Crisis: ¿es debilidad reconocer el error?

reconocer errores en crisis

Suena raro en una sociedad que no admite el error, que debe siempre aparentar y que juzga demasiado por lo que se ve. Pero ya lo dijo Ciceron en el siglo I a.C.: “errar es propio de cualquier humano, pero sólo el ignorante persevera en el error”. Y si no se reconoce lo que se ha hecho mal, de cara a la opinión pública es mantenerse en el error.

Esto es al menos lo que yo aplico a la gestión de crisis: cuando se ha cometido un fallo y se ha provocado una crisis de reputación, siempre hay que reconocerlo. Y pedir perdón. No quiere decir que la opinión pública vaya a perdonar, pero desde luego va a estar mucho más cerca de hacerlo al ver admitir un error y disculparse por ello que al ver a un personaje público que se mantiene en sus trece -a pesar de las evidencias- y niega la mayor.

Hay ejemplos sonados sobre la gestión de crisis de reputación en los que el reconocimiento de un error, y la petición de disculpas, fueron el inicio de un cambio favorable en la opinión pública. Uno de los casos más sonados fue el de Bill Clinton con el famoso ‘Caso Lewinsky‘. Los más jóvenes podéis leer sobre este caso si no lo conocéis, pero básicamente se trata de un affair entre el entonces presidente de los EEUU y una becaria que guardó pruebas de la relación. Al salir a la luz la existencia de estas pruebas, y a pesar de que Clinton lo hubiera negado ante la prensa -en La Casa Blanca junto a su mujer, Hillary- y ante el Gran Jurado, no tuvo más remedio que reconocer la veracidad de los hechos.

En ese momento, el hombre más poderoso del planeta reconoció haber tenido “una relación impropia”, eufemismo con el que calificó una serie de encuentros sórdidos entre una becaria de La Casa Blanca y su persona. El reconocimiento de los hechos suponía haber cometido un error aún mayor que un asunto de faldas: había cometido perjurio, lo cual es un delito. Seis meses después, el presidente de los EEUU fue absuelto por el Senado en su “impeachment” y mantuvo lo que le quedaba de segundo mandato de presidente. El caso no pudo tener siquiera repercusión en las siguientes elecciones puesto que él no era el candidato demócrata.

Otro de los sonados casos en los que la entonación del mea culpa fue una obligación moral, es el doméstico que tuvimos con la fractura de cadera que tuvo el Rey Juan Carlos durante una cacería de elefantes en Botsuana. En medio de una delicada situación económica para el país, tuvo que salir a la luz pública la intervención del monarca como consecuencia de esta caída. No hubo paños calientes -como había sucedido otras muchas veces en la prensa con su persona- a la hora de comentar públicamente las circunstancias que lo habían llevado a quirófano.

Su petición de perdón, criticada aún hoy por muchos monárquicos, supuso un antes y un después en la historia de la transparencia y la vida pública de los dirigentes del país. Su posterior abdicación, la complicada situación de juicio público por la aireada relación con Corinna, y la publicación de sus cuentas en paraísos fiscales terminaron llevando al emérito a salir del país. Pero no fueron una consecuencia del reconocimiento de su error. Más bien, esta declaración, grabada en exclusiva para la agencia EFE al salir de su habitación del hospital, y realizada con la cercanía y naturalidad que siempre caracterizó a Juan Carlos, pudo ser lo que salvara la institución de la Monarquía en España.

Reconocer un error nunca es una señal de debilidad. Más bien es la demostración eficiente de humanidad, de grandeza y humildad que todo gran líder debe tener. Hablábamos de los casos de dos figuras gigantes en cuanto a reputación y repercusión. Pero son muchos los casos de éxito en los que un líder dirigente de una empresa supo ponerse al frente de una crisis, dar la cara, reconocer el error y pedir perdón: Apple; Disney; Facebook -hoy Meta-; Boeing; Samsung; Snapchat; Warner Media; e incluso Ryanair al reconocer como un error haber dado la espalda a las necesidades de sus usuarios. En las empresas, en las instituciones y en la vida en general reconocer el error es el comienzo de empezar a andar de nuevo con el borrón y cuenta nueva que todos necesitamos después de haber hecho algo mal.

Crisis: cómo evitar el efecto Streisand

El efecto Streisand en las crisis

El efecto Streisand es uno de los más indeseables que se pueden tener a la hora de gestionar una crisis de comunicación o reputación. Recibe ese nombre puesto que fue la actriz Bárbara Streisand la que protagonizó -sin querer- el error de libro que permitió bautizar con su nombre al qué no hacer ante una crisis en la jerga profesional.

Dice la literatura web, como por ejemplo esta información de la BBC, que los hechos con la actriz se remontan al año 2003. Streisand denunció a un fotógrafo que había publicado en una página web 12.000 imágenes que documentaban la erosión y el desarrollo inmobiliario en la costa californiana, entre las que se encontraba una fotografía de su magnífica casa en Malibú. La actriz denunció al fotógrafo y le pidió 50M$ en compensación por violación de su intimidad, pero el juez desestimó el caso y condenó en costas a Streisand (150K$).

El verdadero efecto Streisand se produjo tras la salir a la luz pública la denuncia que ella había puesto: la imagen de su casa -que a penas había tenido 4 descargas hasta ese momento- se viralizó y llegó a registrar 420.000 descargas de la página web donde había sido publicada. Así, al intentar acallar y ocultar algo, ella misma se convirtió en un altavoz de la propia situación y su casa -considerada para ella como su intimidad- fue observada por muchísima más gente de lo que la habrían observado si no hubiera hecho nada.

Para mayor desgracia de la actriz, este hecho no sólo sirvió para exponer aún más su vivienda sino que además quedará para siempre su nombre registrado en los anales de la Comunicación y la gestión de crisis como el ejemplo de lo que a toda costa hay que evitar: el efecto Streisand.

Muchos comunicólogos consideran que el efecto Streisand se produce cuando se intenta ocultar algo que se ha hecho mal, como podría ser el borrar un tuit en el que se cometió un error. Pero yo creo que el verdadero efecto Streisand es el de servir de altavoz a una crisis incipiente. Y esto, llevado a la práctica eficiente de la gestión de crisis, se convierte en evitar dar más visibilidad a los errores o crisis que se hayan producido, más allá de la que ya hayan tenido.

Eso no quiere decir que haya que practicar el ocultismo: una de las claves de una buena gestión de crisis es actuar con transparencia. Pero transparencia no obliga, por ejemplo, a publicar en la web un hecho que afecta a sólo unos pocos y que, dentro de unos días hasta ellos habrán olvidado (mientras que en la web puede permanecer por muchos muchos años -como la casa de Bárbara Streisand en Malibú-). Transparencia significa no ocultar datos, dar toda la información disponible, mostrarse abierto y dispuesto a colaborar con los periodistas.

Así que, mucho ojo con dónde y cómo gestionamos las publicaciones para hacer frente a una crisis de comunicación. Evitemos convertir nuestra marca en el perfecto ejemplo del efecto Streisand español: con el de la actriz estadounidense tenemos bastante 😉

Crisis: claves para garantizar el éxito

Gestión de Crisis de Comunicación

¿Pero es posible garantizar una buena gestión de crisis? La verdad es que no. No puedes tener la certeza de que una crisis será bien gestionada. Las crisis suponen enfrentarse a elementos desconocidos, a la ambigüedad de no poder saber qué pasará, a la incertidumbre de no tener todas las variables controladas. Sin embargo, sí existen una serie de planteamientos que pueden acercarnos al éxito a la hora de enfrentarnos a las crisis de reputación o comunicación. 

Si entendemos como crisis de comunicación toda aquella situación que puede poner en peligro la reputación de una entidad, existen varios tipos de crisis: las que descubrimos en los medios cuando ya han estallado; las que vemos venir o detectamos justo cuando empiezan y podemos parar; y las que podemos directamente evitar con una buena planificación

Se dice sobre las crisis que la mejor es que la que se evita y también que la mejor es la que se ha ensayado. Y ambas afirmaciones son ciertas, ya que hay crisis que por la propia naturaleza de la entidad sabemos que sí o sí ocurrirán (como los motoristas con las caídas), por eso lo mejor es haber ensayado el momento. También es cierto que poder evitar una crisis es una demostración evidente de que hubo una planificación, una previsión y un adelantarse a lo que podía ocurrir. Que lo trabajado se hizo de manera efectiva y que, por eso, la crisis no se produjo. 

Pero, sin duda, mis gestiones de crisis favoritas son aquéllas que comienzan y se detectan y se pueden parar a tiempo de convertirse en un tsunami. Aquéllas que se pueden parar con una buena gestión, con una intervención rápida y eficaz en la situación. Y eso sólo se logra con una buena planificación y previsión anterior de lo que podía ocurrir. Exige olfato, instintoagilidadtécnicaperspectiva y determinación. Pero se consigue. 

En este caso, como en la mayoría, la experiencia es un grado. Enfrentarse con frecuencia a gestiones de crisis facilita el abordaje de las mismas desde el temple, algo fundamental para poder ver con claridad, ya que no hay nada peor que el nerviosismo y la falta de control para abordar un momento de peligro: se pierde la objetividad, se nubla la lógica, se nota la carencia de referentes claros y se actúa sin rumbo ni dirección claros. 

Si por el contrario, se cuenta con perspectiva, análisisserenidadobjetividad y sentido común (sí, el menos común de los sentidos), las posibilidades de éxito aumentan. Tener una visión global de lo que ocurre permite valorar la gravedad y las áreas que podrían verse afectadas. Pero la profundidad en el análisis de lo que sucede darán las claves sobre cómo abordar el momento. Zoom out + zoom in puede ser una de las claves. Y el instinto, la otra: adelantarse, descubrir con perspicacia las posibles variables permitirán tocar las teclas adecuadas para que suene la melodía que buscamos: una crisis bien gestionada. 

Y tú, ¿qué consideras clave para gestionar una crisis de reputación?

El desafío de comunicar más allá de las notas de prensa

El desafío de comunicar más allá de las notas de prensa

Los profesionales que trabajamos en Comunicación para empresas nos enfrentamos con frecuencia a un enorme desafío: ¿cómo hacemos para lograr que una pequeña marca sea noticia, salga en los medios y los periodistas se interesen por ella? Es el verdadero objetivo de nuestros clientes: quieren salir a toda costa. Pero la fórmula de enviar notas de prensa se ha vuelto rancia y absurda para los periodistas: ellos quieren noticias, no comunicados. Es así como debemos dar una vuelta de tuerca para superar toda esta situación.

Porque creemos que nos hemos adaptado, pero no. No ha terminado aún la transformación de los medios de comunicación. La irrupción de lo digital, la crisis del 2008, el fin de la publicidad, la llegada de las redes sociales y el descubrimiento por parte de las marcas de otras vías para llegar a su público terminaron de ponerle la puntilla a la prensa (quizá esta crisis había empezado mucho antes). 

El acceso a los medios de manera gratuita a través de Internet no facilitaba la conversión. El ansiado lugar de ser una plataforma de pago se antojaba arriesgado a todos los medios y sólo algunos -tras ver los caminos recorridos por algunos grandes como el Washington Post- se atrevían a solicitar el pago para ver determinados contenidos. Con el tiempo esta fórmula se fue asentando y hoy vemos normal que todos los periódicos reserven sus mejores contenidos sólo a suscriptores

Por otra parte, la transformación digital de los medios ha traído la terrible mala práctica del “clickbait”. Esta técnica de redacción -que es una seria amenaza para el periodismo– consiste en buscar titulares llamativos que atraigan el click fácil del lector, aunque luego el contenido de la información no sea exactamente el que reclama a portada. La tentación es muy grande: todos vivimos en el mundo del click, nuestros éxitos se miden en visitas. A más clicks, más ingresos por publicidad. Y al contrario. Y sí, claro, seguimos dependiendo de la publicidad. 

Y en toda esta marabunta, las medianas empresas luchan por hacerse un hueco entre las grandes informaciones. Generan acciones de relevancia, logran impactar sobre la vida de las personas, innovan y logran importantes objetivos y la mayoría de las veces sus éxitos quedan sumidos en el abismo de la invisibilidad. Sus apariciones en medios quedan relegadas a la simple nada por no tener una marca lo suficientemente fuerte como para salir en medios. O a lo mejor porque no saben cómo hacerlo…

Porque lo cierto es que estas pequeñas y medianas empresas también pueden ser como David contra Goliat con los medios. Afortunadamente sigue habiendo periodistas que se interesan por historias novedosas si son bien abordados. Medios que ven interesantes informaciones que les han llegado bien vendidas. Noticias que no se envían como comunicados y que logran impacto en medios, a pesar de no venir de marcas conocidas. Es el nuevo mundo de la Comunicación: el que huye de las notas de prensa y valora la información

Y tú, ¿también estás interesado en lograr atención de los medios para tu empresa?

Por qué hago Comunicación para Startups 

Comunicación de Startups

Trabajar como consultor de comunicación para empresas y organismos es frecuente acabar especializándose en algunas pocas áreas, cuando no en una sola. Generalmente, este tipo de especializaciones se produce tras adquirir experiencia en un determinado campo y mantenerse en él. Y la mayoría de las veces esto se produce porque uno se siente cómodo con ese área. 

Creo firmemente que atraemos lo que tenemos. Según lo que somos, pensamos y sentimos vamos atrayendo a nosotros cierto tipo de cosas que, a su vez, siguen determinando de alguna manera quiénes somos. Aunque no creo que esto sea algo que nos predetermine, ya que siempre contamos con la libertad de poder elegir y cambiar. 

Trabajar para empresas ha sido una parte natural de crecimiento en mi historia profesional al que llegué “muy sabida” tras los pasos previos. La política y las instituciones curten en muchas cosas. Encontrar más agilidad y descubrirte más cercano del consumidor es algo que reconforta la acción del comunicador. Todo lo aprendido hasta el momento se pone en juego: las horas de elaboración de mensajes estratégicos políticos demuestran la flexibilidad y agilidad de pensamiento; la rapidez y exactitud en la redacción; la precisión en la definición de las acciones; y el no dejar nada al azar. Todo cuenta. 

Y aquí, sin duda, las empresas con las que más cómoda me siento son las Startups. A pesar de que son volátiles, inseguras, de futuro incierto y presente trepidante. O quizá precisamente por eso y por mucho más. Trabajar con empresas de base tecnológica que nacen para tener un rápido desarrollo y crecimiento y demostrar en poco tiempo su utilidad, poder verlas crecer y crecer junto a ellas, es algo que me hace vibrar día a día. 

No todos los comunicadores aceptarían trabajar con Startups, pero además no todos ellos valen para hacerlo. En el mundo startapero se necesitan algunas cualidades:

  • Lo primero es creer en el proyecto, a tope y sin fisuras: no hay medias tintas en esto. Es verdad que un buen CEO y su equipo fundador generalmente es capaz de hacerte ver la viabilidad del proyecto -saben levantar dinero en rondas haciéndolo-; pero hay que creer de verdad, porque exige esfuerzos mayores que trabajar para una empresa asentada. Y eso sólo se hace por convicción, amistad o propiedad. Yo estoy, generalmente, en la primera opción (aunque, spoiler: muchas veces acaba naciendo también la segunda). 
  • Las startups necesitan en su equipo personas con capacidad y experiencia emprendedora. No hace falta que hayas montado otras startups, pero sí que le hayas perdido el vértigo a montar algo. Porque sólo así confiarás en un proyecto así. 
  • La experiencia previa en diferentes tipos de empresas es muy valorada: al nacer de la nada, el conocimiento extrapolable a su mundo es un valor que aprecian y añoran (en ocasiones sólo los muy jóvenes están dispuestos a aportar por trabajar para startups). 
  • La fidelidad, que es tan necesaria en todas las empresas y campos de la vida -profesional y personal-, es completamente imprescindible en este área. Este es uno de los valores que coinciden con otros que también se exigen en política: discreción, generosidad, ilusión y pasión. 
  • La agilidad y capacidad de adaptación es la base del éxito de este trabajo, y también el principal pero que ponen muchos de los que prefieren otro tipo de empresas. 
  • No tener miedo al cambio, ya que en las empresas nacientes es constante. Y, con frecuencia, supone también saber que perderás clientes: no todos los proyectos se desarrollan igual, logran la financiación que necesitan, maduran al mismo ritmo, demuestran su viabilidad y escalabilidad en los plazos previstos… Hay que estar dispuesto a pivotar, a perder el cliente, a empezar de cero con ese o con otro cliente. Las estrategias puestas en marcha una semana están totalmente caducadas dos semanas después. Pero está prohibido cansarse, desilusionarse o sentirse decepcionado: ¡forma parte del proceso!

Por todo esto, y seguramente algunas cosas más que me dejo en el tintero, valoro enormemente y disfruto haciendo Comunicación para Startups: siempre es apasionante.

Scalpers: la moda se mete en política

Scalpers se ofrece a cambiar la imagen de los políticos españoles

Reproducimos a continuación uno de los últimos artículos de Elena Barrios publicados en vaguada.es y que puedes consultar en este enlace.

La firma de española Scalpers ha protagonizado los pasados días una atrevida acción en las calles de Madrid, al ofrecerse a cambiar la imagen de los políticos tras publicar el CIS que el 60% de los españoles consideran que tiene una mala imagen. ¿Es así como la moda entra en política? ¿Ha sido acertada una acción de marketing en este momento? ¿Está la firma de moda metiéndose en política protagonizando acciones como ésta? ¿Es un mensaje que los consumidores entiendan con facilidad? ¿Es Scalpers la marca que puede y debe cambiar la imagen de la clase política española? ¿Ha sido acertada la campaña y la acción? Todo esto, y mucho más, en el vídeo-artículo de hoy.

La campaña ha sido comentada en diversas publicaciones, con opiniones para todos los gustos. Fue la propia agencia de publicidad la encargada de publicitarlo en sus redes sociales (concretamente en su Instagram). Y, en cualquier caso, es indudable que la firma ha logrado una resonancia en los medios de comunicación que, sin duda, es siempre mejor que no aparecer. Moda.es, la agencia EFE o el diario La Razón han sido algunos de los medios que se han hecho eco de la noticia.

La red social Instagram fue uno de los primeros sitios que se hizo eco de la acción.

Y a ti, ¿te ha parecido que esta iniciativa puede traducirse como que la moda entra en política? ¿Crees acertadas este tipo de acciones de marketing para una marca?

Acerca de la publicidad electoral digital y la protección de datos

Mucho revuelo se está levantando en los últimos días a cuenta de la propaganda política que distintos ciudadanos -algunos de ellos menores- están recibiendo en sus dispositivos telefónicos y en la autorización legal que se fabricaron expresamente para hacerlo.

De hecho, desde que el pasado noviembre se aprobara en el Senado la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, sabemos que sus señorías han permitido por ley algo que nos parece terrible: que puedan utilizar los datos personales y el “perfilado” de los usuarios en redes para clasificarlos y enviarles propaganda electoral adecuada para cada uno de ellos.

Es un gran escándalo sin duda: clasificación de ciudadanos por opinión/opción/predisposición política. Algo que a ninguna empresa se le permitiría hacer para enviar publicidad y que además nos deja cierta sensación de indefensión a los ciudanos (y abre puertas para situaciones terribles en contra de la libertad de opinión, de opción política y de voto secreto). Y sin embargo ellos se lo permiten… Sí, de acuerdo, está mal. ¿Pero es algo realmente novedoso? ¿No es una práctica que se ha venido haciendo antes?

Mi opinión es que en realidad el pasado mes de noviembre no hicieron sino dar legalidad a una práctica que ya se venía haciendo en España, pero que al no estar regulada formaba parte del limbo jurídico. De hecho, una servidora recibió este tipo de publicidad las pasadas elecciones en su teléfono móvil cuando residía en una ciudad pequeña, en una de esas provincias en las que finalmente se decide el resultado de las elecciones, los últimos escaños, por un puñado de votos.

Dos publicidades cuidadosamente dirigidas y perfectamente estudiadas me asaltaron en la pequeña pantalla de mi móvil una noche a escasos días del enfrentamiento electoral en el que el PP peleaba por el voto útil frente a Ciudadanos. Vistiendo a Rivera con la coleta de Pablo Iglesias, pretendían hacer entender que el voto a la formación naranja sería lo mismo que permitir que ese escaño fuera para Podemos en mi demarcación.

¿Por qué recibí yo esa publicidad en mi móvil? Además de por vivir en una ciudad pequeña, de esas de las que (como este año) deciden por un puñado de votos el resultado de unas elecciones, porque me habrían clasificado por mi comportamiento digital (lecturas, opiniones, likes, edad, profesión, estado civil, etc) como un posible votante de centro decantándose por una de las dos posibles opciones de voto que tenía en el momento.

¿Solución? Publicidad dirigida 3/4 días antes de las elecciones con un montaje de Rivera con la coleta de Iglesias. He de confesar que me pareció ingenioso. Y hasta cómico. Tanto que pensé que era un fake. No di crédito cuando, picada por la curiosidad, pinché en los anuncios y me llevó directamente a la web del Partido Popular. Entonces volví hacia atrás en la navegación e hice los pantallazos que os muestro. No podía creerlo.

En definitiva: que los partidos venían ya de antes haciendo esto. Que eso no quiere decir que se pudiera hacer, pero que acostumbrados como estaban a hacerlo, una vez que vino la Ley de Protección de Datos a romperles la baraja, decidieron legislar para autorizarse a hacer algo que, de hecho, es ya una clara actividad de campaña electoral digital.

…Por cierto, y a la vista de lo que los populares tuitean desde sus cuentas ahora, algo me dice que este año veremos algo similar con Vox…

Los ODS, una nueva forma de trabajar por el Desarrollo

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible conforman la Agenda 2030 marcada por Naciones Unidas para todo el mundo

Trabajar por el Desarrollo es una de las mejores ocupaciones que se pueden tener, sobre todo si cuentas con esa sensibilidad especial que tienen los que se dedican, se han dedicado o les gustaría dedicarse a la Cooperación. Y yo he tenido esa suerte: trabajar con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. La primera herramienta de ONU para implantar los ODS en el mundo fue el Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG Fund por sus siglas en inglés), encargada de ejecutar programas de desarrollo en el mundo orientados a implantar los ODS, con quien tuve la suerte de poder trabajar durante año y medio.

El Fondo de los ODS ha ejecutado 23 programas de desarrollo en el mundo.
El Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas ha sido la primera herramienta de ONU para implantar los ODS en el mundo.

Con esta herramienta Naciones Unidas instauró un nuevo modo de trabajar que resultó novedoso y sobre todo existoso tanto por los agentes integrados como por los resultados cosechados. Desde este Fondo de los ODS se organizó un Grupo Asesor del Sector Privado que se encargó de facilitar con su participación la obtención de experiencias en primera persona sobre empresas participantes en programas de desarrollo en el mundo.

Desde este fondo se trabajó en 22 países en el mundo con el sistema de fondos de contrapartida, que exige al receptor de la ayuda aportar la misma cantidad económica que recibe. Este modo de funcionamiento se reveló pronto como una manera muy eficiente de lograr la implicación de los gobiernos locales tanto en la petición de los programas como en el seguimiento y ejecución de los mismos. El famoso “enseñar a pescar en vez de dar el pez” cobraba sentido y se hacía realidad al lograr esta implicación de los gobiernos: al terminar la ejecución de los programas, el hecho de que hubieran sido realizados por agentes locales, garantizaba la continuidad del programa más allá del tiempo programado por Naciones Unidas.

El Fondo de los ODS ha trabajado en San Marcos (Guatemala) para acabar con la desnutrición crónica de mujeres y niños de la región.
Programa del Fondo de los ODS desarrollado en San Marcos, Guatemala, para frenar la desnutrición crónica de mujeres y niños en la región.

Los programas ejecutados a lo largo de tres años abracaron todo tipo de acciones. Y todos ellos fueron ejecutados de manera transversal por las diferentes agencias de Naciones Unidas implicadas en cada uno de los casos. Así, por ejemplo, el Fondo diseñó un un programa de Seguridad Alimentaria en San Marcos (Guatemala) dirigido a involucrar a la población local en la lucha contra la desnutrición crónica de mujeres y niños en la región, incidiendo sobre los ODS 1, 2, 3, y 10. Para ejecutarlo contó con la participación de diferentes agencias y organismos de la ONU (OMS, FAO, UNICEF y PMA) y con algunos organismos nacionales de Guatemala que funcionarion como socios locales (Ministerio de Salud y Asistencia Pública, Ministerio de Agricultura, Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutrición y con el gobierno local de la región). El resultado en concreto de este programa puede ser consultado en la página web del fondo o leer alguna de las historias que se han venido publicando en su blog.

Objetivos de Desarrollo Sostenible: un mundo mejor “sin dejar a nadie atrás”

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas son la llamada que hace tres años hizo ONU bajo la secretaría general de Ban Ki-moon para hacer un mundo mejor. Pretenden cumplir una ambiciosa Agenda para el año 2030 y tiene como principal fin el “no dejar a nadie atrás” . Este lema tiene una doble vertiente, ya que se refiere tanto a los receptores de las acciones y programas de desarrollo como a los agentes que deben ser responsables de proteger el planeta y hacer un mundo mejor y que somos todos.

La lista de cumplimientos propuesta por Naciones Unidas va desde acabar con la pobreza, lograr la protección y conservación del planeta hasta conseguir sociedades más justas, pacíficas e inclusivas. Y así hasta llegar a los 17 Objetivos que fueron aprobados por los 193 países miembros de Naciones Unidas con el compromiso de que fueran alcanzado por todos los países para el año 2030. Y cuando dice todos, quiere decir todos.

Al definir esta agenda, Naciones Unidas estableció una hoja de ruta para el desarrollo y la sostenibilidad del planeta que afectaba no sólo a un grupo de países (desarrollados o en desarrollo). Por primera vez, hizo un llamamiento universal a gobiernos de países, ciudades, regiones, empresas, universidades, sociedad civil… Todo el mundo, “sin dejar a nadie atrás”, debe alcanzar la Agenda 2030. Por primera vez ONU vino a decir algo así como que esto es lo que hay que hacer en el mundo, esta es la manera de dejar un mundo mejor, pero tenemos que hacerlo contando con todos.

Los ODS, que nacieron tras el fin del plazo de los Objetivos del Milenio, comenzaron a ponerse en práctica hace 3 años y han sido evaluados anualmente por todos los países, demostrando que queda aún mucho camino por recorrer. Pero también que son metas alcanzables, que ya hay países que logran el cumplimiento de algunos de los objetivos, y que el cambio y conseguir que todos tratemos de dejar un mundo mejor es posible.

Otra de las grandes novedades que aportan estos objetivos es la interconexión que todos los objetivos tienen entre sí. Es decir, que al actuar sobre uno de los objetivos necesariamente se actuará mejorando los indicadores de otros objetivos que se ven relacionados. Así, por ejemplo, si trabajando por avanzar en el ODS 5 en un país en desarrollo se facilita el acceso al trabajo autónomo de una mujer relacionado con la producción y venta de artesanía local, a la vez se estará avanzando en otros objetivos: ODS 1, fin de la pobreza (al facilitar el acceso a nuevas fuentes de ingresos para una familia); ODS 2, hambre cero (nuevas fuentes de ingreso permitirían reducir la posible deficiente alimentación de los miembros de esa familia; ODS 3, salud y bienestar (al mejorar su alimentación se verían beneficiados los índices de salud); ODS 4, educación de calidad (el acceso a nuevas fuentes de ingresos de la madre facilitarán su decisión de que los niños vayan antes y por más tiempo a la escuela); y, de la misma manera, se verían afectados los índices de los ODS 8 y 10, referentes al trabajo y crecimiento económico y la reducción de desigualdades respectivamente. O si a nivel particular alguien materializa acciones encaminadas a reducir el consumo de agua y electricidad innecesarios, puede estar incidiendo sobre los objetivos 7, 12, 13, 15…

¿Pero realmente estamos incidiendo en todos estos objetivos con tan pequeñas acciones? Sí. Para ello esta lista de objetivos fue concretada en una serie de metas alcanzables y medibles: son las 169 metas en las que se concretan los 17 ODS. Y que, en el día a día, pueden concretarse en hasta 170 acciones diarias para transformar nuestro mundo.  Así es como este llamamiento universal para salvar el planeta incluye una llamada a la sociedad civil, a las universidades y a las empresas. Naciones Unidas ha entendido que el desarrollo pasa por contar con todos: tanto para la difusión como para la ejecución o el cumplimiento de las metas. Y esto, en definitiva, es lo que significa “no dejar a nadie atrás”.

Elecciones USA: ¿el efecto estela de Trump vencerá al efecto estela de Venus?*

 
A propósito de las elecciones norteamericanas que se celebrarán en apenas unos días, ha caído en mis manos una tesis doctoral que aborda un interesante planteamiento psicológico que podría aplicarse al incierto resultado del enfrentamiento electoral de Donald Trump y Hillary Clinton. 

Según define la doctora por la Universidad de Alcalá Loreto Barrios en su tesis doctoral, el Efecto Estela se refiere al atractivo o magnetismo que desprenden algunos individuos con rasgos narcisistas que hace que las personas de su entorno los valoren muy positivamente a corto plazo pese a los aspectos negativos del individuo, precisamente como consecuencia de su narcisismo. Igualmente, establece en su tesis -que estudia el rechazo que los profesores de Proyectos de las Escuelas de Arquitectura generan entre parte del alumnado por su narcisismo- que el Efecto Venus es la tendencia mayoritariamente femenina de considerar a priori que la valoran menos de lo que lo realmente la valoran; bajo esta premisa, se da por hecho que los demás también se valoran con esa prudencia y se ignora que hay muchas personas que se sobrevaloran, lo que trae como consecuencia que acepten ser infravaloradas.

Gráfico de la doctora Barrios sobre el Efecto Estela aplicado al alumno/profesor

En este momento de final de la campaña de USA, en el que las encuestas a sólo tres días sitúan a Trump a sólo un punto de Hillary, este estudio resulta muy esclarecedor y oportuno. ¿Es el éxito de Trump una consecuencia del Efecto Estela que produce su personalidad estridente y provocadora? ¿Es posible que la candidata demócrata sea víctima de un Efecto Venus por su condición de ser mujer pese a ser la mejor preparada de la historia de su país para desempeñar ese cargo?

Que un personaje como Trump con una personalidad tan machista, populista e histriónica como la suya fuese capaz de llegar a ser candidato republicano a la presidencia de los EEUU, es ya en sí mismo algo sorprendente. Que, además, haya sido capaz de poner en dificultades la candidatura demócrata de Clinton -y está por ver si no podría incluso ganar las elecciones- resulta un fenómeno digno de estudiar.

Fuente imagen: eldesconcierto.cl

Dice el consultor político argentino Mauricio Jaitt, que la campaña de Donal Trump responde a una brillante estrategia: la de diferenciarse de manera notable de su oponente. Frente al hecho de que Hillary haya nacido y crecido en el corazón mismo de dos grandes gestiones demócratas de ocho años cada una (la de Clinton y la de Obama), Trump no podía plantearse ser “un rival amable, con apego a las normas del fair play y defensor de los valores y la buena convivencia (…) La única alternativa posible es diferenciarme de manera rotunda, plantear propuestas duras que me ubiquen en las antípodas de mi rival, con ideas que duelan pero despierten la conciencia de los americanos ansiosos de algo distinto”. Y a todas luces, ha funcionado.

Si unimos la teoría del Efecto Estela de la doctora Barrios y la explicación de la estrategia de Jaitt obtendríamos a un candidato Trump enormemente provocador, más cercano al populismo y la política como espectáculo que como resultado de un estudiado planteamiento de Gobierno y administración racional. Un candidato consciente de su menor preparación pero osado en su planteamiento, que va más allá del no tener miedo: no sólo es consciente de sus enormes diferencias e inferioridad de partida con la oponente, sino que además está orgulloso de ellas. Un candidato al que dos días antes de un debate presidencial, The Washington Post le publica un vídeo en el que se vanagloria de manosear a las mujeres y que es capaz de anular ese tema en la campaña calificándolo como una conversación “de vestuario” entre  hombres. ¿Es Trump el prototipo de personalidad narcisista que a pesar del rechazo que genera es capaz de crear un Efecto Estela en los demás y resultar atractivo a los votantes?

Fuente imagen: lanacion.com.ar

Por otra parte, la candidata Hillary Clinton, clara ganadora de la contienda muchos meses antes de que se celebraran las elecciones, ha ido viendo cómo su oponente recortaba las distancias. El balance de los debates presidenciales, en los que debería haberse puesto de manifiesto la pureza de la técnica y la preparación para el Gobierno desde la experiencia de ella frente a la fanfarronería, lo emocional y el discurso del miedo de él, no ha resultado ser una clara victoria para la demócrata. Incluso la propia Hillary ha reconocido en una reciente entrevista para The New Yorker, que el mensaje simplista y maniqueo de Trump ha sido más efectivo que la pedagogía de su discurso sobre la cuestión económica.

Gráfico de la doctora Barrios sobre el Efecto Venus aplicado al alumno/profesor.

Si tenemos en cuenta la teoría de la doctora Barrios del Efecto Venus, podríamos decir que en la candidata demócrata se ha interpretado de alguna manera cierta inseguridad frente a su oponente -que no tiene por qué ser real-, sobre todo a partir del momento en el que la defensa de Trump ante sus “conversaciones de vestuario” (sic) se basara en los ataques que la Clinton realizara a las mujeres que en el pasado acusaron a su marido de abusar de ellas. Unido a un montón de factores más (el hastío de la sociedad americana de la clase política o la facilidad del discurso maniqueísta de Trump que reconoce Hillary entre ellos), habrían acabado de hacer mella en la moral, la popularidad y las encuestas de la demócrata frente a un más que auto sobrevalorado candidato republicano que podría llegar a arrebatarle la presidencia de los Estados Unidos.

¿Es Trump una consecuencia de un Efecto Estela sobre el electorado? ¿Ha sido Hillary víctima en algún momento de un perverso Efecto Venus frente al machista de su oponente? Serán respuestas que merecerá la pena estudiar  más despacio, sin duda, a la luz del resultado de las elecciones. Pero me gustaría ir más allá. ¿Será la psicología de las emociones una importante asignatura a tener en cuenta en los equipos de campaña de demostrarse que algo así hubiera podido ocurrir en las elecciones norteamericanas? ¿Tenemos en España algún caso de políticos que generen Efecto Estela o Efecto Venus? …Muy pronto, las respuestas.

(Imagen de portada: proceso.com.mx)

*Entrada publicada originalmente el 6 de Noviembre de 2016 en ebarrioscomunicacion.blogspot.com