Acerca de la publicidad electoral digital y la protección de datos

Mucho revuelo se está levantando en los últimos días a cuenta de la propaganda política que distintos ciudadanos -algunos de ellos menores- están recibiendo en sus dispositivos telefónicos y en la autorización legal que se fabricaron expresamente para hacerlo.

De hecho, desde que el pasado noviembre se aprobara en el Senado la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, sabemos que sus señorías han permitido por ley algo que nos parece terrible: que puedan utilizar los datos personales y el “perfilado” de los usuarios en redes para clasificarlos y enviarles propaganda electoral adecuada para cada uno de ellos.

Es un gran escándalo sin duda: clasificación de ciudadanos por opinión/opción/predisposición política. Algo que a ninguna empresa se le permitiría hacer para enviar publicidad y que además nos deja cierta sensación de indefensión a los ciudanos (y abre puertas para situaciones terribles en contra de la libertad de opinión, de opción política y de voto secreto). Y sin embargo ellos se lo permiten… Sí, de acuerdo, está mal. ¿Pero es algo realmente novedoso? ¿No es una práctica que se ha venido haciendo antes?

Mi opinión es que en realidad el pasado mes de noviembre no hicieron sino dar legalidad a una práctica que ya se venía haciendo en España, pero que al no estar regulada formaba parte del limbo jurídico. De hecho, una servidora recibió este tipo de publicidad las pasadas elecciones en su teléfono móvil cuando residía en una ciudad pequeña, en una de esas provincias en las que finalmente se decide el resultado de las elecciones, los últimos escaños, por un puñado de votos.

Dos publicidades cuidadosamente dirigidas y perfectamente estudiadas me asaltaron en la pequeña pantalla de mi móvil una noche a escasos días del enfrentamiento electoral en el que el PP peleaba por el voto útil frente a Ciudadanos. Vistiendo a Rivera con la coleta de Pablo Iglesias, pretendían hacer entender que el voto a la formación naranja sería lo mismo que permitir que ese escaño fuera para Podemos en mi demarcación.

¿Por qué recibí yo esa publicidad en mi móvil? Además de por vivir en una ciudad pequeña, de esas de las que (como este año) deciden por un puñado de votos el resultado de unas elecciones, porque me habrían clasificado por mi comportamiento digital (lecturas, opiniones, likes, edad, profesión, estado civil, etc) como un posible votante de centro decantándose por una de las dos posibles opciones de voto que tenía en el momento.

¿Solución? Publicidad dirigida 3/4 días antes de las elecciones con un montaje de Rivera con la coleta de Iglesias. He de confesar que me pareció ingenioso. Y hasta cómico. Tanto que pensé que era un fake. No di crédito cuando, picada por la curiosidad, pinché en los anuncios y me llevó directamente a la web del Partido Popular. Entonces volví hacia atrás en la navegación e hice los pantallazos que os muestro. No podía creerlo.

En definitiva: que los partidos venían ya de antes haciendo esto. Que eso no quiere decir que se pudiera hacer, pero que acostumbrados como estaban a hacerlo, una vez que vino la Ley de Protección de Datos a romperles la baraja, decidieron legislar para autorizarse a hacer algo que, de hecho, es ya una clara actividad de campaña electoral digital.

…Por cierto, y a la vista de lo que los populares tuitean desde sus cuentas ahora, algo me dice que este año veremos algo similar con Vox…

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