La estrategia en redes sociales de Podemos durante las europeas

Ahora que ya se han convertido en un auténtico fenómeno que todo el mundo mira ya sin disimulo, recupero aquí parte de la ponencia que presenté en el III Congreso de Comunicación Política y Electoral ALICE. La estrategia desarrollada por Podemos durante las pasadas elecciones europeas resultó ganadora desde diferentes puntos de vista. No sólo porque finalmente dieran la sorpresa y después hayan seguido creciendo hasta convertirse en la primera opción de voto directo según la encuesta del CIS de octubre’14. Sino también, porque pusieron en práctica una gran cantidad de técnicas que fueron un auténtico acierto para el medio en el que se movieron.

La presencia en redes del partido revelación no sólo permitió la participación ciudadana y la articulación y organización de los círculos: también sirvió para dar a conocer los actos de campaña del partido. Para recaudar fondos a través de diferentes campañas de crowdfunding. Y, lo que es más importante, para aprovechar el tirón mediático de su cabeza de lista y terminar de asociar la figura de Pablo Iglesias con el desconocido nuevo partido político Podemos.

En definitiva, materializaron en tan sólo cuatro meses, y a través de una persona muy visible y un partido desconocido, lo que sería un perfecto manual de campaña electoral a través de las redes sociales. Utilizaron un lenguaje llano, directo, de la calle y que se mantenía abierto a la escucha activa: sus mensajes parecían invitar a participar en el debate porque hablaban su lenguaje, porque no imponía cuestiones categóricas y porque recogían el malestar ciudadano expresado en las calles durante los asentamientos del 15-M. Utilizaron las redes para lanzar un mensaje de esperanza frente al hastío de la situación política, económica y social. Para movilizar grandes masas bajo un lema potente que calaba y que era a la vez la propia marca del partido: “Podemos”. Aunque no era original, ya que el potente eslogan y nombre del partido es una traducción del que hiciera triunfar a Barack Obama en las presidenciales de 2008, el ya para siempre famoso “Yes, we can”.

Utilizaron las redes, igualmente, para movilizar a sus simpatizantes, para darse a conocer a otros nuevos gracias al efecto red, para publicitar sus acciones offline, para lograr la implicación en la calle de sus simpatizantes. Y, sobre todo, para organizar desde el comienzo del movimiento las bases del partido gracias a la formación de los círculos asamblearios de los que se compone la organización de Podemos.  De hecho, su estrategia en Facebook fue fundamental para el crecimiento de su propia organización: concibieron esta red social (y otras) como verdaderos espacios de articulación de participación ciudadana, permitiendo la formación de los círculos que son la base de la nueva formación política. En muchos casos, y según ha reconocido la propia organización, se creaban antes los grupos de los círculos locales en Facebook que las propias reuniones físicas de sus miembros.

Aunque tampoco hay que olvidar que la dimensión televisiva y mediática de su cabeza de lista, Pablo Iglesias, fue clave para que calara su mensaje en los ciudadanos. De hecho, el partido se decidió a cambiar el logo de la papeleta electoral sustituyendo el logo de los círculos por una de Iglesias, a pesar de que fuera tomado por muchos con sorna en el HT #Pablemos.

Presencia en Twitter

Especialmente acertada fue la presencia en Twitter del cabeza de lista, Pablo Iglesias. Claro que, teniendo en cuenta que su perfil no fue abierto con fines exclusivamente electoralistas –lo tiene activo desde noviembre de 2010-, puede considerarse que casi es un nativo digital. Y eso siempre es una ventaja. Sobre todo porque entiende y cree en la comunicación a través de las redes. De hecho, en sus mensajes se palpa el conocimiento del medio que utiliza y del público al que se dirige. Además tiene la habilidad de mimetizarse con las preocupaciones de su audiencia y saber redirigirlas hacia su propuesta política -a veces con tanta destreza que su ideología pasa desapercibida para gran parte del público general-.

La estrategia de Podemos en Twitter, que fue sin duda la mejor campaña desarrollada en las europoeas, logró entre otras cosas la movilización de sus simpatizantes pasando de las acciones online al offline para acudir a actos de campaña. En una ocasión pasaron de solicitar retuits para difundir sus ideas a pedir que se diera a conocer el partido fuera de las redes: fue la campaña etiquetada con el hashtag #DifundePodemos. En ella pedían a los simpatizantes que colgaran grandes carteles con el logotipo del partido en ventanas, balcones o fachadas, que portaran camisetas serigrafiadas o decoraran su vehículo con un simple cartel de apoyo. El objetivo, superar el desconocimiento de la marca del partido que existía en la sociedad, ya que apenas se invertía en publicidad y para los medios eran unos auténticos desconocidos.



Otro ejemplo fue la acción llevada a cabo a mitad de campaña para conseguir más fondos económicos y autofinanciarse. Bajo la etiqueta #SinBancosPodemos, argumentaban su independencia y solicitaban pequeñas aportaciones económicas, no anónimas. Fue una acción exitosa de crowdfunding, al más puro estilo Obama, por no querer depender de los servicios financieros de la banca, a la que acusan de ser los causantes de la crisis por su especulación.

También, a sólo unos días del cierre de campaña, el hashtag #CartaPodemos logró que sus simpatizantes difundieran dentro y fuera de las redes -imprimiendo y repartiendo- la carta electoral en la que Pablo Iglesias pedía el voto a los ciudadanos. Este tipo de acciones lograron no sólo un ahorro económico en la difusión de su marca, sino además un mayor compromiso en emisores y receptores gracias a la confianza que genera la recomendación de un conocido.



Igualmente, hay que reseñar la acción llevada a cabo el último día de campaña pidiendo la propagación de mensajes de apoyo a Podemos a través de Whatsapp, de teléfono a teléfono, para llegar a todos los conocidos de los simpatizantes y que, éstos a su vez, lo difundieran entre los suyos propios. Una campaña especialmente dirigida a los más jóvenes, utilizando todo tipo de emoticonos y adaptando a la perfección el mensaje al medio. Esta acción recuerda –sin que tenga ningún tipo de vínculo- al efecto red que produjo la cadena de SMS del “pásalo” tras los atentados del 11-M. De hecho, este hito de la historia electoral española es considerada por muchos como el preludio de la política 2.0 por su capacidad para movilizar a los ciudadanos a través de la utilización de recursos tecnológicos. Aquélla vez fue capaz de dar la vuelta al resultado de unas elecciones que el partido en el gobierno daba por ganadas. En esta ocasión fueron la gran sorpresa de la contienda electoral. Con tan sólo 4 meses de vida lograron convertirse en la cuarta fuerza más votada por los españoles, contabilizando más de 1.200.000 votos. 

Otro de los grandes hitos del partido de Pablo Iglesias durante la campaña a las europeas fue la de lanzar numerosos hashtag con el objetivo de ser Trendic Topic (TT) y que ninguno de ellos sufriera el temido efecto boomerang que suelen sufrir la mayoría de los partidos en Twitter y que hemos visto aquí en numerosas ocasiones. Al contrario, sus etiquetas lograron colocarse entre las más tuiteadas durante gran cantidad de horas prácticamente todos los días de la campaña. Así, #Podemos1000razones fue TT el primer día de campaña durante 9:15 horas; #DifundePodemos lo fue el 16 de mayo durante 3:30 horas; #VotandoPodemos, el día 22 durante casi 11 horas; #SinBancosPodemos estuvo entre los términos más usados el 23 de mayo durante casi 5 horas y #Podemos25M el mismo día de las elecciones durante 12 horas y media.

Y desde entonces hasta ahora, ésto no ha hecho más que continuar y crecer. Queda aún mucho por ver. 

Política y ciudadanía, tanto por hacer

Ahora que la corrupción ha sustituido a los políticos como el segundo problema para los ciudadanos -sólo por detrás del paro-. Ahora que creemos más en los movimientos sociales que los políticos porque vemos que aquéllos tienen más eficacia. Ahora que cada vez somos más los que pensamos que hay muchas cosas que cambiar en nuestro sistema democrático. Ahora que releo a Antoni Gutiérrez Rubí y sus ocho claves para recuperar la confianza política… Ahora es el momento de hablar de Regeneración Democrática y Ciudadanía, el tema que centró el  evento organizado hace unos días por #politicaredes en el Ateneo de Madrid y al que tuve la suerte de acudir y poder presentar y dar paso a las diferentes mesas de debate.

Salón Plenario del Ateneo de Madrid, testigo ilustre de importantes tertulias
políticas y culturales a lo largo de su historia

Fue todo un acierto de Carlos Gutiérrez, director de Gutiérrez Comunicación y creador de Política Redes, elegir el Plenario del Ateneo de Madrid. Este ilustre salón, inaugurado por Cánovas en 1884 (en su ubicación actual) y testigo de tantas discusiones culturales y políticas de referencia para nuestro país, fue testigo de un nuevo debate que podría tener similar trascendencia política, histórica y cultural con el paso de los años: el papel que juega la ciudadanía en la imprescindible Regeneración Democrática que está aún por ver y que está siendo tan demandada por diferentes sectores de la sociedad.

Comenzó Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Abrió las intervenciones con “Una apuesta por la Regeneración Democrática”, donde dejó claro que la democracia participativa puede ser un buen complemento de la democracia representativa, pero nunca su sustituto. Igualmente, apostó por las nuevas tecnologías como motor de atracción a los jóvenes hacia las instituciones, de las que se sienten muy alejados y recomendó a la clase política acercarse más a los ciudadanos a través de las redes sociales, “dando pasos al frente”.

El socio director de Dog Comunicación Rafa Rubio, intervino con la conferencia “Una huida hacia adelante”, que fue prácticamente en lo que consistió su intervención, adelantándose al resto de las mesas de debate que se sucederían a lo largo de la jornada y a las que les planteaba las preguntas que a su juicio debían responder para dar una salida a la Regeneración Democrática a través de la Ciudadanía. En cualquier caso, defendió el momento actual como el de los proyectos pequeños, la hora de solucionar los problemas concretos de la sociedad a través de la colaboración que surja entre estos proyectos pequeños que parten de la propia ciudadanía.

Nuevos modos de diálogo entre políticos y ciudadanos

Antes de la pausa a media mañana tuvo lugar una de las mesas más reveladoras de la jornada, la de Lobby y Asuntos Públicos sobre “Ficción y realidad”, con Joan Navarro, socio y Vicepresidente de Asuntos Públicos de Llorente&Cuenca, María Rosa Rotondo, presidenta de la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales (APRI) y lobista profesional y Yolanda Román, activista social por los derechos de la infancia y bloguera de LasReincidentes.es. Entre todos, dejaron claro que el lobista es aquél agente de la sociedad que quiere participar de alguna manera en la toma de decisiones y que para ello utiliza como herramientas fundamentales la estrategia, el diálogo y la comunicación pero siempre basadas en la flexibilidad. De la mano de Rotondo conocimos la necesidad de una regulación en el sector, ya que si lobby es participación, regularlo es regular la participación de la sociedad civil en la democracia. Igualmente de clarificadora fue su afirmación, apropósito de las redes sociales, de que el diálogo entre políticos y ciudadanos ha cambiado aunque algunos aún no se hayan dado cuenta. Y apuntaba a la vez a la comunicación y a las nuevas tecnologías como los medios más receptivos para propiciar el diálogo con la clase política.

El evento fue también escenario de un interesante debate sobre como transparentar las organizaciones políticas a través de la apertura de los datos públicos. Era la mesa de Open Data. Comenzó Marc Garriga, experto en transparencia y procesos de aperturas de datos estableciendo que “los datos son el nuevo petróleo de la Sociedad” capaz de generar negocio y que el Open Data trata de “abrir los datos públicos de la forma más estándar posible para que puedan ser reutilizados de manera automática”. El creador del Open Data de Euskadi, Alberto Ortiz de Zárate, aclaró que la transparencia es un proceso que se forma con claridad y con obscenidad en el que se enseña lo oculto. Que cuando hay transparencia sin honestidad debemos hablar de “propaganda” y que en torno al proceso de la transparencia por parte de la Administración es necesario crear una comunidad y establecer un diálogo con ella. Finalmente, el experto en Open Datas Carlos de la Fuente, denunció que las actuales webs de los partidos políticos “son deprimentes: sólo son espacios  de difusión de noticias”, defendió el beneficio que supone a cualquier entidad generar información, además de advertir de que la no utilización de datos sólo significa que serán utilizados por quien no los ha generado, no que vayan a quedar ocultos. Y concluyó que la utilización de los datos supone una oportunidad en la que lograr participación , compromiso y confianza.

De la mesa del Ciberactivismo, protagonizada por distintos representantes de diferentes ONG’s concluimos, entre otras cuestiones, que si recogiendo firmas no se cambia el mundo, con el ciberactivismo se logra poder para influir en la toma de decisiones. En este sentido, las nuevas herramientas de comunicación tecnológicas juegan un papel fundamental, como reconoció abiertamente Emilia Sánchez, responsable de relaciones con las Cortes y la UE de Intermón Oxfam. “Twitter ofrece a los usuarios en general y a los ciberactivistas en particular una capacidad de dialogar con quienes toman las decisiones que antes no existía”, aseguró. En esta misma mesa también participaron María José Caballero, directora de campañas de Greenpeace y Miguel Ángel Calderón, director de comunicación de Amnistía Internacional en España, de quienes aprendimos la importancia que tienen tanto la libertad como la capacidad de buscar apoyos externos para las acciones de ciberactivismo.

La ciudadanía, oportunidad para enriquecer las instituciones

El debate acerca del papel de la ciudadanía en la Regeneración Democrática fue a parar entonces a la mesa sobre Guías de Estilo y Redes Sociales, donde Cristina Juesas, responsable de comunicación de Euskampus, quien defendió la importancia de contar con guías de estilo para definir cómo se gestionan las cuentas en las redes sociales y marcar, desde ellas, los niveles de respuesta ante las demandas de los ciudadanos. Por su parte Antonio Ibáñez Pascual, responsable de Gobierno Abierto de Castilla y León, destacó que definir el objetivo por el que una institución quiere entrar en las redes sociales antes de entrar es clave para el éxito o no de esa presencia; igualmente, aconseja que se responda a la pregunta: “Si yo no fuera yo, me seguiría en las redes sociales? como punto de partida para analizar y mejorar lo que no funciona. En este sentido, hay que alabar la intervención de Miguel Gonzalo, responsable de la web del Congreso de los Diputados, en la que no faltó la autocrítica y mencionó los retos que aún considera que tiene que lograr la cuenta oficial del Congreso en Twitter, tales como saber dar una respuesta a la desafección política de los ciudadanos. En cualquier caso, fue muy clarificador su opinión acerca de que “la ciudadanía es una gran oportunidad para enriquecer las instituciones”.

Finalmente, una mesa formada por distintos profesionales de los medios de comunicación cerró el debate sobre Ciudadanía y Regeneración Democrática debatiendo, precisamente, sobre el papel de los medios en este proceso. Juan Luis Sánchez, subdirector de ElDiario.es, Borja Ventura creador de Sesión de Control y Sonia Sánchez, actualmente jefa de política en Cadena Ser, coincidieron en apuntar el papel fundamental que las redes sociales juegan actualmente para que determinados hechos sean noticiables. En este mismo sentido, por ejemplo, Juan Luis Sánchez apuntó que un partido ya no es protagonista de la acción política, sino que será el instrumento de la acción política de otros. Como es ya casi tradición cada vez que participan periodistas en mesas redondas de eventos de redes sociales, en algún momento se llegó a cuestionar por parte del público el papel jugado por los medios de comunicación en los últimos años. Así, apareció en el debate el recurrente tema de si los medios de comunicación tradicionales son en parte “culpables” del ascenso de las redes sociales por haber vetado de la información a muchos sectores de la sociedad.

Concluyó así un intensísimo debate que se prolongó durante toda la jornada, que logró congregar a una gran cantidad de gente en el plenario del Ateneo de Madrid y a una cantidad muchísimo mayor tras la señal de streaming, logrando convertir el hashtag del evento #politicaredes en Trendic Topic durante gran parte de la jornada.

Aprendimos mucho. Sobre todo del largo camino que aún nos queda por recorrer. De cómo las potentes herramientas que suponen las redes sociales son un gran medio para salvar muchos de los problemas que acechan a la política en nuestros días (bueno, de la corrupción no la salva ni las redes). No hemos logrado aún conocer el camino que se deberá andar hasta lograr esta esperada Regeneración Democrática. Pero al menos nos queda el consuelo de saber que en las redes hemos iniciado el diálogo y que en ellas encontraremos el medio para lograr la conversación capaz de sentar sus bases, las de su salvación.

Políticos jugando… políticos en juego

Se nos abren las carnes. Nos enteramos por elpais.com de que nuestros políticos son pillados jugando en sus IPads (pagados con dinero público) y nos echamos las manos a la cabeza. Pero no toda la culpa es de ellos.

Claramente, esto ocurre porque aún no se ha legislado en la Cámara madrileña prohibiendo que se fotografíe a los diputados dentro, tal y como ocurriera en el Congreso de los Diputados después de que se pillaran varios apuntes y mensajes SMS de teléfonos móviles de sus señorías. Está claro cómo funciona ésto: ¿ven que lo hacemos mal y nos critican?: no dejemos que nos vean (…andamos bien).

Y lo grave de todo esto no es que unos políticos jueguen al Apalabrados en plena asamblea madrileña mientras se debate el tan espinoso asunto de la privatización de la Sanidad. Lo peor es lo que eso significa: el debate parlamentario es vacío, absurdo, carente de sentido y aburre hasta las piedras. Y los diputados, en vez de hacer algo productivo, se encuentran obligados a estar allí esperando la hora de la votación, para no ser multados por su propio grupo por no acudir a apoyar a su partido -el que le colocó en la lista en puesto de salida y permite que cobre esos buenos emolumentos-, cuando éste le exige su voto ante cualquier trámite legislativo de la Cámara.

Además de anticuado, decimonónico y alejado de la realidad, el actual sistema político permite que quienes nos representen en las Cámaras legislativas sean previamente seleccionados y “colocados” por los partidos políticos en una lista electoral cerrada. Tener cargo público electo equivale a tener un buen sueldo garantizado durante al menos 4 años, y si con suerte se repite (lo hace la mayoría: se saben demasiadas cosas como para dejar salir al personal sin más) garantiza todo tipo de prebendas casi de por vida.

Y así, claro, quienes mayoritariamente acceden a estos cargos en muchas ocasiones son jóvenes cachorros criados dentro de las urdes del propio partido que no conocen otro oficio ni beneficio que el de dar pábulo a sus dirigentes -el hacer la pelota de toda la vida- para lograr así ser colocado en cualquier puesto goloso de la administración pública. Y por desgracia, dada la ya treintañera vida democrática de nuestro país, esto es cada vez más frecuente: son muchos los políticos que dedicaron íntegramente su vida profesional a estar al servicio de su partido, sin otra experiencia laboral que la política -así, algunos de ellos han llegado incluso a ser ministros de este país, como la actual titular de Empleo, Fátima Báñez-, y sin otra “obligación” que el dar la razón y apoyar en todo cuanto pida al dirigente de turno del partido en el que milita (ni tan siquiera los partidos muy minoritarios se libran de esta acusación en algún momento).

Un peligroso silogismo que invade lo público

El hecho de que lo público sea considerado como “de todos” hace pensar a muchos que a ellos también les corresponde su parte de ese todo que se reparte entre muchos porque está pagado por todos, incluso por ellos mismos. Si por ejemplo esta actitud de jugar a Apalabrados (o cualquier otra cosa) en vez de estar dedicado a buscar soluciones a los múltiples problemas de los ciudadanos a los que representa se diera en una empresa privada, poco tiempo les quedaría en nómina con toda probabilidad. Seguramente, no lo habrían siquiera intentado por temor a las represalias. Pero en la pública todo es diferente. Es un sentimiento que invade a casi cualquier funcionario con un simple silogismo: esto es de todos, yo también soy todos, esto también es mío. Y así, cada uno coge su parte, aunque sea el tiempo que se dedica a jugar con el IPad o el móvil en tiempo de trabajo.

Pero como decía, la culpa no es sólo de los pobres diputados que fueron pillados infraganti jugando o buscando ropa íntima (como ocurrió en las Cortes de Valencia). La culpa es del partido que le coloca allí sin pedirle apenas otra cosa que obedezca ciegamente a lo que se le pide, acudiendo religiosamente a las votaciones parlamentarias. Es del organigrama del partido que ahoga cualquier atisbo de iniciativa política que el original, verso suelto o indomado político pueda tener. Es del sistema político que nunca le exigió experiencia ni conocimiento ninguno para ser elegido concejal, diputado, ministro o presidente del Gobierno. Es de la Ley Electoral que permite que las listas sean elaboradas exclusivamente por los partidos políticos y que consiente que los cargos electos puedan seguir siéndolo de manera ininterrumpida sin límites de mandatos. Es de la estructura democrática que contempla que los partidos y los sindicatos serán financiados por el Estado, siendo así los partidos políticos otra empresa pública más. Es del país que inventó un sistema tan malo y que, pasados 36 años y viendo los frutos que ha dado, aún es incapaz de cambiar de manera pacífica y consensuada aquellos puntos que debieron ser mejor perfilados a su tiempo.

Pero sobre todo, es de los políticos que son quienes tienen en su mano el poder cambiar todo esto y que, a pesar de que es lo que la ciudadanía les pide en la calle a gritos (el 15-M fue sólo el principio), no son capaces de realizar esa dura operación de limpieza con bisturí que les supondrá, en muchos casos, jugarse su propio puesto. Son nuestros políticos los que, al jugar, nos demuestran que en verdad son ellos los que están en juego en nuestro país.

@elenabarrios

Rajoy, promesas y reformas

A punto de cumplirse un año de la llegada de Rajoy al Gobierno, la mayoría de los balances se centran en sus promesas incumplidas y en el gran número de reformas emprendidas o al menos anunciadas.

Quizá el asunto de las promesas es de los que más reprocha la opinión pública al actual presidente del Gobierno. Durante la campaña electoral, Rajoy fue acusado de moverse con imprecisión y poca claridad: ¿Dónde está el programa oculto del PP?, se preguntaban muchos tratando de despertar recelo hacia su candidatura.

Aseguraba Rajoy que no sabía en qué estado encontraría las arcas ni de qué manera hallaría los distintos ministerios y que, por tanto, no sabía con exactitud qué haría y qué no. Y aún así, en los pocos asuntos en los que fue claro, ha tenido que hacer lo contrario de lo que anunció. El diario Público, por ejemplo, editó este pequeño catálogo de afirmaciones del PP en campaña negando una posible subida de impuestos o la implantación de copagos en asuntos sanitarios. Pero sobre todos estos asuntos Rajoy se mostró siempre bastante cauto: “no es mi intención subir los impuestos”, dejando entrever que se se veía obligado a hacerlo por las circunstancias, lo haría.

Sin embargo la protección de las pensiones y la promesa de no tocarlas, ha sido una de las peores promesas incumplidas de Rajoy. Es quizá la que más ha podido costar tomar al presidente. En este asunto sí dejó la prudencia a un lado y aseguró, en diferentes ocasiones que las pensiones eran intocables.

Pero lo cierto es que si en algo fue claro Rajoy es en que pondría en marcha numerosas reformas estructurales. Tantas, que los Consejos de Ministros han creado una expectación informativa inédita hasta ahora todos los viernes. Tantas, que éstas llegan a “agotar” hasta la mismísima vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, que siente “cansancio retroactivo” tras un intenso “esfuerzo reformista” en este año.

No debemos olvidar la inestabilidad social que se vive ahora en nuestro país como consecuencia de la grave inestabilidad económica. Ni que las reformas contribuyen a aumentar esta inestabilidad (la marea blanca es un ejemplo de tantos). Ni que además existe otra grave inestabilidad social que culpa a la mala praxis de los políticos, causantes de la grave situación económica y social. Y que en medio de este clima -caldo de cultivo de cualquier cosa- una inestabilidad política es lo que peor vendría a España en estos momentos. Y, sin embargo, es lo que más falta le hace.

La radicalización y la crisis

En tiempos de crisis, los discursos se radicalizan con una facilidad pasmosa. Y eso es peligroso. Bastante, además.

Estamos ante una grave situación económica del país, con 5 millones de parados y previsiones de llegar a 6. El malestar social va en aumento debido a los problemas económicos que sufren cada vez más personas. Además, la indignación se ha apoderado de gran parte de la sociedad española: los lejanos e “inocentes” culpables del pinchazo inmobiliario están muy lejos de vivir las nefastas consecuencias económicas que tuvieron y tienen sus acciones. Mientras, la inmensa mayoría de los ciudadanos, sufren al ver aumentados sus impuestos, recortados sus sueldos y son obligados a prescindir de cada vez más servicios sociales que necesitan.

Es una crisis en toda regla. De ésas que estudiábamos en Historia, de ésas que llevaron a los grandes cambios que vivió la Humanidad. Una de ellas, la más importante y reciente, fue la Revolución Francesa, que supuso el fin del Antiguo Régimen social, económico y político que se había conocido hasta el momento. Entonces, como ahora, el hastío de la sociedad contribuyó a alimentar las ganas de cambio y el rechazo a la clase política dirigente del momento, a la que se culpaba de la mayoría de los males que sufrían. Los problemas económicos por las subidas de impuestos y el encarecimiento de los precios, que entonces se traducían en auténticas hambrunas y graves enfermedades y epidemias como consecuencia de las durísimas condiciones de vida, avivaba el fuego de la indignación social.

Hoy, como entonces, los ciudadanos parecen dispuestos a querer terminar con situaciones que rechaza. Desde que el movimiento 15-M tomara las calles y las plazas hace año y medio –mucho hemos escrito en este rincón de ello-, las distintas plataformas que conforman este movimiento ciudadano no han tenido muy claro cómo reactivar la mezcla de indignación, solidaridad, empatía y simpatía de los españoles que les llevaron a cosechar grandes éxitos de participación durante las semanas que duraron las acampadas en las principales plazas de España.

Finalmente, el 25 de Septiembre ha sido la fecha elegida para tratar de reactivar ese malestar que consiguió aunar tantos descontentos y convertir a España en el punto de mira de todo Occidente -gracias a las numerosas réplicas obtenidas en distintos países-. El objetivo, ‘ocupar’ el Congreso, es en parte provocador, pero localiza geográficamente a los que considera culpables de sus males (como antaño La Bastilla), librando de mayores perjuicios a los comerciantes de las plazas ocupadas hace un año.

El hecho de que Sánchez Gordillo, el ahora famoso alcalde de Marinaleda -escudado tras su aforamiento de diputado autonómico andaluz- iniciara este verano una serie de acciones reivindicativas revolucionarias, atracando supermercados y ‘ocupando’ fincas rurales, no es más que una demostración de la facilidad con la que se radicalizan los discursos con el beneplácito de muchos, aceptando como válidos comportamientos que echan por tierra el Estado de Derecho que tenemos y que, si bien tiene muchas imperfecciones, es lo mejor que hasta ahora hemos logrado tener.

Desde la otra orilla, el aterrizaje en política de Mario Conde (esperado desde antes de que fuera condenado a prisión) complica aún más la percepción de la política por la ciudadanía. Conde, que ha estado preparando su entrada en escena desde hace años con el apoyo mediático de la derecha, pretende introducir aire fresco en un sistema de poder (denunciado por él mismo como El Sistema) que él conoce bien por haberlo ‘habitado’ de alguna manera durante años. Como el partido de Rosa Díez hace con el PSOE, pretende ser cobijo de votantes descontentos pero con una clara tendencia de voto. Precisamente, el hecho de que esté amparado por un grupo mediático que se autoposiciona como de derechas, mientras se presenta como salvaguardador de los derechos ciudadanos desde su partido Sociedad Civil y Democracia, no hace sino ensombrecer y encallar aún más un salto a la política que suena a venganza más que a servicio.

Es cierto que las comparaciones son odiosas. Y no pretendo ser alarmante. Pero la Historia la tenemos para estudiarla, para aprender de ella y para no cometer de nuevo los mismos errores. Estamos en Crisis, con mayúsculas, sí. Pero por favor, tengamos mucho cuidado con la radicalización de los discursos. Son peligrosos.

15-M, lo que pudo ser

Ya ha pasado un año, y podemos decir que ha sido y es uno de los movimientos ciudadanos más importantes de la historia de la democracia de nuestro país.

Nació, cuajó, se convocó y se retroalimentó a través de las redes sociales. La confluencia de varias quejas ciudadanas transmitidas a través de la red, fraguaron iniciativas del tipo #Nolesvotes, donde se recordaba a los ciudadanos que había tres grandes partidos políticos en España que actuaban en contra de los intereses de la ciudadanía en favor de su partido o en connivencia con grandes lobbies (el sempiterno poder financiero de los bancos y la enorme influencia de quienes en defensa de los derechos de autor pretendieron poner cotos a la libertad de información en Internet).

Simultáneamente, otros movimientos, como #DemocraciaRealYa reclamaban unas maneras más abiertas de hacer política, más participativas, menos opacas y, en definitiva, más democráticas. Fue DRY quien tuvo la iniciativa de convocar una gran manifestación ciudadana para reclamar cambios en el sistema político de nuestro país que, sobre todo, se cebaba siempre con los más débiles. Más de 50 asociaciones ciudadanas independientes se adhirieron a la iniciativa, la secundaron, y se convirtió en una gran concentración ciudadana simultánea en las principales plazas de todas las ciudades españolas. Mientras, los dirigentes políticos y muchos medios de comunicación miraban atónitos sin entender qué estaba pasando. ¿Es esto una primavera española? ¿Los aires de cambio del pueblo árabe -que vivía en aquellos días la caída de diferentes regímenes autoritarios gracias a la presión ciudadana en las calles- han contagiado a este mestizo país?

Pronto fue calificado como el movimiento de los “Indignados”, ya que era el sentimiento común que tenían todos aquéllos que apoyaban de alguna manera aquella demostración silenciosa de fuerza. Pero una cosa tan grande no podía morir en un sólo día. Los concentrados no querían ni debían irse, asombrados de su propia fuerza. Y el 15-M acampó en Sol. Y empezó a hacerse aún más fuerte. Muchos que habían quedado en sus casas esa tarde de sábado, se levantaron en los días posteriores y se sumaron de alguna manera a la queja. Su reflejo crecía también fuera de España. Las embajadas españolas en el exterior empezaron a vivir sus propias acampadas, y a recibir muestras de apoyo y simpatías. Ya había una #spanishrevolution.

Ese fue el verdadero punto de inflexión. ¿Cuál es la queja? ¿Qué pide el 15-M? ¿Hay algún tipo de manifiesto? ¿Cómo se concretan las peticiones? ¿Quedarán acampados en todas las plazas hasta cuándo? ¿Es verdad que no hay políticos detrás? -Rubalcaba era señalado directamente en la intimidad por numerosas voces peperas, IU cosechaba pitadas en Sol y UPyD callaba mientras soñaba con la posibilidad de romper el bipartidismo en los Ayuntamientos y en el Congreso-.

La fuerza de este movimiento callejero, su popularidad y capacidad para generar adhesiones, fue en parte también culpable de su apocamiento. Elaborar un primer manifiesto fue demasiado complejo. Organizadas las distintas acampadas en asambleas de trabajo, unir las quejas de tantos fue excesivamente complicado. A los pocos días de nacer, circuló el llamado “Acuerdo de mínimos“, destinado sobre todo a reclamar cambios políticos: separación de poderes, reforma electoral (listas abiertas, financiación transparente de partidos y desechar la Ley D’Hont entre otras), luchar contra la corrupción a través de un mayor control ciudadano y más transparente y hacer más participativo el sistema político. Pero no fue suficiente, y el eslogan que se hizo fuerte “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, exigía acabar con determinadas injusticias económicas, sobre todo en el sistema financiero. Y mucho, mucho tiempo después del 15-M llegó el ansiado Manifiesto que aún hoy cuelga en la web de DRY: demasiado poco concreto y cargado de utopías sociales, políticas y económicas.

Y hoy, un año después, el movimiento ha sufrido una escisión entre los que quieren instalarse dentro del sistema como asociación política (e intentar cambiar las cosas desde dentro, se supone) y los que consideran que eso sería el fin y deben mantener su fuerza como lo que son: un movimiento ciudadano espontáneo, con numerosas adhesiones y capaz de canalizar el descontento de muchos por un sistema excesivamente viciado por el paso de los años y los pésimos e inútiles sistemas de control.

La gran dificultad estuvo en la propia definición del sistema. Había que haber acotado más, haber concretado, y haberse ceñido a unificar bajo las peticiones que eran comunes a todos. Hoy, la situación política y económica ha empeorado enormemente. El movimiento social ha salido a la calle como si hoy fuera 2011, pero algo ha cambiado sin duda. La fuerza inicial ha dejado paso a una permanencia de reclamaciones, pero con el yugo del tiempo que obliga a aceptar que todo sigue igual.

Es posible que ésto sólo sea el comienzo. Que haya otros muchos 15-M y que se aprenda de los errores, se unifiquen criterios y peticiones, se acoten demandas y se concreten exigencias. Puede ser que los ciudadanos hayan decidido que esto es el comienzo del fin, y que las nuevas tecnologías jueguen aquí el fundamental papel que el sistema político les niega. Es probable que las gravísimas crisis económica, financiera, política y social se sumen a la revolución tecnológica y de la información y vivamos el inicio de una Nueva Era histórica, muy lejos ya de la Edad Contemporánea que naciera con la Revolución Francesa en 1879.

En la resaca electoral

No hubo sorpresas. Ganó el que todos imaginaban. Perdió quien todo el mundo sabía, pero por una diferencia mayor de la que nadie esperaba. Pero hubo más. Recién celebradas las elecciones legislativas en nuestro país, sacamos a bote pronto algunas conclusiones.

El PP, ganador de las elecciones por mayoría absoluta y que ha obtenido el mejor resultado de su historia, ha crecido en medio millón de votos respecto a las últimas elecciones (la mitad de ellos de Andalucía, ojo). La amplia mayoría absoluta obtenida responde entonces también al elevado índice de abstención, a pesar de que la participación superara el 70%, y este dato se considerara como válido por todos los opinantes al respecto. Si no me fallan las cuentas, eso es que casi uno de cada tres españoles prefirió no votar. No sé a ustedes, pero a mí no me deja muy tranquila ese dato.

La gran abstención se debió, sobre todo, a antiguos votantes del PSOE. De ahí el batacazo electoral del hasta ahora partido de gobierno. Excepto Barcelona y Sevilla, todas las demás provincias votaron mayoritariamente al PP. Tenemos un mapa de España que ha pintado de color azul incluso los grandes bastiones del voto socialista, como eran Andalucía y Extremadura. La oportunísima separación (después de 16 años) de las elecciones generales y andaluzas permiten al PSOE correr una contrarreloj desesperada de aquí al mes de marzo, momento en que se abrirán de nuevo las urnas andaluzas. Casi con toda seguridad intentarán azuzar el temor por las acciones puestas en marcha por Madrid como casi única arma electoral. El pánico no ha hecho más que empezar en la sede del PSOE-A. Y no es para menos, el 20-N Andalucía votó al PP. La nueva carrera electoral ya ha comenzado en el Sur.  

Además, como consecuencia de las dos premisas anteriores, la izquierda se recuperó notablemente entre el electorado. Supieron fidelizar a los suyos y, además, atraer los votos descontentos de las acciones más duras del PSOE. También se vieron beneficiados por la abstención.

Sin embargo nuestro sistema ha dejado al descubierto alguna de sus mayores vergüenzas. El hecho de que UPyD se haya quedado a las puertas de tener grupo propio en el Parlamento, a pesar de contar con más de 1.100.000 votos por todo el país, es una muestra de ello. Y más si tenemos en cuenta que otros partidos más pequeños, con 300.000 votos, han logrado grupo propio y una mayor representación en escaños. Son los efectos colaterales de la Ley D’Hont, ese gran desconocido culpable del desajuste del valor de los votos de los españoles según el tamaño de la circunscripción en la que vivan. Incomprensible. Miren este gráfico del diario digital lainformacion.com en el que se muestra cómo habría quedado el Parlamento si todos los votos valieran lo mismo.

La otra gran sorpresa, la entrada en el Parlamento de España del nuevo partido de la izquierda abertxale, herederos de HB, con grupo propio y una amplia representación (para ser un partido nacionalista). Es el pago que el pueblo vasco hace al reciente anuncio de abandono de las armas que hacía la banda terrorista ETA justo un mes antes de las elecciones. ¿A que ahora vemos todos con gran claridad que no era casual?

En definitiva, cambio, abstención y reparto desigual de votos han marcado las elecciones del 20-N. Esas en las que el presidente del Gobierno se escondió y dejó sólo a su candidato. Un día después, valoraba el resultado, ya como ex presidente cesado por el BOE. ¿Hará lo mismo Manuel Chaves en Andalucía si Griñán pierde las elecciones? Dentro de cuatro meses la respuesta.

Las primeras 24 horas de @marianorajoy en Twitter

Lo esperábamos desde hace mucho. Sabíamos que vendría desde hace unas semanas. Sólo lleva un día con nosotros y ya nos ha dado mucho que hablar.

@marianorajoy está en Twitter y sus primeras 24 horas en esta red han sido meteóricas. A los diez minutos de lanzar su primer tweet, rozaba los 400 seguidores. A los 30 minutos, la cifra se había convertido en 2.000. En una hora superó los 4.000. Y ahora que llegamos a su primer día de vida en Twitter, @marianorajoy tiene casi 20.000 followers. Mientras que @conRubalcaba, el twitter oficial del otro candidato a las próximas elecciones generales, tardó dos días en alcanzar 10.000 seguidores.

La utilización de Twitter como herramienta de comunicación e intercambio de información ha crecido exponencialmente en los dos últimos años. Y ha sido durante las campañas a las últimas elecciones (catalanas primero y municipales y autonómicas después) cuando se ha convertido en el lugar obligado para todo candidato que presuma de estar en el mundo actual. Si la presencia en las redes sociales entran siempre dentro de una estrategia en redes sociales, el mantenimiento de un perfil en Twitter requiere la aplicación de unas reglas diferentes a las usadas en cualquier otro Social Media. Como ya he explicado anteriormente en este otro postTwitter es una gran herramienta capaz de ponerte en contacto y al mismo nivel con personas con las que jamás te hubieras imaginado que podrías hablar. Es para los periodistas un potente canal de comunicación que están en la obligación de conocer y dominar para estar en la actualidad. Y es para las marcas, personalidades, políticos y empresas un gran espacio en el que sus clientes, fans, votantes y ciudadanos en general les buscarán. Y donde si no los encuentran, los suplantarán.  Y donde, además, los que allí habitamos, los tuiteros, formamos una comunidad especial. Dentro de poco @marianorajoy lo entenderá. 


Analizando por encima la entrada del candidato del PP en la red de los 140 caracteres, llama la atención que haya querido firmar sus primeros cinco tweets (La utilización de las siglas MR suponen una firma, imitando la que Obama anunció que utilizaría en el twitter del presidente de los Estados Unidos en las actualizaciones que realizara personalmente: BO). Muy bien. No sólo @marianorajoy se ha atrevido a entrar, nos ha avisado de que no siempre gestionará él la cuenta, sino que además parece que le ha cogido gusto. Nos alegra. Enormemente. 


Pero hay algo que @marianorajoy aún no sabe de Twitter y que Daniel Ureña se ha olvidado de incluir en su oportuno post sobre sus consejos para candidatos recién llegados. Y es que una cosa que siempre hacemos los twiteros es contrastar los followers y following del personal, para saber con quién estamos hablando. Con echar un vistazo a la lista de las personas que sigue nos hacemos una idea de sus intereses. Y si no los conocemos, con pinchar y leer su bio y sus últimos tweets suele bastar para detectar el grado de interés que ese twitero despertó en nuestro candidato.   


Bien, pues justo después de que @marianorajoy lanzara ayer su primer tweet, me lancé como una posesa a escudriñar su lista de followers. Mil preguntas me acechaban: “¿quién le llevará la cuenta? ¿quién se la creó hace ya tiempo -como ha reconocido el propio partido-?, ¿quién es el primero, el elegido, al que @marianorajoy hizo su primer follow? …Como todo el mundo sabe, la lista de followers y following siguen un escrupuloso orden cronológico. Y ésto fue lo que encontré: 





Los 44 primeros following de @marianorajoy responden a twitteros normales y corrientes, muchos de ellos estudiantes, sin bio definida y con avatar de huevo. ¿?. No entendía nada, me decía. ¿Qué criterio ha seguido su equipo para elegir a los primeros que conformarán su TL? No tenía ninguna lógica. ¿Qué leerá @marianorajoy en Twitter? …porque leerá, verdad? 


Pues investigando y contrastando listas de followers/following he llegado a esta conclusión.  La cuenta @marianorajoy debió ser registrada hace tiempo (como ha reconocido el propio partido) por alguien del PP. Seguramente, algún miembro de NNGG que fue lo suficientemente rápido como para registrar el nombre antes que nadie. Hace tiempo, debió empezar a hacer follows indiscriminadamente, por sus propias preferencias, para ver las reacciones, bromear con sus amigos o por un criterio que se me escapa. Nadie le tomó en cuenta ya que sin bio y sin tuits, ninguno reconoció al presidente del PP en el que hoy es su nick @marianorajoy. 


Hasta que por fin, el equipo convenció al líder. Y el candidato a Presidente se estrenó en Twitter. ¿Quién se enteró primero?… qué grande conocer la respuesta. Su primer following, @jesusjhernández, periodista de la web de El Correo, lo tuitéo a los 20 minutos de que se produjera. 

Hmmm… Qué extraño! Y de repente, en el following nº 47, su mano derecha José Luis Ayllón y en el nº 48 su mano otra mano derecha Soraya Saénz de Santamaría. Sí, esto tiene ya más lógica. A partir de ahí, todos los follwing de @marianorajoy responden a un criterio con el que se puede estar más o menos de acuerdo, pero claro y evidente: gente de su partido en primer lugar, periodistas y creadores de opinión en segundo lugar. 


Pero, cuál fue el último follow que hizo @marianorajoy sin un criterio lógico? Éste. Se llama Alexia Abellán. Sigue a seis personas, le siguen siete y tiene un único tweet. Y si nos fijamos bien, la primera persona que siguió a Alexia Abellán, sin foto, sin bio y sin tweets fue… MARIANO RAJOY!!! Bingo!!! 





Por cierto. Ahora, justo cuando acaba de cumplir @marianorajoy sus primeras 24 horas de vida, ha emitido 5 tweets, ha superado los 20.000 seguidores y sigue a 360 personas. Su follow nº 360 es Santiago Segura.  


Y una última curiosidad, cuando @conRubalcaba hace referencia a su principal oponente en su carrera hacia La Moncloa, lo nombra en Twitter como Mariano Rajoy, y no por su nick @marianorajoy. ¿Se atreverán algún día a hablarse por Twitter, en 140 caracteres, delante de toda España?



Porqué dicen no al referéndum

Miedo. A abrir el pastel. Pánico en realidad. No conviene. Sacar a relucir la posibilidad de que se vote en referéndum la reforma de la Constitución pone los pelos de punta a los políticos de los dos grandes partidos. Y no es para menos. ¿Quién será el guapo que consiga que en el debate público no salgan a relucir tantas otras cuestiones que están en la agenda política de los ciudadanos pero no en la de los políticos?

Si tuviéramos que votar la reforma de la Constitución, saldrían a relucir algunas cuestiones pendientes. La experiencia de vida de nuestra democracia nos pide introducir algunos cambios en ella. Por higiene, por salud, por regeneración, para mantenerla viva en buenas condiciones. Y no son otras que las que han venido reclamando en los últimos meses algunas plataformas ciudadanas como Democracia Real Ya o el movimiento #15M.

Estos movimientos ciudadanos (con demasiada mala prensa, lograda gracias a la intervención de ciertos poderes interesados desde los medios de comunicación) reclaman a tweet limpio, a golpe de blog, en plena calle y pancarta en mano, cambios que la gran mayoría considera necesarios. Casi todos apoyaríamos listas abiertas, separación de poderes, limitación de mandatos, cambios en la financiación de los partidos y sindicatos… Casi todos menos unos pocos, los interesados en que nada cambie, que son precisamente los que lo pueden cambiar.

Por eso, porque quieren que nada cambie, no se atreven a dejar al pueblo la responsabilidad de usar su voz. ¿Qué tipo de democracia es ésta? ¿O debería decir qué timo de democracia?

La marcha de Camps

Todo el mundo la esperaba. Sobre todo Rajoy. Pero ha llegado tarde.

El hasta ayer presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, ha dimitido para poder sentarse en el banquillo de los acusados y demostrar su inocencia. Justo después de que otros dos altos cargos del PP valenciano se declararan culpables para zanjar el asunto con el pago de una multa. Pero él no. Dice que se va para no hacer daño al partido, pero defiende su inocencia: irá a juicio porque “no han conseguido encontrar nada (…) no han podido demostrar nada”. Y porque así podrá limpiar su nombre demostrando su inocencia.

Vale, pero tarde. Dos meses tarde, para ser más exactos. El gesto de Camps de aferrarse a su honor e inocencia -por no reconocerse culpable, pagar la multa como sus compañeros y evitar el juicio- habría sido muy diferente si no hubiera encabezado la lista autonómica del PP valenciano. Vale que ahora puede defenderse sin ataduras. Pero también ahora sus votantes se han quedado sin el presidente que votaron hace sólo dos meses.

Desde mucho antes de que se celebraran las elecciones, se sabía o intuía que esto podía acabar así. No deberían  haberle dejado que se presentara. No han pasado ni 60 días. ¿Cómo no va a dejar la ciudadanía de creer en el sistema político actual si se juega de esta manera con su voto? Luego habrá quien diga que no entiende a los Indignados y a los del 15-M. ¿De verdad que no?

Hay quien piensa que estaba todo maquinado y orquestado de antemano, para hacerlo coincidir con la precampaña nacional y andaluza. Es posible. A estas alturas una ya piensa mal constantemente. Pero si es así, el daño que se le ha hecho a la credibilidad de nuestro sistema democrático es brutal.

Igualmente he de decir, que muchos otros imputados o bajo sospecha, deberían tomar ejemplo de la decisión tomada (del momento no, por favor; hace falta más celeridad). No estamos acostumbrados en este país a ver dimitir a nuestros políticos.

Pero una cosa está clara. Con listas abiertas, ni Camps ni otros muchos hubieran repetido en las elecciones. De eso no cabe la menor duda. Este país necesita una regeneración democrática. Urgentemente.