Gestión de crisis: claves para garantizar el éxito

Gestión de Crisis de Comunicación

¿Pero es posible garantizar una buena gestión de crisis? La verdad es que no. No puedes tener la certeza de que una crisis será bien gestionada. Las crisis suponen enfrentarse a elementos desconocidos, a la ambigüedad de no poder saber qué pasará, a la incertidumbre de no tener todas las variables controladas. Sin embargo, sí existen una serie de planteamientos que pueden acercarnos al éxito a la hora de enfrentarnos a las crisis de reputación o comunicación. 

Si entendemos como crisis de comunicación toda aquella situación que puede poner en peligro la reputación de una entidad, existen varios tipos de crisis: las que descubrimos en los medios cuando ya han estallado; las que vemos venir o detectamos justo cuando empiezan y podemos parar; y las que podemos directamente evitar con una buena planificación

Se dice sobre las crisis que la mejor es que la que se evita y también que la mejor es la que se ha ensayado. Y ambas afirmaciones son ciertas, ya que hay crisis que por la propia naturaleza de la entidad sabemos que sí o sí ocurrirán (como los motoristas con las caídas), por eso lo mejor es haber ensayado el momento. También es cierto que poder evitar una crisis es una demostración evidente de que hubo una planificación, una previsión y un adelantarse a lo que podía ocurrir. Que lo trabajado se hizo de manera efectiva y que, por eso, la crisis no se produjo. 

Pero, sin duda, mis gestiones de crisis favoritas son aquéllas que comienzan y se detectan y se pueden parar a tiempo de convertirse en un tsunami. Aquéllas que se pueden parar con una buena gestión, con una intervención rápida y eficaz en la situación. Y eso sólo se logra con una buena planificación y previsión anterior de lo que podía ocurrir. Exige olfato, instintoagilidadtécnicaperspectiva y determinación. Pero se consigue. 

En este caso, como en la mayoría, la experiencia es un grado. Enfrentarse con frecuencia a gestiones de crisis facilita el abordaje de las mismas desde el temple, algo fundamental para poder ver con claridad, ya que no hay nada peor que el nerviosismo y la falta de control para abordar un momento de peligro: se pierde la objetividad, se nubla la lógica, se nota la carencia de referentes claros y se actúa sin rumbo ni dirección claros. 

Si por el contrario, se cuenta con perspectiva, análisisserenidadobjetividad y sentido común (sí, el menos común de los sentidos), las posibilidades de éxito aumentan. Tener una visión global de lo que ocurre permite valorar la gravedad y las áreas que podrían verse afectadas. Pero la profundidad en el análisis de lo que sucede darán las claves sobre cómo abordar el momento. Zoom out + zoom in puede ser una de las claves. Y el instinto, la otra: adelantarse, descubrir con perspicacia las posibles variables permitirán tocar las teclas adecuadas para que suene la melodía que buscamos: una crisis bien gestionada. 

Y tú, ¿qué consideras clave para gestionar una crisis de reputación?

El desafío de comunicar más allá de las notas de prensa

El desafío de comunicar más allá de las notas de prensa

Los profesionales que trabajamos en Comunicación para empresas nos enfrentamos con frecuencia a un enorme desafío: ¿cómo hacemos para lograr que una pequeña marca sea noticia, salga en los medios y los periodistas se interesen por ella? Es el verdadero objetivo de nuestros clientes: quieren salir a toda costa. Pero la fórmula de enviar notas de prensa se ha vuelto rancia y absurda para los periodistas: ellos quieren noticias, no comunicados. Es así como debemos dar una vuelta de tuerca para superar toda esta situación.

Porque creemos que nos hemos adaptado, pero no. No ha terminado aún la transformación de los medios de comunicación. La irrupción de lo digital, la crisis del 2008, el fin de la publicidad, la llegada de las redes sociales y el descubrimiento por parte de las marcas de otras vías para llegar a su público terminaron de ponerle la puntilla a la prensa (quizá esta crisis había empezado mucho antes). 

El acceso a los medios de manera gratuita a través de Internet no facilitaba la conversión. El ansiado lugar de ser una plataforma de pago se antojaba arriesgado a todos los medios y sólo algunos -tras ver los caminos recorridos por algunos grandes como el Washington Post- se atrevían a solicitar el pago para ver determinados contenidos. Con el tiempo esta fórmula se fue asentando y hoy vemos normal que todos los periódicos reserven sus mejores contenidos sólo a suscriptores

Por otra parte, la transformación digital de los medios ha traído la terrible mala práctica del “clickbait”. Esta técnica de redacción -que es una seria amenaza para el periodismo– consiste en buscar titulares llamativos que atraigan el click fácil del lector, aunque luego el contenido de la información no sea exactamente el que reclama a portada. La tentación es muy grande: todos vivimos en el mundo del click, nuestros éxitos se miden en visitas. A más clicks, más ingresos por publicidad. Y al contrario. Y sí, claro, seguimos dependiendo de la publicidad. 

Y en toda esta marabunta, las medianas empresas luchan por hacerse un hueco entre las grandes informaciones. Generan acciones de relevancia, logran impactar sobre la vida de las personas, innovan y logran importantes objetivos y la mayoría de las veces sus éxitos quedan sumidos en el abismo de la invisibilidad. Sus apariciones en medios quedan relegadas a la simple nada por no tener una marca lo suficientemente fuerte como para salir en medios. O a lo mejor porque no saben cómo hacerlo…

Porque lo cierto es que estas pequeñas y medianas empresas también pueden ser como David contra Goliat con los medios. Afortunadamente sigue habiendo periodistas que se interesan por historias novedosas si son bien abordados. Medios que ven interesantes informaciones que les han llegado bien vendidas. Noticias que no se envían como comunicados y que logran impacto en medios, a pesar de no venir de marcas conocidas. Es el nuevo mundo de la Comunicación: el que huye de las notas de prensa y valora la información

Y tú, ¿también estás interesado en lograr atención de los medios para tu empresa?

Por qué hago Comunicación para Startups 

Comunicación de Startups

Trabajar como consultor de comunicación para empresas y organismos es frecuente acabar especializándose en algunas pocas áreas, cuando no en una sola. Generalmente, este tipo de especializaciones se produce tras adquirir experiencia en un determinado campo y mantenerse en él. Y la mayoría de las veces esto se produce porque uno se siente cómodo con ese área. 

Creo firmemente que atraemos lo que tenemos. Según lo que somos, pensamos y sentimos vamos atrayendo a nosotros cierto tipo de cosas que, a su vez, siguen determinando de alguna manera quiénes somos. Aunque no creo que esto sea algo que nos predetermine, ya que siempre contamos con la libertad de poder elegir y cambiar. 

Así es como entiendo yo mi pasado con la política. Aprendí mucho, muchísimo. Pero por razones que no vienen al caso me he terminado de convencer en diferentes ocasiones que no es el lugar en el que soy más feliz. Eso sí, los aprendizajes en comunicación de esos tiempos son enormes. Y no descarto poder volver algún día si encuentro una opción política que se me merezca mi esfuerzo profesional y confianza personal. Puede ocurrir (que nadie se ría), soy idealista y optimista por naturaleza y lo seguiré siendo mientras viva. 

Mi paso por la comunicación institucional fue apasionante también, aunque con sus muchos peros: entre ellos el tener que bregar con la tremenda burocracia y los mastodontes administrativos que suelen ser este tipo de entes. Pero me divertí y disfruté, aunque también me frustré por la dificultad de movimiento ágil de estas entidades. Se aprende de procesos, de calado, de la administración y de las personas. 

Trabajar para empresas ha sido una parte natural del proceso al que llegué “muy sabida” tras los pasos previos. La política y las instituciones curten en muchas cosas. Encontrar más agilidad y descubrirte más cercano del consumidor es algo que reconforta la acción del comunicador. Todo lo aprendido hasta el momento se pone en juego: las horas de elaboración de mensajes estratégicos políticos demuestran la flexibilidad y agilidad de pensamiento; la rapidez y exactitud en la redacción; la precisión en la definición de las acciones; y el no dejar nada al azar. Todo cuenta. 

Y aquí, sin duda, las empresas con las que más cómoda me siento son las Startups. A pesar de que son volátiles, inseguras, de futuro incierto y presente trepidante. O quizá precisamente por eso y por mucho más. Trabajar con empresas de base tecnológica que nacen para tener un rápido desarrollo y crecimiento y demostrar en poco tiempo su utilidad, poder verlas crecer y crecer junto a ellas, es algo que me hace vibrar día a día. 

No todos los comunicadores aceptarían trabajar con Startups, pero además no todos ellos valen para hacerlo. En el mundo startapero se necesitan algunas cualidades:

  • Lo primero es creer en el proyecto, a tope y sin fisuras: no hay medias tintas en esto. Es verdad que un buen CEO y su equipo fundador generalmente es capaz de hacerte ver la viabilidad del proyecto -saben levantar dinero en rondas haciéndolo-; pero hay que creer de verdad, porque exige esfuerzos mayores que trabajar para una empresa asentada. Y eso sólo se hace por convicción, amistad o propiedad. Yo estoy, generalmente, en la primera opción (aunque, spoiler: muchas veces acaba naciendo también la segunda). 
  • Las startups necesitan en su equipo personas con capacidad y experiencia emprendedora. No hace falta que hayas montado otras startups, pero sí que le hayas perdido el vértigo a montar algo. Porque sólo así confiarás en un proyecto así. 
  • La experiencia previa en diferentes tipos de empresas es muy valorada: al nacer de la nada, el conocimiento extrapolable a su mundo es un valor que aprecian y añoran (en ocasiones sólo los muy jóvenes están dispuestos a aportar por trabajar para startups). 
  • La fidelidad, que es tan necesaria en todas las empresas y campos de la vida -profesional y personal-, es completamente imprescindible en este área. Este es uno de los valores que coinciden con otros que también se exigen en política: discreción, generosidad, ilusión y pasión. 
  • La agilidad y capacidad de adaptación es la base del éxito de este trabajo, y también el principal pero que ponen muchos de los que prefieren otro tipo de empresas. 
  • No tener miedo al cambio, ya que en las empresas nacientes es constante. Y, con frecuencia, supone también saber que perderás clientes: no todos los proyectos se desarrollan igual, logran la financiación que necesitan, maduran al mismo ritmo, demuestran su viabilidad y escalabilidad en los plazos previstos… Hay que estar dispuesto a pivotar, a perder el cliente, a empezar de cero con ese o con otro cliente. Las estrategias puestas en marcha una semana están totalmente caducadas dos semanas después. Pero está prohibido cansarse, desilusionarse o sentirse decepcionado: ¡forma parte del proceso!

Por todo esto, y seguramente algunas cosas más que me dejo en el tintero, valoro enormemente y disfruto haciendo Comunicación para Startups: siempre es apasionante.

Scalpers: la moda se mete en política

Scalpers se ofrece a cambiar la imagen de los políticos españoles

Reproducimos a continuación uno de los últimos artículos de Elena Barrios publicados en vaguada.es y que puedes consultar en este enlace.

La firma de española Scalpers ha protagonizado los pasados días una atrevida acción en las calles de Madrid, al ofrecerse a cambiar la imagen de los políticos tras publicar el CIS que el 60% de los españoles consideran que tiene una mala imagen. ¿Es así como la moda entra en política? ¿Ha sido acertada una acción de marketing en este momento? ¿Está la firma de moda metiéndose en política protagonizando acciones como ésta? ¿Es un mensaje que los consumidores entiendan con facilidad? ¿Es Scalpers la marca que puede y debe cambiar la imagen de la clase política española? ¿Ha sido acertada la campaña y la acción? Todo esto, y mucho más, en el vídeo-artículo de hoy.

La campaña ha sido comentada en diversas publicaciones, con opiniones para todos los gustos. Fue la propia agencia de publicidad la encargada de publicitarlo en sus redes sociales (concretamente en su Instagram). Y, en cualquier caso, es indudable que la firma ha logrado una resonancia en los medios de comunicación que, sin duda, es siempre mejor que no aparecer. Moda.es, la agencia EFE o el diario La Razón han sido algunos de los medios que se han hecho eco de la noticia.

La red social Instagram fue uno de los primeros sitios que se hizo eco de la acción.

Y a ti, ¿te ha parecido que esta iniciativa puede traducirse como que la moda entra en política? ¿Crees acertadas este tipo de acciones de marketing para una marca?

Acerca de la publicidad electoral digital y la protección de datos

Mucho revuelo se está levantando en los últimos días a cuenta de la propaganda política que distintos ciudadanos -algunos de ellos menores- están recibiendo en sus dispositivos telefónicos y en la autorización legal que se fabricaron expresamente para hacerlo.

De hecho, desde que el pasado noviembre se aprobara en el Senado la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, sabemos que sus señorías han permitido por ley algo que nos parece terrible: que puedan utilizar los datos personales y el “perfilado” de los usuarios en redes para clasificarlos y enviarles propaganda electoral adecuada para cada uno de ellos.

Es un gran escándalo sin duda: clasificación de ciudadanos por opinión/opción/predisposición política. Algo que a ninguna empresa se le permitiría hacer para enviar publicidad y que además nos deja cierta sensación de indefensión a los ciudanos (y abre puertas para situaciones terribles en contra de la libertad de opinión, de opción política y de voto secreto). Y sin embargo ellos se lo permiten… Sí, de acuerdo, está mal. ¿Pero es algo realmente novedoso? ¿No es una práctica que se ha venido haciendo antes?

Mi opinión es que en realidad el pasado mes de noviembre no hicieron sino dar legalidad a una práctica que ya se venía haciendo en España, pero que al no estar regulada formaba parte del limbo jurídico. De hecho, una servidora recibió este tipo de publicidad las pasadas elecciones en su teléfono móvil cuando residía en una ciudad pequeña, en una de esas provincias en las que finalmente se decide el resultado de las elecciones, los últimos escaños, por un puñado de votos.

Dos publicidades cuidadosamente dirigidas y perfectamente estudiadas me asaltaron en la pequeña pantalla de mi móvil una noche a escasos días del enfrentamiento electoral en el que el PP peleaba por el voto útil frente a Ciudadanos. Vistiendo a Rivera con la coleta de Pablo Iglesias, pretendían hacer entender que el voto a la formación naranja sería lo mismo que permitir que ese escaño fuera para Podemos en mi demarcación.

¿Por qué recibí yo esa publicidad en mi móvil? Además de por vivir en una ciudad pequeña, de esas de las que (como este año) deciden por un puñado de votos el resultado de unas elecciones, porque me habrían clasificado por mi comportamiento digital (lecturas, opiniones, likes, edad, profesión, estado civil, etc) como un posible votante de centro decantándose por una de las dos posibles opciones de voto que tenía en el momento.

¿Solución? Publicidad dirigida 3/4 días antes de las elecciones con un montaje de Rivera con la coleta de Iglesias. He de confesar que me pareció ingenioso. Y hasta cómico. Tanto que pensé que era un fake. No di crédito cuando, picada por la curiosidad, pinché en los anuncios y me llevó directamente a la web del Partido Popular. Entonces volví hacia atrás en la navegación e hice los pantallazos que os muestro. No podía creerlo.

En definitiva: que los partidos venían ya de antes haciendo esto. Que eso no quiere decir que se pudiera hacer, pero que acostumbrados como estaban a hacerlo, una vez que vino la Ley de Protección de Datos a romperles la baraja, decidieron legislar para autorizarse a hacer algo que, de hecho, es ya una clara actividad de campaña electoral digital.

…Por cierto, y a la vista de lo que los populares tuitean desde sus cuentas ahora, algo me dice que este año veremos algo similar con Vox…

Los ODS, una nueva forma de trabajar por el Desarrollo

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible conforman la Agenda 2030 marcada por Naciones Unidas para todo el mundo

Trabajar por el Desarrollo es una de las mejores ocupaciones que se pueden tener, sobre todo si cuentas con esa sensibilidad especial que tienen los que se dedican, se han dedicado o les gustaría dedicarse a la Cooperación. Y yo he tenido esa suerte: trabajar con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. La primera herramienta de ONU para implantar los ODS en el mundo fue el Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG Fund por sus siglas en inglés), encargada de ejecutar programas de desarrollo en el mundo orientados a implantar los ODS, con quien tuve la suerte de poder trabajar durante año y medio.

El Fondo de los ODS ha ejecutado 23 programas de desarrollo en el mundo.
El Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas ha sido la primera herramienta de ONU para implantar los ODS en el mundo.

Con esta herramienta Naciones Unidas instauró un nuevo modo de trabajar que resultó novedoso y sobre todo existoso tanto por los agentes integrados como por los resultados cosechados. Desde este Fondo de los ODS se organizó un Grupo Asesor del Sector Privado que se encargó de facilitar con su participación la obtención de experiencias en primera persona sobre empresas participantes en programas de desarrollo en el mundo.

Desde este fondo se trabajó en 22 países en el mundo con el sistema de fondos de contrapartida, que exige al receptor de la ayuda aportar la misma cantidad económica que recibe. Este modo de funcionamiento se reveló pronto como una manera muy eficiente de lograr la implicación de los gobiernos locales tanto en la petición de los programas como en el seguimiento y ejecución de los mismos. El famoso “enseñar a pescar en vez de dar el pez” cobraba sentido y se hacía realidad al lograr esta implicación de los gobiernos: al terminar la ejecución de los programas, el hecho de que hubieran sido realizados por agentes locales, garantizaba la continuidad del programa más allá del tiempo programado por Naciones Unidas.

El Fondo de los ODS ha trabajado en San Marcos (Guatemala) para acabar con la desnutrición crónica de mujeres y niños de la región.
Programa del Fondo de los ODS desarrollado en San Marcos, Guatemala, para frenar la desnutrición crónica de mujeres y niños en la región.

Los programas ejecutados a lo largo de tres años abracaron todo tipo de acciones. Y todos ellos fueron ejecutados de manera transversal por las diferentes agencias de Naciones Unidas implicadas en cada uno de los casos. Así, por ejemplo, el Fondo diseñó un un programa de Seguridad Alimentaria en San Marcos (Guatemala) dirigido a involucrar a la población local en la lucha contra la desnutrición crónica de mujeres y niños en la región, incidiendo sobre los ODS 1, 2, 3, y 10. Para ejecutarlo contó con la participación de diferentes agencias y organismos de la ONU (OMS, FAO, UNICEF y PMA) y con algunos organismos nacionales de Guatemala que funcionarion como socios locales (Ministerio de Salud y Asistencia Pública, Ministerio de Agricultura, Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutrición y con el gobierno local de la región). El resultado en concreto de este programa puede ser consultado en la página web del fondo o leer alguna de las historias que se han venido publicando en su blog.

Objetivos de Desarrollo Sostenible: un mundo mejor “sin dejar a nadie atrás”

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas son la llamada que hace tres años hizo ONU bajo la secretaría general de Ban Ki-moon para hacer un mundo mejor. Pretenden cumplir una ambiciosa Agenda para el año 2030 y tiene como principal fin el “no dejar a nadie atrás” . Este lema tiene una doble vertiente, ya que se refiere tanto a los receptores de las acciones y programas de desarrollo como a los agentes que deben ser responsables de proteger el planeta y hacer un mundo mejor y que somos todos.

La lista de cumplimientos propuesta por Naciones Unidas va desde acabar con la pobreza, lograr la protección y conservación del planeta hasta conseguir sociedades más justas, pacíficas e inclusivas. Y así hasta llegar a los 17 Objetivos que fueron aprobados por los 193 países miembros de Naciones Unidas con el compromiso de que fueran alcanzado por todos los países para el año 2030. Y cuando dice todos, quiere decir todos.

Al definir esta agenda, Naciones Unidas estableció una hoja de ruta para el desarrollo y la sostenibilidad del planeta que afectaba no sólo a un grupo de países (desarrollados o en desarrollo). Por primera vez, hizo un llamamiento universal a gobiernos de países, ciudades, regiones, empresas, universidades, sociedad civil… Todo el mundo, “sin dejar a nadie atrás”, debe alcanzar la Agenda 2030. Por primera vez ONU vino a decir algo así como que esto es lo que hay que hacer en el mundo, esta es la manera de dejar un mundo mejor, pero tenemos que hacerlo contando con todos.

Los ODS, que nacieron tras el fin del plazo de los Objetivos del Milenio, comenzaron a ponerse en práctica hace 3 años y han sido evaluados anualmente por todos los países, demostrando que queda aún mucho camino por recorrer. Pero también que son metas alcanzables, que ya hay países que logran el cumplimiento de algunos de los objetivos, y que el cambio y conseguir que todos tratemos de dejar un mundo mejor es posible.

Otra de las grandes novedades que aportan estos objetivos es la interconexión que todos los objetivos tienen entre sí. Es decir, que al actuar sobre uno de los objetivos necesariamente se actuará mejorando los indicadores de otros objetivos que se ven relacionados. Así, por ejemplo, si trabajando por avanzar en el ODS 5 en un país en desarrollo se facilita el acceso al trabajo autónomo de una mujer relacionado con la producción y venta de artesanía local, a la vez se estará avanzando en otros objetivos: ODS 1, fin de la pobreza (al facilitar el acceso a nuevas fuentes de ingresos para una familia); ODS 2, hambre cero (nuevas fuentes de ingreso permitirían reducir la posible deficiente alimentación de los miembros de esa familia; ODS 3, salud y bienestar (al mejorar su alimentación se verían beneficiados los índices de salud); ODS 4, educación de calidad (el acceso a nuevas fuentes de ingresos de la madre facilitarán su decisión de que los niños vayan antes y por más tiempo a la escuela); y, de la misma manera, se verían afectados los índices de los ODS 8 y 10, referentes al trabajo y crecimiento económico y la reducción de desigualdades respectivamente. O si a nivel particular alguien materializa acciones encaminadas a reducir el consumo de agua y electricidad innecesarios, puede estar incidiendo sobre los objetivos 7, 12, 13, 15…

¿Pero realmente estamos incidiendo en todos estos objetivos con tan pequeñas acciones? Sí. Para ello esta lista de objetivos fue concretada en una serie de metas alcanzables y medibles: son las 169 metas en las que se concretan los 17 ODS. Y que, en el día a día, pueden concretarse en hasta 170 acciones diarias para transformar nuestro mundo.  Así es como este llamamiento universal para salvar el planeta incluye una llamada a la sociedad civil, a las universidades y a las empresas. Naciones Unidas ha entendido que el desarrollo pasa por contar con todos: tanto para la difusión como para la ejecución o el cumplimiento de las metas. Y esto, en definitiva, es lo que significa “no dejar a nadie atrás”.

Elecciones USA: ¿el efecto estela de Trump vencerá al efecto estela de Venus?*

 
A propósito de las elecciones norteamericanas que se celebrarán en apenas unos días, ha caído en mis manos una tesis doctoral que aborda un interesante planteamiento psicológico que podría aplicarse al incierto resultado del enfrentamiento electoral de Donald Trump y Hillary Clinton. 

Según define la doctora por la Universidad de Alcalá Loreto Barrios en su tesis doctoral, el Efecto Estela se refiere al atractivo o magnetismo que desprenden algunos individuos con rasgos narcisistas que hace que las personas de su entorno los valoren muy positivamente a corto plazo pese a los aspectos negativos del individuo, precisamente como consecuencia de su narcisismo. Igualmente, establece en su tesis -que estudia el rechazo que los profesores de Proyectos de las Escuelas de Arquitectura generan entre parte del alumnado por su narcisismo- que el Efecto Venus es la tendencia mayoritariamente femenina de considerar a priori que la valoran menos de lo que lo realmente la valoran; bajo esta premisa, se da por hecho que los demás también se valoran con esa prudencia y se ignora que hay muchas personas que se sobrevaloran, lo que trae como consecuencia que acepten ser infravaloradas.

Gráfico de la doctora Barrios sobre el Efecto Estela aplicado al alumno/profesor

En este momento de final de la campaña de USA, en el que las encuestas a sólo tres días sitúan a Trump a sólo un punto de Hillary, este estudio resulta muy esclarecedor y oportuno. ¿Es el éxito de Trump una consecuencia del Efecto Estela que produce su personalidad estridente y provocadora? ¿Es posible que la candidata demócrata sea víctima de un Efecto Venus por su condición de ser mujer pese a ser la mejor preparada de la historia de su país para desempeñar ese cargo?

Que un personaje como Trump con una personalidad tan machista, populista e histriónica como la suya fuese capaz de llegar a ser candidato republicano a la presidencia de los EEUU, es ya en sí mismo algo sorprendente. Que, además, haya sido capaz de poner en dificultades la candidatura demócrata de Clinton -y está por ver si no podría incluso ganar las elecciones- resulta un fenómeno digno de estudiar.

Fuente imagen: eldesconcierto.cl

Dice el consultor político argentino Mauricio Jaitt, que la campaña de Donal Trump responde a una brillante estrategia: la de diferenciarse de manera notable de su oponente. Frente al hecho de que Hillary haya nacido y crecido en el corazón mismo de dos grandes gestiones demócratas de ocho años cada una (la de Clinton y la de Obama), Trump no podía plantearse ser “un rival amable, con apego a las normas del fair play y defensor de los valores y la buena convivencia (…) La única alternativa posible es diferenciarme de manera rotunda, plantear propuestas duras que me ubiquen en las antípodas de mi rival, con ideas que duelan pero despierten la conciencia de los americanos ansiosos de algo distinto”. Y a todas luces, ha funcionado.

Si unimos la teoría del Efecto Estela de la doctora Barrios y la explicación de la estrategia de Jaitt obtendríamos a un candidato Trump enormemente provocador, más cercano al populismo y la política como espectáculo que como resultado de un estudiado planteamiento de Gobierno y administración racional. Un candidato consciente de su menor preparación pero osado en su planteamiento, que va más allá del no tener miedo: no sólo es consciente de sus enormes diferencias e inferioridad de partida con la oponente, sino que además está orgulloso de ellas. Un candidato al que dos días antes de un debate presidencial, The Washington Post le publica un vídeo en el que se vanagloria de manosear a las mujeres y que es capaz de anular ese tema en la campaña calificándolo como una conversación “de vestuario” entre  hombres. ¿Es Trump el prototipo de personalidad narcisista que a pesar del rechazo que genera es capaz de crear un Efecto Estela en los demás y resultar atractivo a los votantes?

Fuente imagen: lanacion.com.ar

Por otra parte, la candidata Hillary Clinton, clara ganadora de la contienda muchos meses antes de que se celebraran las elecciones, ha ido viendo cómo su oponente recortaba las distancias. El balance de los debates presidenciales, en los que debería haberse puesto de manifiesto la pureza de la técnica y la preparación para el Gobierno desde la experiencia de ella frente a la fanfarronería, lo emocional y el discurso del miedo de él, no ha resultado ser una clara victoria para la demócrata. Incluso la propia Hillary ha reconocido en una reciente entrevista para The New Yorker, que el mensaje simplista y maniqueo de Trump ha sido más efectivo que la pedagogía de su discurso sobre la cuestión económica.

Gráfico de la doctora Barrios sobre el Efecto Venus aplicado al alumno/profesor.

Si tenemos en cuenta la teoría de la doctora Barrios del Efecto Venus, podríamos decir que en la candidata demócrata se ha interpretado de alguna manera cierta inseguridad frente a su oponente -que no tiene por qué ser real-, sobre todo a partir del momento en el que la defensa de Trump ante sus “conversaciones de vestuario” (sic) se basara en los ataques que la Clinton realizara a las mujeres que en el pasado acusaron a su marido de abusar de ellas. Unido a un montón de factores más (el hastío de la sociedad americana de la clase política o la facilidad del discurso maniqueísta de Trump que reconoce Hillary entre ellos), habrían acabado de hacer mella en la moral, la popularidad y las encuestas de la demócrata frente a un más que auto sobrevalorado candidato republicano que podría llegar a arrebatarle la presidencia de los Estados Unidos.

¿Es Trump una consecuencia de un Efecto Estela sobre el electorado? ¿Ha sido Hillary víctima en algún momento de un perverso Efecto Venus frente al machista de su oponente? Serán respuestas que merecerá la pena estudiar  más despacio, sin duda, a la luz del resultado de las elecciones. Pero me gustaría ir más allá. ¿Será la psicología de las emociones una importante asignatura a tener en cuenta en los equipos de campaña de demostrarse que algo así hubiera podido ocurrir en las elecciones norteamericanas? ¿Tenemos en España algún caso de políticos que generen Efecto Estela o Efecto Venus? …Muy pronto, las respuestas.

(Imagen de portada: proceso.com.mx)

*Entrada publicada originalmente el 6 de Noviembre de 2016 en ebarrioscomunicacion.blogspot.com

Pedro Sánchez y la gestión de la ‘megacrisis’

¿Agarrarse al poder o defender el interés de las bases? Si preguntáramos a los militantes qué piensan de la actitud de Sánchez darían sin dudar la segunda opción. En cambio, si lo hiciéramos entre los electores, la respuesta sería la primera. E idéntica contestación obtendríamos si preguntáramos a los votantes del PSOE.

¿Es un problema de comunicación? Sin duda. Pedro Sánchez con su comportamiento está emitiendo un mensaje que es interpretado de manera diferente según quien lo recibe. Y él mismo, probablemente, ha olvidado que su obligación es ganar elecciones y en su defecto, ganar votos o mantenerlos. Nada de esto está logrando. Y sin embargo se aferra al cargo. Su justificación de hacer lo que le piden las bases, por mucho apoyo que pudiera obtener de éstas, no le llevará a la victoria en las urnas ni al Gobierno.

Pero también hay un error en el planteamiento de partida. Pedro Sánchez encontró en las bases la excusa que necesitaba para no dejar gobernar a Rajoy. A pesar de que su orgullo quedara mortalmente herido la tarde del 22 de enero al recibir por boca del rey la intención de Pablo Iglesias de hacerle presidente, una luz se encendió dentro de él: “puedo lograrlo; puedo evitar mi defenestración política y lograr un nuevo Gobierno del PSOE”, debió pensar. Y esa idea ya nunca le ha abandonado. Punto para Pablo Iglesias que, lejos de querer gobernar con el PSOE (en realidad lo que quiere es su suelo electoral, no llevarle al poder) consiguió que se tragara ese dardo envenado de poder gobernar y alejó de la mente de Sánchez para siempre la idea de pactar con el PP. (Entre tanto Podemos ganaba tiempo para seguir robando votos al PSOE, dejando el Gobierno del PP maniatado sin poder continuar con las reformas y la previsible mejora económica. Lo que, de paso, le ha venido de perlas ahora mismo para tratar de rehacer la unidad de su joven partido frente a dos liderazgos bien distintos con sus correspondientes maneras de ver el partido.)

¿Qué ha hecho bien Pedro Sánchez? Mantener fija su postura, equivocada o no. Argumentó hacer la voluntad de las bases y de ahí no se ha movido. Esta firmeza le ha permitido una distancia importante que le ha evitado cometer errores, como el que ha supuesto la dimisión en bloque de la mitad de la Ejecutiva. Este gesto, que pretendía lograr la caída de Pedro, ha sido un error en toda regla: una vez que se han ido, ¿quién le va a plantar cara y oposición en la próxima Comisión? Nadie. Es más, saldrá nombrada una nueva a su imagen y semejanza. Punto para Sánchez.

Pero lo que es un acierto aparente, fijar al PP y a Rajoy como principal enemigo, tiene el peligro de obviar al verdadero león que acecha para devorar a su presa: Podemos. Infravalorar a tu adversario rara vez tiene sentido, si no es para hacerle el vacío –válido en sólo algunas situaciones-. Pero una vez que no sólo no se lo hace sino que se sienta a negociar con él para llegar al poder, Sánchez ha demostrado tener poca visión y perspectiva de lo que realmente estaba ocurriendo en este momento.

¿Qué más ha hecho mal? Creer que con tener contentas a sus bases mantenía a salvo el partido. Falso. A la vista está. Su partido, más dividido que nunca, no ha hecho más que pulverizar sus propias marcas históricas de fracasos electorales. Las bases del PSOE le podrán mantener en la secretaría general, pero nunca le van a hacer ganar elecciones.

¿Qué va a hacer Sánchez? Probablemente mantenerse en su postura, aferrarse al poder que le otorgan las bases y seguir negociando con Podemos y nacionalistas un pacto que nunca llegará y provocará la convocatoria de unas terceras elecciones con un PSOE dividido y probablemente escindido… “Divide y vencerás” es una de las estrategias de guerra y política más antiguas que se conocen. ¿Quién sería el cabeza de la oposición en ese escenario post electoral? Minipunto para el equipo de los de Iglesias. De nuevo.

¿Qué debería hacer ahora el secretario general socialista? Cambiar el paradigma en el que se mueve. Redefinir a su enemigo y marcar de nuevo su objetivo: mantener su electorado y no perder ni un voto frente a los nuevos partidos: Ciudadanos y Podemos. Sus bases, después de este enrocamiento de Sánchez contra el PP, podrían apoyarle si lo vendiera bien. Permitir un Gobierno del PP no es tan malo como creen: es lograr mantenerse como líder de la oposición. Ser quien verdaderamente marca los pasos al Gobierno y forzar la adopción de medidas que electoralmente beneficien a su partido. Es también permitir al PSOE hacer una oposición que ni Iglesias ni Rivera conocen ni dominan. Es dejar que su partido se mueva en las aguas que conoce y en las que se mueve con agilidad frente a la torpeza de los nuevos. ¿Recuerdan las iniciativas presentadas en el Congreso por los de Iglesias en la legislatura más corta de la Historia? Se rieron de ellos en el Parlamento, les acusaron de falta de rigor y les dejaron en ridículo. Con la gran trayectoria política de muchos de sus diputados, con las buenas cabezas que cuentan en sus filas, el PSOE podría vapulear a las nuevas fuerzas parlamentarias si quisiera. Y eso, acompañado de una eficaz estrategia en medios y mensajes, podría calar en el electorado que ya le abandonó.

No todo está perdido para Sánchez si es capaz de recuperar una postura coherente para el electorado y no se mandan y se reciben mensajes equívocos y contradictorios. La supervivencia del PSOE, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, aún es posible. ¿Será capaz de gestionarla?