaya tela con el gobierno de la Junta de Andalucía. Vaya telita, en realidad, con el Gobierno de Griñán. Si es que pone un circo y le crecen los enanos…

Por si no tuviera poco con los macroescándalos que salpican a la Junta: lo de los funcionarios, lo que se está destapando de los EREs y lo que queda por destapar (aquí estaba ‘untao’ hasta el apuntador)… Ahora va Pizarro y no se le ocurre otra cosa que dimitir justo en la semana que toda España aplaude que ZP haya dicho que se va. Ya lo ha dicho el portavoz del PSOE, Mario Jiménez, que flaco favor le ha hecho al partido. Y tanto. Como que ahora que se habla de Rubalcaba y de Chacón como ‘presidente’ a un mismo tiempo, mucha gente se cuestiona el ‘dedazo’ de Chaves sobre Griñán.

El propio ex-presidente andaluz ha dicho que el quiera ver una crisis entre él y el actual presidente tras la marcha del consejero gaditano está “pinchando en hueso”. No, si hueso es lo que le debe parecer ahora a gran parte del Gobierno andaluz el tener que enfrentarse a la sociedad como si todo estuviera ok. Como si nadie se estuviera planteando unas primarias en el PSOE andaluz, como si todos creyeran que Griñán va a ser el candidato perfecto para remontar la crisis de credibilidad y de gestión que causan el descalabro de las encuestas. Y eso a pesar de que Rubalcaba haya dicho “yo quiero que Griñán sea candidato” (parece como si ya se viera como presidente, no?)

Aquí tratarán de que pase el tiempo, de que nuevos escándalos (ahora para el hijo de Chaves) vayan tapando  algunas otras cuestiones que preocupan y ocupan a muchos. Seguro que hay más de uno que está frotándose las manos al ver el deterioro del gobierno andaluz. Lo que no sé es quién estará más contento: si desde las filas del Partido Popular o alguien desde las del PSOE…

Hoy es el primer día del resto de la legislatura: ¿cómo va a influir el adiós de ZP?

Reproduzco aquí el análisis realizado por Borja Ventura para lainformacion.com con la colaboración, entre otros, de la autora de este blog.

Es lunes, pero no es un lunes cualquiera. Al menos en lo político. “Rajoy se va a tener que poner a trabajar”, ironizaba este domingo José Luis Rodríguez Zapatero en un mítin en Murcia. Era su primera aparición pública tras anunciar que no repetiría más como candidato socialista. “Esto le va a venir muy bien al Partido Popular: que se pongan a trabajar en un proyecto”, insistía. Y es que la salida de Zapatero parece cambiar el panorama en tres frentes: las elecciones autonómicas que hay en 49 días, las elecciones generales que hay en 11 meses, y en el mensaje del principal partido de la oposición.
Para empezar la salida de Zapatero beneficia al PSOE, según los analistas. Rafa Laza, consultor político, considera que su salida “es buena para el PSOE pero llega tarde”. Sònia Pereda, politóloga, considera que el adiós del presidente debe interpretarse “más como una oportunidad que como una debilidad”. A medio camino se queda Xosé Ramón Rodríguez-Polo, profesor de comunicación política: “Renuncia, pero se queda: la presión interna de su propio partido se impuso y él tuvo que renunciar, y a la vez ha decido hacerle caso a Botín y quedarse hasta el final, por lo que su presencia seguirá haciendo mella en su propio partido”.
El mensaje del PP
Lo más inmediato en el panorama es un posible cambio en la comunicación del Partido Popular, que ha pasado gran parte de la legislatura centrando sus críticas en el presidente del Gobierno. El cambio se empezó a notar en cuanto Rubalcaba se situó como el hombre con más poder en el Ejecutivo después del propio Zapatero gracias al cambio de Gobierno de finales de 2010. En ese momento el PP intensificó la carga contra el vicepresidente, el candidato que más suena como sucesor, por el supuesto chivatazo a ETA en el Bar Faisán durante la tregua de la legislatura pasada.
El objetivo del PP se situará ahora sobre todo el Partido Socialista, según dejó entrever la vicesecretaria de organización Ana Mato. Sin embargo, en opinión de Laza “al PP no le afecta demasiado el cambio porque Zapatero no repite pero no dimite, por lo que podrá seguir criticando su figura e insistirá en que ‘lo que tiene que hacer es irse de una vez’ “. “Además, podrá hablar de incertidumbre y de Gobierno en decadencia, que siempre crea inestabilidad”, añade. “La situación que se avecina no hace más que aumentar las posibilidades de éxito del PP”, según Rodríguez-Polo.
Algo parecido ve Roberto Rodríguez Andrés, investigador de comunicación política: “El PP podrá seguir con su estrategia si quien sale elegido es un miembro del actual Gobierno, como parece. El nuevo candidato tendrá muy difícil separarse de lo que ha sido la acción de Gobierno, como le pasó a Rajoy en 2004”. La misma idea tiene Marc López, ex jefe de gabinete de una conselleria catalana, que cree que el PP “seguirá con lo de que la crisis es cosa del PSOE”.
Distinto lo ve Pereda: “El mensaje del PP debería evolucionar”, considera. “Para maximizar la distancia deberían proponer su propia gestión con un mensaje mucho más positivo que el hecho hasta el momento”. Y concluye: “Ir a la contra es fácil, lo difícil es criticar proponiendo sus propias medidas y que éstas sean bien vistas”. Elena Barrios, consultura de comunicación, considera que el PP “mantendrá la idea de las elecciones anticipadas y de que un presidente interino no es la mejor opción para el país”. El mensaje, prevé, cambiará tras el verano: “El PP tendrá la tarea de que los ciudadanos vean al candidato del PSOE como ‘heredero de ZP’, ‘que son los mismos’ y que ‘ya sabemos a dónde nos han llevado’ para contrarrestar el ‘aire fresco’ del nuevo candidato frente a un Rajoy que se presenta tras dos derrotas”.
Municipales: quedan 49 días
El siguiente paso es saber si la salida de Zapatero conseguirá levantar la ‘losa’ de la que algunos barones regionales se quejabanEl más claro hasta la fecha ha sido José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, que no disimulaba su satisfacción tras el anuncio del presidente del Gobierno. En su opinión, la caída en intención de voto del PSOE de Zapatero (casi ocho puntos por debajo del PP, según la última medición del CIS) complicaba el panorama electoral. La cuestión está en saber si a menos de dos meses de las elecciones habrá tiempo suficiente como para remontar el vuelo.
Sònia Pereda considera que Zapatero representaba “un lastre para los candidatos socialistas”, por lo que “es posible que la noticia les dé un respiro y mejore un escenario político ya de por sí difícil por el contexto económico”. No lo cree así Elena Barrios, consultora en comunicación, para quien los candidatos del PSOE “van a tener muy difícil convencer a su electorado de que traen cambios” porque “el daño ya está hecho”; la única salida, en su opinión, es “una estrategia agresiva para movilizar a su electorado desencantado”.
Rodríguez-Polo, en la misma línea, ve “dífícil que la tendencia cambie, incluso es probable que se recrudezca ya que el líder del PSOE acaba de asumir su mala gestión”. Rodríguez Andrés ve su salida como “un refuerzo para el electorado socialista y un intento de movilizar a quienes tuvieran pensado no volver a votar al PSOE, por lo que es previsible que tenga impacto en los próximos sondeos… lo que habrá que ver es la duración de ese efecto”.
Generales: quedan once meses
Lo más lejano, y por tanto lo más incierto, es el efecto que la salida de Zapatero pueda tener en las generales de 2012. Queda un año por delante en el que la crisis y la política antiterrorista van a marcar el paso a un candidato que dispondrá de poco tiempo para intentar remontarle las encuestas a Rajoy. Pereda cree que el PP “utilizará las primarias para intentar debilitar al PSOE” porque las primarias “suelen ser tratadas como una debilidad interna”, pero advierte: “Rajoy fue puesto ‘a dedo’, y desde un punto de vista democrático no es un buen ejemplo”.
En la misma idea incide Elena Barrios, para quien las primarias supondrán “un refuerzo, un ejercicio de democracia interna” del que saldrá “un candidato que intentará, sea quien sea, arropar su candidatura con personajes de solvencia en la gestión, sobre todo económica” al tiempo que presentar el legado de las políticas sociales” de Zapatero. Las primarias, segúnCarlos Ruiz Mateos, gerente de Asuntos Públicos en Llorente y Cuenca, “robarán al PP ese protagonismo que vienen acumulando gracias a un mensaje catastofrista muy plano, y a la vez muy eficiente, de petición de elecciones anticipadas y incapacidad del presidente de sacar adelante el país”. Ve en las primarias un proceso “que beneficiará claramente al PSOE”.
“El panorama político cambia porque, ahora más que nunca, nos vamos a adentrar en un clima claramente preelectoral, con dos partidos pensando ya en las elecciones generales”, considera Laza. “La noticia ya no es si Zapatero se presenta o no, sino quién le sucederá y esto, por una parte, le viene bien al PSOE y al propio Zapatero, que tendrá más margen para gobernar e impulsar reformas”, concluye. Rodríguez-Polo incide en la idea de desorden, ya que con las primarias “por un lado tendremos a Zapatero tomando decisiones, ya sin la mínima preocupación por la reacción de la gente, y por otro, a algunos ministros disputándose el favor de su militancia”.
No opina igual Rodríguez Andrés, para quien el debate sucesorio “ha sido muy seguido por la clase política y porlos medios, pero a nivel de calle tiene menos impacto”, por lo que es “previsible que no altere en gran medida los sondeos de intención de voto a medio y largo plazo”. Según comenta, la clave será el de disputa interna: “Se ha comprobado que aquellos partidos en los que las primarias han sido más duras entre los aspirantes, han acabado teniendo peores resultados”.
“Un año es más que suficiente” para posicionar a un candidato, “sobre todo cuando son ya muy conocidos”, apunta Carlos Ruiz Mateos. Otra cosa es remontar las encuestas, que se antoja “un reto realmente complicado”. Y lanza un pronóstico: “Rubalcaba no entrará en ‘batalla’ electoral contra ningún candidato y sólo dará el paso adelante de presentar su candidatura si ve el camino despejado”. La clave, añade Marc López Plana, estará en “si la economía repunta y el PSOE realiza un proceso de primarias ordenado y serio; también habrá que tener muy en cuenta la evolución de ETA hacia su disolución. Según evolucionen esas tres claves el PSOE podría recuperar confianza popular”.
En cualquier caso, no será antes de verano cuando se conozca quién intentará evitar la victoria del PP, pero dos nombres destacan entre el resto: el de Rubalcaba, el político mejor valorado por los españoles con un 5,32 de media, y el de Chacón, la segunda mejor valorada con un 4,49, según el barómetro que el CIS publicó en enero. Rajoy parecía tenerlo hecho pese a su 3,25 de valoración media contra el ligeramente superior 3,30 de Zapatero, pero… ¿podrá igualmente contra un candidato con mejor valoración?

Igualdad no son las cuotas, estúpido

Que nadie se sienta aludido por el insulto. Sólo parafraseo a Bill Clinton con sus famosísimas palabras sobre la economía. Quiero hacer hoy hincapié en un asunto que me ronda desde hace tiempo y que se ha despertado en mi conciencia en varias ocasiones recientemente.

La última, un hilo de debate que encontré en LinkedIn y que podría titularse: ‘¿Se puede ser directiva de prestigio y tener tres hijos?’ La protagonista en cuestión por supuesto piensa que sí -y no es la única, debo añadir-; pero muchas empresas con las que contacta, dudan contratarla. La polémica está servida…

Mujer con hijos es apriori un problema para el empleador (niños malitos, reuniones de colegio, faltas y/o retrasos,…) Si el número de hijos aumenta, las probabilidades de que le surjan problemas a la mujer profesional y madre son mayores. No nos engañemos. “Tres hijoooos!!!??? Y cómo te las arreglas??? Estarás entretenida, no???” son sólo algunas de las frases que debemos oír las ‘valientes’ que decidimos pasar la barrera psicológica oficial de la ‘parejita’ en cuanto a descendencia. Y si encima hablamos de optar a un puesto de trabajo de responsabilidad y dirección, ya ni te cuento. En parte, porque nosotras mismas nos hemos puesto las metas muy altas, como leí hace tiempo en este post: queremos ser las madres perfectas, las mejores profesionales, las amantísimas esposas de nuestros maridos…

Y la realidad, a día de hoy, es que el 60% de los titulados universitarios en la UE son mujeres, pero ocupan sólo el 12%  de los puestos de responsabilidad de las empresas. La solución política ha tirado por la vía salomónica: hagamos cuotas, repartamos el poder en la dirección por ley entre hombres y mujeres. Ellas tienen que estar. Y punto… No hombre, no. Esto no funciona así. Si obligamos a que acepten mujeres en los Consejos de Dirección por narices, valgan o no, podría ser que el argumento se nos volviera en contra.

La Igualdad pasa por reconocer las diferencias, apreciarlas y saber ponerlas en valor. Las mujeres trabajamos de manera diferente que los hombres. Quizá sea más evidente en las que hemos pasado por la experiencia de la maternidad: la capacidad femenina de estar a la vez en distintos frentes, sin que se escape ningún detalle, y con perfecta capacidad para manejar asuntos delicados, nos capacita para la multitarea tan de moda ahora. Por lo general, tenemos conceptos distintos de la gestión del tiempo: ni mejores ni peores, diferentes.

Como madre, entiendo que cada uno de mis hijos son diferentes. Todos tienen el mismo cariño, atención y afecto de mí, pero cada uno en su singularidad, con sus diferencias y según sus necesidades. Porque ésa es la clave: Igualdad, pero no Igualitarismo. E igualmente debería ocurrir en el trabajo: aceptar y valorar las aptitudes y singularidades de cada uno de los empleados. Asumir que es posible organizar las tareas por objetivos, no por plazos de tiempo. Es difícil, y complejo de llevar a cabo de manera material en cuanto a contratos, salarios, control y valoración de tareas… pero es necesario. Si no se da ésto es imposible llegar a otros niveles que harían más fácil la llegada el mantenimiento de las mujeres en los puestos de dirección: basta de reuniones inútiles que se alargan de manera interminable sin ningún objetivo claro, no a los horarios laborales de sol a sol porque sí. Pongamos fin a la creencia de que el que no echa horas extras no tiene interés. Empecemos a pedir a los empleados que cumplan sus objetivos, que trabajen en ello lo que crean necesario y que repartan el tiempo como les parezca conveniente. Comencemos por creer que hay muchas tareas que son compatibles con el teletrabajo. Seamos comprensivos con las obligaciones familiares de los empleados siempre que correspondan en sus responsabilidades laborales (y no por qué en horarios). Hasta que no hagamos esto mismo todos y cada uno de nosotros, no podremos hablar de Igualdad.

He generalizado entre diferencias hombres/mujeres porque son más comunes. Pero deberían ser tratados todos de manera individualizada. Porque no todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres tampoco. Por eso, Igualdad no es Igualitarismo. Por eso, Igualdad no son las cuotas, estúpido.          

Zapatos nuevos

Con la ilusión de un niño con zapatos nuevos. Así me encuentro: dispuesta a adentrarme en el mundo bloggero desde hoy.

Participar y compartir con el universo web mis opiniones e impresiones sobre la actualidad es uno de los motivos que me inspiran. Mantener la puerta abierta a la crítica constructiva y recibir opiniones, será mi acertada obligación. Y actualizar las entradas con observaciones a las noticias, artículos, reportajes, blogs y demás modos de publicaciones webs, es la promesa que he de cumplir a partir de hoy.

Y como arranque, aunque resulte petulante y también incongruente, dejaré la actualidad para introducir la justificación autobiográfica del blog. Tras una década dedicada al periodismo activo, llega la necesidad de reiventarse. Con miles de experiencias a la espalda, la madurez lo permite y obliga. Llega la hora de aprender a moverse en este mundo que ha cambiado la vida de tantos. También la mía. Bienvenidos sean todos los que quieran participar conmigo en esta aventura que hoy empiezo con unos bonitos zapatos nuevos.